Miércoles 15 de Noviembre de 2023
Tristeza, dolor e impotencia. Así podría describirse lo que provocó el fatal desenlace de Gastón Vanucci y Nicolás Skare, los dos pilotos que perdieron la vida tras estrellarse contra el suelo el avión de guerra a reactor L-29 Dolphin que piloteaban en un festival aéreo desarrollado el domingo pasado en el aeroclub de la ciudad de Villa Cañás.
Ambos tenían experiencia y, tal vez, nunca imaginaron que encontrarían su peor final en el marco de un show de acrobacia que congregó a centenares de espectadores que aún están conmocionados por el horror del que fueron testigos.
El impacto que causó la abrupta tragedia quedó reflejado a través de sentidos mensajes que se multiplicaron en las redes sociales y muestras de solidaridad para acompañar a los familiares de las víctimas al momento del último adiós a los aviadores fallecidos.
"Era una apasionado por la acrobacia y un chico muy querido", dijo a La Capital el ex presidente y actual socio del Aeroclub de Venado tuerto, Walter Meier, al recordar a Gastón Vanucci, quien era oriundo de esa ciudad del departamento General López, tenía 28 años y trabajaba junto a su padre y su hermano en la empresa familiar de aeroaplicaciones, siembras aéreas y combate contra incendios Aviagro SRL.
Los restos del piloto venadense fueron inhumados este martes en el cementerio local que se encuentra ubicado a poca distancia del aeródromo. Familiares, amigos y vecinos lo despidieron en medio de un clima que conjugó consternación y gestos de reconocimiento que se hicieron aún más evidentes cuando una avioneta surcó el cielo y realizó una serie de desplazamientos como una forma de homenaje póstumo que terminó en un cerrado aplauso.
"Fue muy duro dar el último adiós a Gastón, a quien seguramente mantendremos siempre presente en nuestros corazones", resaltó Meier, para luego recordar que lo conocía "desde que nació y con el tiempo estrechamos un vínculo de amistad, además de tener la particularidad de cumplir años el mismo día".
Al respecto, contó: "Yo ya tengo 67 años, pero ambos nacimos el 6 de junio y siempre nos llamábamos para felicitarnos por el cumpleaños, algo que lamentablemente ya no podré hacer, pero será un recuerdo que nunca olvidaré".
"Era un pibe _indicó_ cuando empezó a venir con su padre al aeródromo y siempre fue extrovertido y un apasionado por la acrobacia aérea de la que disfrutaba mucho". Y en esa misma línea aseguró que "ya desde chico le gustaba el vértigo cuando lo veíamos hacer willy y maniobras arriesgadas con su bicicleta".
Consultado su opinión sobre las posibles causas del accidente, Meier se mostró prudente al sostener que "eso está en manos de una investigación para establecer si el desencadenante fue una falla mecánica o un error humano; lo concreto es que los dos eran pilotos acrobáticos experimentados y a ciencia cierta no se sabe, al menos hasta ahora, qué es lo que pudo haber sucedido".
Emotivo recuerdo
El aeroclub venadense difundió en su cuenta oficial de Facebook un video y fotografías para recordar a Vanucci y Skare, el otro piloto, oriundo de la localidad bonaerense de Salto, que viajaba como acompañante y también fue víctima del fatal accidente.
Skare, tenía 66 años, era dueño de una empresa de servicio de pulverizaciones agrícolas, situada en la ruta provincial 31 entre Salto y Gahan, y sus momentos libres los destinaba a disfrutar de su gran pasión: los vuelos de acrobacia. Así lo reflejó el portal de noticias Diario Núcleo en una publicación donde se destaca también que el aviador era muy conocido y querido por haberse desempeñado en los bomberos de Salto como oficial del cuerpo auxiliar.
Sus restos no fueron velados y el sepelio se realizó en el cementerio municipal de Salto, localidad bonaerense que se encuentra a poco más de 187 kilómetros de Rosario.
"Soy el telonero de los demás, como debe ser en cualquier espectáculo. Nos tocó un día excelente. Esto va a ser una genialidad", había señalado Skare en declaraciones formuladas al periodista de Santa Isabel, Marcelo Bordón, sin saber que horas más tarde el destino le jugaría una broma macabra en la localidad santafesina donde había llegado para vivir una fiesta.
Bordón lamentó el fatal e inesperado episodio al sostener: "Esta tarde dos grandes personas y amigos que me dio la aviación se fueron a volar más alto. Me quedo con la entrevista que le realicé 24 horas antes a Nicolás Skare y la última foto de Gastón Vanucci. Mis condolencias a familiares y amigos".
Sobre las circunstancias del incidente, fuentes del Aeroclub de Villa Cañás habían explicado, tal como dio cuenta oportunamente este diario, que "el avión hizo un vuelo rasante sobre la posta y cuando se retiraba, al hacer un giro, se clavó de punta. Dos personas estaban a bordo del avión, que es una aeronave tipo de guerra. Es un avión ruso con un piloto y un pasajero atrás".
El avión siniestrado realizaba su último vuelo y era una de las principales atracciones del festival aéreo que promocionaban sus organizadores. Los aeronaves modelo L-29 fueron creadas para entrenamiento militar y volaron desde 1966 hasta 1977. Luego dejaron de usarse con esa finalidad y pasaron a formar parte de diversas fuerzas aéreas, pero cuando se volvieron obsoletas terminaron en manos privadas.
En el mundo quedan unos 50 aviones de este tipo y el que se estrelló el domingo en territorio santafesino era el único en Sudamérica, unidad que había sido comprada por un empresario de Carlos Casares (provincia de Buenos Aires) en California, Estados Unidos, y la trajo a la Argentina.