Lleva un estilo de vida sana y casi sin lugar para los vicios. Tiene 9.500 habitantes y una universidad con más de tres mil estudiantes
08:10 hs - Domingo 26 de Julio de 2026
Hay una ciudad en Entre Ríos que se diferencia de todas las urbes del país. Es que con unos 9.500 habitantes, alberga una universidad con más de 3 mil estudiantes, un sanatorio que goza de prestigio en toda la Argentina y un centro de vida sana que es referencia nacional. Pero además, es un lugar donde no se consumen cigarrillos ni alcohol, no se ve gente fumando en la calle y la mayoría de los comercios no expende tabaco ni licores. Se la suele denominar como una "burbuja", un mundo aparte donde "no hay lugar para vicios".
Libertador General San Martín, hasta hace poco conocida como "villa" y desde hace mucho como Puiggari es una ciudad que crece sin parar. Su población se incrementó un 30 por ciento solamente entre los censos de 2010 y 2022, cuando se ubicó en los 8.499 habitantes, y hoy está aproximadamente en los 9.500. Ubicada en el sur de Entre Ríos, entre Diamante y Crespo, es conocida en el país por albergar al Centro Adventista de Vida Sana (Cavs), un centro de salud y bienestar por el que desfilan semana tras semana personas que buscan bajar de peso, modificar sus hábitos cotidianos, dejar de fumar o de beber, o simplemente descansar. Muchos de los que pasan son personalidades de la política, el espectáculo, las artes y el deporte, personajes que suelen verse en la televisión, profesionales y empresarios de todas partes del país, y otras personas menos influyentes que se costean con esfuerzo las onerosas estadías. El Cavs funciona como un anexo del Sanatorio Adventista del Plata, centro de salud de excelencia que, con casi mil consultas diarias, ofrece medicina de alta complejidad, atiende pacientes de toda Entre Ríos y muchos de distintos lugares del país y hasta el exterior, con 55 especialidades.
Además, la pequeña ciudad tiene una universidad propia, la Adventista del Plata (UAP), con unos de 3 mil estudiantes (más de 800 de ellos habitan el campus ubicado en el mismo predio), y con más de 50 países representados en su matrícula. El sanatorio, el Cavs y la la UAP son fundamentales para la vida del pueblo.
Pero hay otra cosa. Como cerca del 80 por ciento de la población profesa el adventismo, Libertador San Martín tiene siete templos donde se realizan cultos de esa religión, entre ellos el de la universidad, con capacidad para 2.500 personas.
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Estas instituciones y su vida cotidiana hacen de la ciudad un lugar muy particular. Se cuida la limpieza, no se escuchan ruidos molestos, se ve a muchos estudiantes sentados en los bancos de la calle principal charlando y tomando gaseosas o mate, hay muchos negocios de venta de productos naturales, gimnasios, locales gastronómicos y de ropa, y los bares suelen estar llenos, pero sin estridencias. Y eso sí, no se fuma ni se bebe, no al menos en la zona central. Los sábados a la mañana, día del culto, los habitantes se visten con las mejores ropas y se trasladan a los templos. Es el día de descanso, que comienza al atardecer del viernes, se respeta, al punto que no hay negocios abiertos durante esas horas. Los domingos, el pueblo vuelve a adquirir su ritmo más normal.
Y es justamente la religión, y el respeto a sus preceptos, lo que parece volver tan especial a Libertador San Martín. El vegetarianismo es popular dentro del adventismo del Séptimo Día porque valoran la salud personal y creen que una dieta vegetariana es una buena manera de cuidar el cuerpo, mantenerse sanos y honrar a Dios. Pero el cuidado no arranca en la alimentación, sino que implica para ellos un estilo de vida que incluye los remedios naturales (agua, aire puro, descanso, entre otros) y el mantenerse alejado de las sustancias que afectan la salud.
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"Libre de humo"
Ya en la estación de colectivos se deja ver el cartel que dice "Ciudad libre de humo - ley N° 9.862". En rigor, la norma es provincial, se reforzó con la adhesión a la ley nacional 26.687 y su objetivo es proteger a los no fumadores del humo ambiental y promover ciudades ciento por ciento libre de humo. Y en Libertador San Martín se lo toman muy en serio. La enorme mayoría de los comercios no expende cigarrillos, no se ven colillas ni paquetes tirados. Y si por casualidad se percibe un lejano olor a tabaco encendido, los lugareños entienden que el consumidor no es del pueblo.
Algo muy similar ocurre con las bebidas alcohólicas. Si bien la ciudad tiene numerosos lugares para sentarse a comer, no se ve a los parroquianos consumir cerveza, vino ni licor alguno, tampoco se ven latas ni botellas en las vidrieras y las góndolas de los comercios gastronómicos, ni vestigios callejeros de su consumo.
La excepción que rompe la norma la da un pequeño surtidor ubicado sobre la ruta 131, casi en las afueras del pueblo, al que muchos habitantes identifican como "La Perdición", y donde, sí, se consigue alcohol y tabaco. Pero no es un lugar concurrido, salvo por lo que están de paso por el pueblo.
A pesar de que los adventistas promueven una alimentación ovo lacto vegetariana, en la ciudad hay carnicerías, y alguna churrasquería también. "No hay una ley que prohíba ningún consumo, y no podemos hacerlo nosotros, pero a veces recomendamos algunas cosas. Por ejemplo, si alguien va a montar un negocio, es aconsejable que no abra el atardecer de los viernes ni durante el sábado, porque simplemente no va a ir nadie", cuenta a La Capital el secretario de Gobierno del municipio, Darío Krap.
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Las costumbres son respetadas en general por los visitantes, que no son pocos en proporción a la población. Entre hoteles, hostels, hosterías, hospedajes, complejos y cabañas, la oferta de alojamiento es de unas 800 plazas, que tienen entre un 75 y un 80 por ciento de ocupación durante todo el año, según revela Diego Re, responsable de Turismo de la Municipalidad. Y Krap abunda: "No son solamente los estudiantes que viven lejos y no se alojan en la universidad; con casi mil consultas diarias en el sanatorio, es mucha la gente que viene, aprovecha los servicios y se aloja en la ciudad. No tenemos mar, ni montaña, ni grandes ríos, pero sí un turismo muy fuerte vinculado a la educación y a la salud".
La ciudad cuenta con siete templos adventistas, dos iglesias católicas y una evangélica, comenta el secretario de Gobierno. "El cristianismo en general es muy fuerte en Libertador San Martín. Ahora se hizo un concurso para diseñar la bandera de la ciudad, a propósito del aniversario (se celebra el 26 de septiembre). Un jurado analizó las propuestas, y en todas aparece la salud, la educación y el aspecto espiritual. Es una marca del pueblo", asegura.
Así, la "burbuja argentina" promueve la vida sana, a alimentación saludable, el ejercicio físico y la abstención al consumo de toda sustancia dañina para el cuerpo. "Y si sos inteligente, te conviene mantener la filosofía de la comunidad. Aquí bajás de un coche y no ponés alarma, y así y todo, tenemos 165 cámaras de seguridad monitoreadas desde el municipio y la policía local. Eso nos da un nivel de seguridad que es muy importante", afirma el funcionario. Y reconoce: "La vara es tan alta que nos obliga a tener las cosas más en orden, aquí no podemos dejar crecer el césped porque tenemos a los vecinos reclamando. Cuando asumimos, el 52 por ciento de la ciudad no tenía pavimento, y ahora tenemos 50 cuadras de asfalto y vamos a cubrir en seis años las 105 cuadras de asfalto. Y los valores que se pregonan son los que fueron formando nuestra identidad", concluye.