Miércoles 01 de Diciembre de 2021
El Supa (Sindicato Unido Portuarios Argentinos) de Puerto General San Martín celebró elecciones el 24 de septiembre último, en las que ganó la Lista Celeste y Blanca, que asumió la conducción de manos del interventor y delegado normalizador del Ministerio de Trabajo, el contador José Castro, quien declaró a La Capital en una entrevista que “el ministro de Trabajo (de la Nación, Claudio) Moroni pudo cumplir con su objetivo: llamar a elecciones en forma pacífica y que el sindicato vuelva a ser conducido por los representantes de los trabajadores”.
El complejo agroexportador de Puerto San Martín es el primero del mundo. Por allí nuestro país exporta el 50% de la producción de aceite, soja y sus derivados. Y si uno toma el cordón portuario santafesino, desde Arroyo Seco hasta Timbúes, por allí sale el 80% de esa producción. Y traducido en divisas, la Argentina exporta por este cordón portuario unos 16 mil millones de dólares del total de 54 mil millones de la torta exportadora.
El contador Castro, de 65 años, oriundo de Villa Constitución y especializado en la administración de comunas y municipios, recordó en diálogo con este diario que “se los dije el viernes a los dirigentes de la Lista Celeste y Blanca que ganaron las elecciones: lo primero que me vino a la mente fue el día cuando llegamos con el otro interventor (Fabián Echeverría) al Supa, donde había un ambiente muy tenso, de mucho enfrentamiento entre las dos listas, de mucha desconfianza hacia el gobierno nacional, hacia el Ministerio de Trabajo de la Nación y hacia nosotros, los interventores”.
–¿Cómo desarrollaron el trabajo de intervenir el Supa en un escenario tan complejo?
–Echeverría es de Buenos Aires y no participó tanto, así que muchas veces fui solo al Supa y pude trabajar con mi impronta. Era en junio, hacía un frío bárbaro, y empecé a hablar con todo el mundo: desde los últimos estibadores hasta los dirigentes, a caminar el territorio, como hago cada vez que trabajo en las comunas y municipios, porque lo más importante es no perder el contacto con el trabajador. «No hagás eso, te van a matar. Te van a volver loco», me decía un montón de gente cercana». Hubo días que pasó esto último, cuando me venía a ver todo el mundo.
–¿Cómo sobrellevaron la pandemia desde la intervención?
–Fue complicado porque sobre un total de unos 700 trabajadores teníamos un centenar que no podían trabajar porque integraban grupos de riesgo y no percibían el salario ni el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), pero pudimos resolverlo mediante un acuerdo entre la intervención y las tres empresas de estiba (la Cooperativa, Garro o SAP y Milisenda), con los que formamos un fondo y se les pagó el 30 por ciento del salario.
–¿Durante la intervención el Supa logró una paritaria superior a la de los aceiteros?
–La paritaria de los portuarios fue como la de los aceiteros, estuvo dos puntitos arriba. Hubo muchas negociaciones previas y finalmente logramos el acuerdo en una sola reunión en la que participamos los interventores.
–¿Qué instrucciones les dio el ministro Moroni a ustedes, los interventores?
–Siempre me dijo que mantuviera el diálogo y que contemplara los derechos de los trabajadores. Este año se suspendieron las elecciones en varias instituciones de la provincia por la pandemia, pero saqué una resolución para que las elecciones del Supa se hicieran en septiembre y finalmente pudimos celebrarlas. Este es el corazón de la hidrovía, una zona portuaria donde trabajan portuarios, aceiteros, trabajadores de dragado y balizamiento, navegantes y otros trabajadores vinculados, así que es muy importante que los puertos estén en armonía, que garantizáramos la paz social. El ministro quiso eso y lo logró.