Importado para uso oficial de la Municipalidad de Rosario en la década del '60, su actual dueño contó aspectos del mantenimiento y cuidados del histórico auto
10:00 hs - Sábado 29 de Agosto de 2026
Cuando Juan Carlos Álvarez compró el Ford Thunderbird modelo 1959 que había pertenecido al ex intendente Luis Cándido Carballo, sabía que se llevaba un auto especial e histórico. Lo que todavía no imaginaba era que, casi treinta años después, seguiría conservando documentación capaz de reconstruir buena parte de la historia de uno de los vehículos más singulares que tuvo la Municipalidad de Rosario.
El escribano retirado guarda el automóvil en Fisherton y conoce casi de memoria el recorrido que siguió desde que llegó al país. Su interés por conservar los papeles originales terminó convirtiéndose en una herramienta clave para reconstruir la historia de una unidad que permaneció vinculada a la Intendencia rosarina durante los primeros años de la década de 1960.
El auto para Cándido Carballo
El Thunderbird fue importado para uso oficial durante la gestión de Carballo. Tras los cambios políticos de la época, la Municipalidad lo vendió y pasó a manos particulares. “Pasó por muy pocas manos después de la Municipalidad”, contó Álvarez. Según pudo reconstruir, primero fue adquirido en una licitación y luego pasó a su tío, Alberto Echeverría, integrante de una tradicional familia rosarina vinculada a la histórica ferretería Echeverría y Morcillo.
La pasión por los autos clásicos ya formaba parte de la familia. Echeverría tenía otros vehículos de colección, entre ellos un Packard de 1931 y varios modelos históricos. Cuando decidió vender el Thunderbird, Álvarez no dudó demasiado. “No quería que el auto se fuera de la familia”, recordó.
Cuando pasó a ser suyo, el vehículo conservaba prácticamente todos sus componentes originales. La principal diferencia estaba en la pintura: la parte superior era negra y no roja como ahora. Tras investigar los códigos de fabricación, Álvarez comprobó que la combinación actual respondía a una configuración original de Ford para ese modelo. “Siempre me gustó mantenerlo como corresponde”, explicó.
La intervención más importante estuvo relacionada con el tablero. Para conseguir las piezas necesarias viajó a Estados Unidos y las compró en una empresa especializada en repuestos originales para Thunderbird y Mustang clásicos. “Compré todo original”, destacó.
La documentación
La autenticidad del vehículo fue uno de los aspectos valorados durante el proceso para incorporarlo al registro provincial de automóviles históricos. Conserva documentación poco habitual para una unidad de su antigüedad, incluido el certificado de Aduana que acredita su ingreso al país para la Municipalidad de Rosario, además de registros y antiguas patentes. “A él le gustaba guardar todo. Y yo salí medio como él”, dijo sobre una costumbre que compartía con su tío.
Entre los documentos más llamativos aparecen referencias al barco que transportó el vehículo desde el exterior hasta Buenos Aires. La documentación también le permitió reconstruir otro dato: según los registros que encontró, durante aquellos años habrían ingresado tres automóviles destinados al uso municipal, aunque el destino de las otras unidades todavía es una incógnita.
Un vehículo histórico
Pese a los años, el Thunderbird sigue funcionando. Álvarez lo pone en marcha regularmente y suele sacarlo a recorrer algunas calles para preservar su mecánica. Cada vez que sale del garaje recibe la misma reacción: automovilistas que disminuyen la velocidad para observarlo y personas que se acercan a fotografiarlo. “Todo el mundo quiere sacarle fotos”, resumió. Con casi cinco metros y medio de largo, abundantes cromados y las líneas características de la segunda generación del modelo, el auto sigue llamando la atención más de seis décadas después de haber llegado a Rosario.
Durante años participó de encuentros, exposiciones y pruebas de regularidad organizadas por entidades vinculadas al automovilismo histórico. Recorrió Santa Fe y distintas provincias e incluso cruzó a Uruguay formando parte de caravanas de vehículos clásicos. Muchas de esas experiencias todavía sobreviven en álbumes fotográficos que guarda en su casa.
A los 81 años, reconoce que ya no participa con la misma intensidad de aquellas actividades, aunque sigue de cerca todo lo relacionado con la preservación de vehículos históricos.
Esa inquietud lo lleva a insistir con una idea que mantiene desde hace tiempo: la creación de un museo dedicado a los automóviles históricos. “Hay autos muy lindos que sería muy interesante poner en exhibición. Siempre me gustó la idea de que Rosario tuviera un museo de autos. Hay joyas que merecen exhibirse”, señaló.
Mientras tanto, el Thunderbird continúa bajo techo y con mantenimiento permanente. Álvarez espera que siga formando parte del patrimonio familiar y que la historia que lo une con la ciudad pueda continuar en las próximas generaciones.
En los próximos días el vehículo recibirá la matrícula histórica otorgada por la provincia. Será un nuevo capítulo para un automóvil que llegó a Rosario para uso oficial de la Intendencia y que más de sesenta años después sigue circulando por las calles de la ciudad.
La patente provincial
El reconocimiento al histórico Thunderbird tendrá su acto formal el próximo 1º de septiembre frente al Palacio de los Leones. La actividad comenzará a las 9.30 con la llegada del vehículo al edificio municipal y una exhibición en el sector delimitado por Tránsito. Media hora más tarde se realizará el acto central, durante el cual se entregará la patente histórica provincial en el marco de la ley santafesina 13.542, que regula la circulación de vehículos clásicos, antiguos y sport.
De la ceremonia participarán el intendente Pablo Javkin; el director de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), Carlos Torres; el propietario del automóvil, Juan Carlos Álvarez; y representantes de la Federación Provincial de Clubes de Autos Clásicos, Antiguos y Sport. También fueron invitados el diputado provincial Germán Escabuzzo, concejales rosarinos y familiares de Luis Cándido Carballo, entre ellos Hipólito Bocanera.
El programa incluye además la participación del verificador técnico Maximiliano Nesis y referentes de entidades vinculadas al automovilismo histórico.
La convocatoria fue organizada de manera conjunta por la Municipalidad de Rosario, el gobierno de la provincia de Santa Fe, la Agencia Provincial de Seguridad Vial y los clubes de vehículos clásicos, con el objetivo de destacar el valor patrimonial de una unidad que forma parte de la historia institucional de la ciudad.
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