Jueves 21 de Abril de 2022
Durante tres días consecutivos más de 200 adolescentes trabajaron para producir un total de diez cortometrajes, que luego fueron presentados en el Teatro Verdi, en el marco del festival cinematográfico y educativo. Se trata de un certamen que reúne a jóvenes estudiantes de secundaria de las escuelas cañadenses para crear cortometrajes en 72 horas. El proyecto que impulsa la Municipalidad, concluyó con 10 producciones audiovisuales que fueron puestas en escena en el histórico teatro, con miles de espectadores que rindieron homenaje a los chicos, chicas, coordinadores y staff completo, por llevar adelante la experiencia que hoy en día, es la que más moviliza a las juventudes de la ciudad.
Los estudiantes, junto a un grupo de coordinadores, se dividieron en diez grupos para elaborar las piezas cinematográficas. Tal como en las ediciones pasadas, la dinámica sigue siendo la misma y consiste en organizar los tres días de producción y guiones, rodaje de escenas y selecciones de las locaciones para filmar. De esta manera Cañada de Gómez se convierte en un auténtico estudio de cine.
En la proyección final, el público presente puede votar por un corto, que recibe una distinción honorífica. Además, hay un jurado profesional para analizar y elegir al corto ganador.
Balance positivo
Sobre la edición 2022, coordinador y director principal, Fabián Rodríguez expresó al periodista Martín Mengarelli de El Impreso del Oeste, que “mientras los jóvenes se encargaban de trabajar en sus producciones, la ciudad empezó a divulgar cine y arte con trabajos de importante relevancia e invitados especiales. Este noveno festival tuvo varias particularidades. Volvimos a la dinámica de 2019 donde se conjugaron el ver y el hacer cine. Mientras ocurre la experiencia 72 horas, el público por su parte pudo ver distintas películas en varios espacios de la ciudad, con la presencia de realizadores de distintas partes del país”.
Además, destacó que la experiencia de Cortos 72 Horas “es única en América Latina en su formato” y que en esta edición contó con la película “Nosotros nunca moriremos” del director santafesino Eduardo Crespo, que vino como colaborador del Ministerio de Cultura de Santa Fe.
También participó del festival el director Nic Loreti, de las películas ‘Kriptonita’ y la serie ‘Nafta Súper’. En este caso presentó “Punto Rojo”, su último film que se estrenó en el Festival de Cine de Mar del Plata.
Los espectadores pudieron dialogar con los directores luego de la proyección, y posteriormente se realizó la segunda competencia nacional de cortometrajes con presencia de realizadores de todo el país. “Estuvo la exhibición de la muestra oficial que se dividió en cuatro programas, dos de ellas fueron a las escuelas. Eso también fue interesante porque los jóvenes de la experiencia 72 horas, mientras transitaban las últimas horas de la post producción, en simultáneo pudieron ver la selección de cortometrajes y dialogar con los protagonistas”, expresó Rodríguez.
Otra singularidad del festival es que estuvo cien por cien coordinado por ex integrantes que hicieron un trayecto de formación, desde que dejaron de ser participantes, luego integraron el staff, formaron parte de la experiencia de ‘Video Minuto’ para estudiantes de nivel primario, luego fueron pareja como segundo de un realizador audiovisual y por último se formaron con un campus intensivo realizado en marzo. Tras todo ese itinerario de formación, tuvieron su experiencia total a cargo de los equipos de coordinación.
En su novena edición, “Cortos 72 Horas” goza de una trascendencia marcada por la evolución de su trabajo año tras año. Los estudiantes ansían la llegada de la convocatoria y los cupos se completan rápidamente. Pero no es solo esa cuestión, sino que el estreno de las producciones en el último día se vive como una fiesta que resulta una tradición de tipo moderna para Cañada de Gómez y permite marcar un nuevo aspecto en su identidad como ciudad.
Patrimonio cañadense
Rodríguez manifestó que “la trascendencia del festival nos enorgullece como comunidad. Esta experiencia ya es un patrimonio cultural, educativo, social y comunitario de Cañada. Es un orgullo que el festival sea único, me atrevo a decir en Latinoamérica. Reúne estas dos cuestiones sobre el ver y hacer cine con juventudes en una experiencia acotada de aprendizaje situado. Fue y sigue siendo reconocida por distintos organismos, estamentos gubernamentales, instituciones, colectivos y festivales”.
Por otra parte, agregó que “ahora comienza una nueva etapa de este proyecto, institucionalizando su réplica en diferentes partes del país. Que la ciudad pueda exportar cultura, modelos, formatos y experiencias de construcción educativa y cultural nos enorgullece. Este se puede lograr por la sinergia que tiene entre tres grandes patas del proyecto: uno es un Estado motor y garante que sostiene y promueve la decisión de gobierno de proyectar esta experiencia, con los recursos, infraestructura y todo lo que aporta el municipio para que se realice. Por otro lado, está el enorme colectivo de voluntarios con estudiantes, profesionales, gente del campo audiovisual que se congrega todos los años para trabajar ad honorem y poner sus habilidades, competencias, y su tiempo al servicio de ‘Cortos’. Y finalmente son los participantes, estudiantes secundarios que desde la escuela como protagonistas, deciden volver y vivir la experiencia que es de las más importantes”.
Profesionales
Sobre la recepción que tienen los espectadores al momento de presenciar las proyecciones de los chicos y chicas, el coordinador dijo que “el público a lo largo de los años fue cambiando. Al comienzo fue un público muy asociado a los participantes; eran familias y era el mundo muy cercano a quienes eran parte de la experiencia, sin dejar de tener un tinte escolar. Sin embargo, pasaron los años y las producciones se fueron profesionalizando, el festival cobró más vuelo, tuvimos un público que ya no va a ver la producción de un hijo o un hermano, sino que va y sabe que se encuentra con una programación diversa, sorprendente, que no deja de ser un vehículo de expresión de los jóvenes como no deja de ser un espectáculo, una obra artística”.
“El público se fue sofisticando más -continuó Rodríguez-, volviéndose más exigente. Nos encanta que la gente salga y haga muchas lecturas de lo que vio, que analice, manifieste su gusto o no, sobre tal o cual corto, que compare. Ahí está otra de las grandes cuestiones, de los objetivos del festival, que como dijeron muchos directores que nos visitaron, esta pantalla que ofrece Cañada de Gómez es un espacio de resistencia, de construcción de audiencias, tan importante en este tiempo donde es muy difícil sostener las pantallas de sala de manera presencial. Tener más de 1.500 espectadores como tuvimos en dos proyecciones y los más de cinco mil que tendremos cuando terminemos las proyecciones itinerantes en las escuelas le da otro vuelo al festival y lo posiciona como una pantalla muy importante a nivel nacional de lo que tiene que ver con la producción cinematográfica”.
Las emociones que se viven durante “la semana de cortos” son diversas y juegan un papel crucial en todo el conglomerado que significa pertenecer al festival. Se habla de Cortos y se esperan las proyecciones. Por eso al final, cada quien saca sus conclusiones acerca de la experiencia. “Coincido con todo el colectivo que constituye el staff de Cortos 72 Horas y muchos participantes con los que dialogamos. No tengo dudas de que esta fue la mejor edición de la historia”, finalizó Rodríguez.