Un libro pone en debate las frases hechas en educación más repetidas
Apenas una pequeña muestra de las afirmaciones que se repiten como verdades absolutas cuando se habla de educación, ya sea desde la solemnidad de un discurso como en una simple charla ocasional.

Sábado 27 de Diciembre de 2014

“Antes la educación era de mejor calidad”, “La culpa la tienen los sindicatos”, “Los docentes trabajan poco y tienen muchas vacaciones”, “Las escuelas privadas son mejores que las públicas”, “Las universidades europeas son muy superiores a las argentinas”. Apenas una pequeña muestra de las afirmaciones que se repiten como verdades absolutas cuando se habla de educación, ya sea desde la solemnidad de un discurso como en una simple charla ocasional. Sobre estas creencias, recetas y diagnósticos repetidos, Alejandro Grimson y Emilio Tenti Fanfani desarrollan su libro “Mitomanías de la educación argentina. Crítica de las frases hechas, las medias verdades y las soluciones mágicas” (Siglo XXI Editores).

   La obra revisa y contrasta con datos y argumentos lo que llaman “mitos de la educación argentina”. Mitos que agrupan en distintos capítulos sobre: la decadencia educativa; los alumnos; los docentes; lo que la escuela debe enseñar; la autoridad, el orden, la disciplina y la violencia escolar; la escuela pública y la privada; la educación y la igualdad; las soluciones mágicas para la educación; el presupuesto y el federalismo, y sobre las universidades.

Invitación. Los autores consideran que si se han convertido en arraigados lugares comunes “es porque tienen su parte de razón”. Sin embargo, “lo malo es que, con su pretensión de verdad absoluta, se han vuelto auténticas mitomanías que nos impiden pensar. Por eso, antes que ignorarlas, hay que ponerlas en cuestión para construir, sin prejuicios, la educación que merece una sociedad que aspira a ser democrática e igualitaria”.

   En la introducción del trabajo, invitan a preguntarse cómo funcionan esas frases que resultan tan familiares que terminan por convertirse en una “suerte de patrimonio común”, ya que “proveen respuestas automáticas que muchas veces vienen antes que las preguntas”. “Todos, de un modo u otro, miramos alguna dimensión del mundo con esas «muletas» del pensamiento. Pero seremos más libres si recurrimos a ellas conscientes de sus implicaciones prácticas”. “Cuando de un modo u otro están presentes en las conciencias y en el inconsciente colectivo tienen una fuerza muy particular. Tienen poder”, subrayan.
  Proponen al texto como “una invitación a los docentes, estudiantes, padres, madres, políticos, dirigentes sociales, periodistas y funcionarios a potenciar el debate sobre qué educación tenemos y qué objetivos podemos y debemos fijarnos”, desplegando un diálogo que no apele a estas “verdades indiscutidas”.

Simplificaciones. Hace pocos días el libro fue presentado en el Palacio Pizzurno. En ese acto, Alejandro Grimson recordó que “las mitomanías son simplificaciones que tienen un efecto político cultural que es desconocer los avances e impedir transformar la educación pública; son una maquinaria asentada en las cabezas de muchos docentes, de la comunidad y de nosotros mismos. Por eso quienes criticamos esas mitomanías somos los que queremos asumir colectivamente la tarea de socavar ese sentido común que obtura la ampliación de derechos, la democratización y la igualdad”.

   Por su parte, Tenti Fanfani expresó que cuando se llama a revisar estas frases hechas no se niega la existencia de problemas sino que se cuestiona la forma de definirlos. “Esa fantasía de creer que la escuela argentina en su esencia existía en forma pura en el pasado y que después se fue degradando y que por eso hay que volver al pasado, encierra un planteo peligroso”, concluyó.

Contribución. La presentación estuvo a cargo del ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, que definió a este libro como una “contribución”, “un texto que invita a hacer complejo lo que es complejo, dando cuenta de que no se pueden sintetizar en debates de tres minutos 200 años de historia educativa”. Mencionó como ejemplo aquella “mitomanía de la decadencia, la aseveración acerca de que «todos accedían a la escuela», o las estigmatizaciones en contra de la juventud, como algunos de los mitos y frases dan cuenta de la estrategia de enaltecer al pasado como si fuera un pasado blanco. Parece, entonces, que en el pasado el cien por ciento de la población iba a la escuela y a la universidad, y los jóvenes eran mejores.”