Domingo 11 de Junio de 2023
El Oscar de “El secreto de sus ojos” puso a Eduardo Sacheri en el mapa de la literatura que seduce al gran público y a las editoriales, que esperan ansiosas sus obras porque saben que se van a vender y son excelentes. Eso es el éxito, aún para un escrito que antes de tocar el cielo de Hollywood con las manos dividía su tiempo entre las clases de Historia que le da a chicos de la secundaria -lo sigue haciendo, pero en menor medida- y escribir los relatos a los que lo empujan sus obsesiones.
Por ahí dicen que el éxito es una trampa, Sheri lo desmiente. Para él, la película, el Oscar, la reputación que se ganó con ese gran triunfo le dieron una tranquilidad que no esperaba y disfruta.
“La gran ventaja que me dio ‘El secreto de sus ojos’ fue que me permitió renunciar a un montón de horas de clase y escribir más, y como lo que escribí le siguió interesando al público, en eso estoy”, cuenta con la sencillez de saber bien las cosas que importan, sobre todo, que le importan a él.
“Cada dos años me publican una novela nueva, y por qué, porque tengo tiempo, hay mucha gente que escribe cuando puede, el ratito que tiene, que era como escribía yo hace 20 años. En ese sentido me ayudó muchísimo”, se entusiasma y sus palabras, que se detienen en el costado práctico de la fama, son auténticas y suenan a tintineo de monedas en el bolsillo.
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Y aclara: “Por el lado de los lectores no me condiciona, al contrario, con mi mujer cuando mis hijos eran chiquitos decíamos ojalá podamos dejarle a nuestros pibes un departamento a cada uno y ya está eso, y qué más le puedo pedir a la vida desde lo económico, si yo estuviera todavía juntando para los departamentos yo te diría esto se tiene que vender, que no significa que no me importe que se venda, porque me encanta que a la gente le guste mis novelas, pero no desde el punto de que yo necesito esto para pagar la cuota, eso está bueno, te da libertad, escribís lo que tenés ganas o lo que te anda rondando la cabeza”.