Lunes 10 de Julio de 2023
El bajo nivel del río, las últimas lluvias y la cantidad de residuos orgánicos e inorgánicos que llegaron hasta la desembocadura del arroyo Ludueña obligaron al Club Náutico Malvinas Argentinas a suspender gran parte de sus actividades este fin de semana. "La gente ya no quiere salir a navegar porque tiene que atravesar por toda esta basura", señala Daniel Calderón, presidente de la entidad que funciona sobre el último tramo del curso de agua que cruza la ciudad de oeste a este, y que en los últimos meses encendió todas las alertas por sus niveles de contaminación.
No es la primera vez que la caleta del club de río amanece inundada de botellas, bolsas y envases plásticos o material proveniente de descargas cloacales. Sin embargo, advierten los socios, esta situación se repite cada vez con mayor frecuencia. Algunos recuerdan cuando el agua del Ludueña bajaba cristalina y en los bordes del arroyo se podían pescar moncholos y sábalos. Los más jóvenes no vivieron esas épocas, pero advierten que en los últimos años los problemas de contaminación del arroyo se agudizaron.
Calderón participa de la comisión directiva del club desde hace casi 30 años. En todo ese tiempo, dice, "la situación del Ludueña fue empeorando", aunque los mayores problemas se registraron desde inicios del 2020 cuatro años, cuando el Paraná empezó a transitar una de las bajantes más prolongadas de su historia. Entonces, la falta de agua volvió aún más crítica la falta de salubridad en el Ludueña.
El Malvinas Argentinas está ubicado sobre la desembocadura del arroyo, en un lugar privilegiado de la ciudad: rodeado del parque Alem y enfrente del shopping Portal Rosario. Aún así, en el curso de agua "hemos encontrado de todo", se queja Calderón, antes de iniciar una extensa enumeración de desechos: "residuos plásticos, botellas, bolsas y mucha materia fecal", que en el club atribuyen a la existencia de puntos ilegales de descarga de camiones atmosféricos.
"Pasa varias veces a la semana, cuando el agua corre casi no se nota, pero ahora que el río está bajo queda todo estancado y se forman islas de residuos que impiden la salida de las embarcaciones a motor", afirma el presidente del club y advierte que la presencia de residuos obligó a suspender muchas de las actividades del club, como el grupo de remo o la navegación. "Somos un club que tiene su razón de ser en la náutica y no podemos salir al agua por toda esta inmundicia", se lamenta.
Leer más: Contaminación del arroyo Ludueña, un problema sin causas ni soluciones a la vista
El club Náutico Malvinas Argentinas se fundó el 2 de abril del 84, apenas dos años después de que se empezara a construir el paseo ribereño en la costanera norte. Sus primeros socios fueron pescadores de la zona que encontraban en el arroyo un buen lugar donde amarrar sus lanchas. Hasta los 90, el club funcionaba hacia el norte del puente sobre calle Nansen, a mediados de los 90 se mudó al terreno municipal que ocupa actualmente y por el que paga un canon mensual de 100 mil pesos.
"En este lugar se pescaba muy bien, venían nutrias, carpinchos. Era un lugar lleno de naturaleza, ahora los animales ni se arriman", cuenta el presidente del club.
Un problema crónico
En la última reunión de la comisión de Ecología del Concejo se acordó un proyecto para convocar a una audiencia pública por la contaminación del arroyo Ludueña. La iniciativa, de Ciro Seisas (Arriba Rosario), propone reunir a representantes de Aguas Santafesinas (Assa), del Ente Regulador de Servicios Públicos (Enress), del Ente de Coordinación Metropolitana (Ecom), miembros del Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario, expertos en materia ambiental y autoridades de la provincia y el municipio para analizar la situación que atraviesa el curso de agua.
A principios del año pasado, un estudio realizado por el Centro de Ingeniería Sanitaria de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR reveló que el agua del Ludueña contenía niveles elevados de materiales orgánicos e inorgánicos, lo que sugería una gran presencia de desechos cloacales e industriales.
La contaminación del arroyo tiene también su capítulo en la Justicia. La fiscal extrapenal María Laura Martínez, realizó una investigación sobre la contaminación del curso de agua, haciendo foco en la actividad del shopping Fisherton Plaza. En un fallo de primera instancia, el juez Marcelo Quiroga afirmó que la empresa incumple con las normativas ambientales y que no puede desligarse de su responsabilidad "como posible causante de contaminación". La sentencia fue apelada.