Viernes 15 de Octubre de 2021
Eclipsado por la crisis del Covid, el dengue pasó bastante desapercibido el año pasado en Rosario aun cuando el número de contagios fue muy elevado y superó incluso los números de 2016 cuando se registró uno de los brotes más relevantes de las últimas décadas en la ciudad.
En 2020, más de 2.600 personas fueron diagnosticadas y se produjeron dos fallecimientos. Por eso, este año los operativos encarados por la Municipalidad comenzarán la semana que viene poniendo el acento en la prevención, que implica, sobre todo, que cada vecino descacharre su hogar y evite que se acumule agua sobre todo en distintos espacios o recipientes.
Esa es una de las maneras más efectivas de evitar la reproducción del mosquito Aedes aegypti, responsable de la enfermedad que puede causar formas graves e incluso la muerte.
La primera acción preventiva a nivel municipal se va a desarrollar el jueves que viene en el distrito sudoeste.
Este año, la movida anti-dengue tiene una particularidad: aprovechando la experiencia que dejaron los momentos más críticos del Covid en cuanto al trabajo entre las distintas áreas, se implementarán tareas coordinadas (con la misma lógica de los operativos Detectar) entre las secretarías de Salud, Gobierno, Modernización y Cercanía, Desarrollo Humano, y Ambiente y Espacio Público, bajo la coordinación de Defensa Civil y Salud.
Gonzalo Ratner, director de Defensa Civil municipal, dijo: "El trabajo por la pandemia de Covid en los barrios tuvo muy buena sinergia entre las áreas intervinientes; con esa misma lógica trabajaremos para el dengue".
El funcionario anticipó que los vecinos podrán ver los gazebos de la Municipalidad en los distintos barrios en la medida en que se avance con estas acciones. Allí habrá personal capacitado informando a la gente sobre las distintas maneras de prevenir la reproducción del mosquito y cómo reconocer los síntomas. Además, se recorrerá casa por casa, llevando información y respondiendo las distintas inquietudes.
En una segunda etapa, se iniciarán los operativos de bloqueo, como se hacen todos los años. Pero sin dudas, el acento está puesto en retrasar todo lo posible la aparición de casos.
Habitualmente, los primeros enfermos de dengue, cada año, suelen ser viajeros que llegan de países donde hay brotes.
Es fundamental que quien arriba y tiene síntomas (náuseas, vómitos, dolores en los ojos, dolores en articulaciones y huesos, sarpullido, fiebre) consulten de inmediato y utilicen repelente en forma constante para evitar que otros mosquitos lo piquen y de esa manera reproduzcan el virus entre otros habitantes.
Un año crítico
Leonardo Caruana, secretario de Salud de la Municipalidad, dijo que en cuanto al dengue el 2020 "fue un año crítico". Si bien el tema quedó "tapado" por la crisis producida por la pandemia de Covid se registraron en la ciudad muchos más casos que en 2016 (cuando hubo 1.542 contagios de dengue autóctono y 62 importados), lo que había significado un año difícil en este tema y un alerta para las autoridades sanitarias.
En plena pandemia de Covid, hace un año, más de 2.600 personas tuvieron dengue y dos fallecieron (algo que no sucedía hacía tiempo). Se incorporó además un nuevo serotipo, el 4.
Si alguien se contagió con un serotipo, puede volver a infectarse con otro. Hay cuatro serotipos diferentes en dengue. "Este año debemos empezar con más tiempo a trabajar en prevención porque no tendremos las mismas restricciones de movilidad y habrá más viajes que en 2020, por lo que la situación puede complicarse aún más", señaló Caruana.
"En 2020 la distribución de casos de dengue fue en toda la ciudad, no en barrios específicos", recordó.
El médico dijo que si bien es muy importante el accionar en materia de comunicación desde las distintas secretarías, es clave que las familias participen en la prevención. "Este no es el mosquito que pica en los parques o en la calle, son mosquitos que están en cada casa, que se reproducen en pequeñas cantidades de agua limpia, por eso, el control diario del hogar y las zonas al aire libre es sumamente relevante".
Las medidas más importantes para combatir la enfermedad son: mantener limpios y ordenados los espacios en el interior de las casas: los ambientes deben estar libres de mosquitos (se pueden usar espirales, pastillas o insecticidas o sahumar con plantas secas encendidas como romero, eucalipto, alcanfor o menta. Además, se requiere colocar telas metálicas y tejidos mosquiteros en puertas y ventanas, usar repelentes comerciales (preferentemente extra duración, ya que deben aplicarse con menor frecuencia), biorepelentes o repelentes caseros; revisar que no queden elementos que acumulen agua, como floreros (en ese caso es posible cambiar agua por arena húmeda); reciclar o reducir residuos sólidos que puedan convertirse en criaderos de mosquitos (envases de alimentos o de bebidas, por ejemplo); vaciar baldes y latas en los jardines o patios; tapar las botellas, con o sin agua; poner bajo techo las cubiertas de neumáticos; mantener tapados los tanques de agua; y limpiar en forma diaria los bebederos de animales (vaciarlos, cepillarlos y volverlos a llenar).