Terminar la secundaria después de los 17: "Estudiar transforma, a cualquier edad"

Otra vuelta, el secundario virtual de la UNR entregará sus primeros títulos este lunes. Historias de los flamantes graduados

Lunes 05 de Agosto de 2024

Este lunes no será un día más para Roxana Banegas. Con 47 años recibirá el título del secundario, el que tanto quería allá por los 90 cuando sus padres perdieron sus empleos y ella, con solo 16 años, tuvo que dejar la escuela técnica para salir a trabajar. Cuidó chicos, limpió casas, fue auxiliar contable y, ahora, es empleada en una metalúrgica. Y con esas experiencias llegó al programa "Otra vuelta", el secundario virtual de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). "Creo que estudiar transforma, a cualquier edad", dice.

Roxana será una de las 15 personas que este lunes reciban los primeros títulos del plan que alienta la finalización del secundario entre jóvenes mayores de 18 años y adultos que por diversos motivos no pudieron terminar la escuela media.

Según el último censo, en la provincia de Santa Fe, el 99 % de la población asiste o asistió a la escuela. Sin embargo, el 50 % de los varones mayores de 25 años no completó el secundario, mientras que entre las mujeres este porcentaje se reduce al 42 %.

Con el objetivo de que más personas puedan completar la escuela media, la UNR y el municipio pusieron en marcha su secundario virtual a mediados de 2022 como una prueba piloto. Al año siguiente se inauguraron las clases con unos 300 estudiantes y esta semana otros 125 alumnos se sumarán al programa que se desarrolla en formato virtual.

Será en un encuentro que se realizará, a las 17, en la sede de Gobierno de la UNR, de Maipú al 1000. En el mismo acto recibirán sus diplomas los primeros 15 graduados del "Otra vuelta".

Volver a estudiar

"Vengo de una familia de seis hermanos, cuando mis padres se quedaron sin trabajo se me hizo muy difícil seguir estudiando, cuenta Roxana. Así que ella, una de las más grandes de los Banegas, decidió dejar la escuela técnica N° 392, de Arijón y San Martín, para empezar a trabajar. "Los útiles eran carísimos y en casa ya no se podían comprar", recuerda. Estaba en el último trimestre de su tercer año.

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Tramitó un certificado en el Ministerio de Trabajo de la Nación y con ese papel empezó a hacer algunas changas: cuidó chicos, limpió casas, fue auxiliar de contaduría y actualmente trabaja en una empresa metalúrgica. Dice que intentó terminar la secundaria en un Eempa, pero como no le reconocían las materias cursadas desistió.

Volvió a intentarlo, casi de casualidad. En septiembre de 2022 se acercó a la UNR a través de una campaña de plantación de árboles nativos. Fue a la plaza Montenegro a buscar un "Sen del Campo", un arbusto de hermosas flores amarillas, y allí se enteró de que existía una propuesta de secundario virtual.

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Se anotó unos días después y en marzo del año siguiente la llamaron a su celular para confirmarle que estaba adentro del programa. "Pegué un salto de piso a techo, les pregunté si me reconocían mi trayectoria escolar y me dijeron que sí. Me emocioné muchísimo: creo que estudiar transforma, a cualquier edad".

Y con el mismo entusiasmo recuerda cada uno de los módulos que cursó, las lecturas, las tareas, los trabajos prácticos, la paciencia de los profesores, la complicidad de los acompañantes del programa. "Cuando íbamos a la secundaria, cuando uno es adolescente, teníamos 16 materias y nos interesaban como mucho una o dos. Cuando uno es adolescente no comprende la importancia de cada una de esas materias y lo que significa transitarlas. Eso lo ves de grande", compara, y dice que el esfuerzo vale la pena.

"A quienes estén pensando en volver a estudiar, los invito a hacerlo, den el paso, permítanse desempolvar eso con que soñaban de chicos, cuando jugaban a ser médicos, abogados, enfermera, secretaria, maestra, lo que sea _dice_ . Hoy tienen la oportunidad de comenzar y reescribir esa construcción que nos da la educación por dentro", remarca.

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El programa Otra Vuelta

El programa Otra Vuelta está destinado a que jóvenes y adultos puedan terminar sus estudios, considerando que la educación secundaria es esencial tanto para la inclusión de jóvenes y adultos a los distintos procesos socioculturales, productivos y laborales, como para el acceso a instancias de educación superior. Cuando se presentó, hace dos años, se plantó como una experiencia inédita en el sistema universitario nacional.

La propuesta puede cursarse en forma virtual, con algunas actividades presenciales que se desarrollan en aulas ubicadas en distintos distritos de la ciudad. El plan de estudios se organiza en base a módulos educativos interdisciplinarios, que abordan los contenidos a través de diferentes situaciones problemáticas. Cada uno de los diez módulos tienen nombres como "Derecho a la educación" o "Promoción de la salud: Proceso político y social" y están dictados por profesores de la UNR.

El plan facilita equivalencias con otras trayectorias de formación y en sus últimos módulos ofrece distintas posibilidades de capacitación laboral. En todas las instancias se busca fomentar el pensamiento crítico, la discusión colectiva y el protagonismo de los estudiantes en el proceso de aprendizaje.

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Festejo por dos

"Es una muy buena propuesta", lo sintetiza Alfredo Monzón, otro de los graduados que recibirán el lunes sus diplomas. Alfredo, de 50 años, no será el único que termine el secundario en su familia. Su pareja, María Laura Alfaro también se anotó en el Otra Vuelta, estudiaron y se recibieron juntos. Y ahora sueñan con su viaje a Bariloche, también juntos.

Alfredo no tiene que hacer memoria para recordar cuándo dejó la secundaria. "Fue en el 96, cuando estaba en tercer año", dice. La fecha coincidió con el nacimiento de su primer hijo. Actualmente trabaja como encargado de mantenimiento en la Escuela Superior de Comercio, pero antes de eso fue: buscavidas, empleado de un frigorífico, en la construcción y gasista matriculado, enumera.

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Cuando se anotó en el Otra Vuelta lo hizo con la intención de saldar una deuda, con algunos temores. "Pensé que me iban a mater con los estudios, pero pasa que el sistema te atrae. Además podés estudiar y seguir tu vida normal. Es un carrera copada", asegura y afirma que toda la familia se entusiasmó con el proyecto: "como mi esposa también estudiaba, los chicos nos ayudaban. Ellos también están muy contentos de que sus papás se reciban", asegura con una sonrisa.

En su caso, dice, terminar la secundaria es una forma de dar el ejemplo a sus compañeros del gremio, ya que es delegado de Apur, el sindicato de los no docentes de la UNR; en el caso de María Laura hay también alguna aspiración de poder ascender en su carrera laboral.

"Es también una forma de participar y apoyar a la escuela pública", afirma y destaca que, de otra forma, ellos no hubieran podido seguir estudiando. "Lo que más me gustó fue la calidad de los profesores. Tienen mucha paciencia, la mayoría de mis compañeros eran personas grandes y les preguntábamos 20 mil cosas", recuerda y considera que "hay que incentivar a los jóvenes para que sigan la secundaria, y a la vez apoyar a las escuelas públicas porque no hay mejor herramientas que esa".

¿Les queda otra experiencia pendiente? "Sin dudas, viajar a Bariloche. Ninguno de los dos tuvimos viaje de egresados y ahora lo queremos hacer. Estamos buscando quién cuide a los chicos", dice y vuelve a sonreir.