Rosario tiene un sistema de monitoreo de calidad del aire aprobado que nunca se puso en marcha
Se trata de la modificación sobre una ordenanza que tuvo el visto bueno en el Concejo hace más de tres años, con el humo por los incendios en las islas dominando la escena

Martes 05 de Diciembre de 2023

Agosto de 2020. Los casos de coronavirus comenzaban a escalar en Rosario pero la atención se la llevaba el humo que invadía la ciudad desde febrero a raíz de los incendios en las islas. Luego de una sesión realizada por el Concejo en la escuela Marcos Sastre, en la isla El Espinillo, los ediles aprobaron un proyecto para la creación de un sistema público de monitoreo de calidad del aire en la ciudad, que pondría a disposición de cualquier ciudadano que quisiera consultar en cualquier momento cuán viciado estaba el ambiente con diversos gases contaminantes. La normativa, más de tres años después y con un olor nauseabundo dominando el ambiente en la ciudad desde hace días, sigue sin ponerse en práctica.

La sesión del Concejo en El Espinillo concluyó con la aprobación, por unanimidad, de 19 proyectos de ordenanza tendientes a la preservación del medioambiente, con las herramientas disponibles en materia legislativa con las que se cuentan a nivel municipal y con el eje puesto en la incipiente destrucción de los humedales, que por entonces ya estaba en marcha desde hacía seis meses. Uno de los proyectos que se sancionó fue una modificación de normativa para constituir un sistema público de medición de calidad del aire que, además de cumplir esa función, debería mostrar los datos actualizados y legibles para toda la ciudadanía en las distintas plataformas de la Municipalidad.

La modificación de la ordenanza 5.820, impulsada por proyectos similares de los entonces ediles Lisandro Zeno y Eduardo Toniolli, no solo estableció que debe registrarse la calidad del aire en Rosario las 24 horas a través de monitoreos continuos, sistemáticos y automáticos sino, además, que esos datos deben configurar una fuente de información pública para que cualquier persona pueda consultarlos sin mayores inconvenientes. Estos datos también deben usarse para contrarrestar eventuales excesos de los indicadores límite, establecidos en la normativa.

El uso de los datos permite el diseño de políticas públicas para gestionar y disminuir el impacto que los gases contaminantes tiene sobre la población y que cualquier persona pueda leer e interpretar los indicadores. De hecho, los mismos se deben publicar diariamente en la página web de la Municipalidad, además de carteles indicadores en la vía pública y redes sociales.

Según la normativa, los datos que registren las estaciones de monitoreo y que deben publicarse son el horario de medición, las concentraciones de los contaminantes del aire previstos por la ordenanza y un índice que, teniendo en cuenta los límites establecidos, determine si la calidad del aire es "buena", "admisible", "mala" o "muy mala".

En el portal de datos abiertos de Rosario hay datos sobre medición de calidad del aire, pero son registros anuales y sólo contemplan partículas de PM10 (material particulado igual o inferior a 10 micrómetros) y no hay mediciones sobre PM2,5 (material particulado igual o menor a 2,5 micrones). Y tampoco es legible para cualquier persona ya que debe descargarse y saber interpretar esos datos.

El material particulado 2,5, conocido como PM2,5, tiene un diámetro igual o menor a 2,5 micrones, unidad que equivale a una milésima de milímetro. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) detalló en su sitio oficial que “la materia particulada es un indicador común de la contaminación del aire y afecta a más personas que cualquier otro contaminante. Consiste en una mezcla de partículas sólidas y líquidas de sustancias orgánicas e inorgánicas suspendidas en el aire. Las partículas con un diámetro de 10 micrones o menos (conocidas como PM10) pueden penetrar y alojarse profundamente en los pulmones, aunque las partículas que tienen un diámetro de 2,5 micrones o menos (denominadas PM2,5) resultan aún más dañinas para la salud. Las PM2,5 pueden atravesar la barrera pulmonar y entrar en el sistema sanguíneo”.

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El avance de la degradación ambiental llevó a que la OMS revise los estándares de calidad del aire a través de sus niveles guía. Estos indicadores ponen un tope en microgramos por metro cúbico (µg/m3) para establecer cuáles son los valores recomendados para considerar a un ambiente saludable. Los mismos se actualizaron tras 16 años (2005-2021). Para el PM2,5 se redujo el promedio máximo permitido anual de 10 a 5 µg/m3, mientras que el PM10 redujo su promedio máximo permitido anual de 20 a 15 µg/m3. Respecto a las medias diarias, el primer indicador bajó de 25 a 15 µg/m3, mientras que el PM10 cambió de 50 a 45 µg/m3.