Residuos electrónicos: Rosario recuperó 8 mil dispositivos en 2023
Son los residuos electrónicos que recolectó el municipio en un programa que busca darles una disposición final adecuada, a través de una cooperativa

Domingo 31 de Diciembre de 2023

Unos de 8 mil dispositivos electrónicos e informáticos aportados por 1.500 vecinos e instituciones de Rosario recibió el municipio durante 2023 en un programa que busca fomentar una disposición correcta de estos residuos. Son gabinetes de computación (CPU), monitores, teclados, impresoras y otros elementos del tipo, pero también televisores y celulares en desuso, que son desguazados por una cooperativa para reutilizar los componentes, mientras que las piezas más contaminantes reciben un tratamiento especial.

El número tiende a incrementarse año tras año conforme al uso cada vez más habitual de esos aparatos y por el recambio permanente a los que son sometidos por el público en una sociedad de consumo cada vez más ávida de poseer lo nuevo y lo mejor.

El sistema público de recepción es el único en su tipo que funciona en la ciudad y está pensado para los vecinos y para algunas instituciones, como clubes y escuelas, ya que las grandes empresas están regidas por una normativa especial que las obliga a hacerse cargo ellas mismas de estos residuos.

Después, y como ocurre con toda la basura reciclable, está el circuito informal de recolectores que recogen los aparatos que los vecinos dejan tirados adentro o al lado de los contenedores. Pero las autoridades advierten sobre el peligro de esta práctica, que no beneficia al recolector de la calle ni al vecino, y sí perjudica a la salud y el medioambiente.

Colectas

La última colecta de 2023 se hizo el viernes 22 y el sábado 23 de diciembre, la primera en los centros municipales de Distrito y la otra en la Dirección de Gestión de Residuos (Montevideo 2852). Y así fue durante todo año: los últimos viernes y sábados de cada mes se hacía la convocatoria. Sin embargo, la cooperativa Reciclando Futuro los recibe todos los días hábiles del año, de 9 a 15, en Lavalle 3569. Es un galpón dividido en dos sectores, uno de los cuales se dedica al desguace electrónico.

La cooperativa está integrada por un grupo reducido de personas que alguna vez se dedicaron a la recuperación informal, y que se prepararon para desarmar los dispositivos electrónicos e informáticos.

Los componentes que sirven son vendidos a empresas que los reutilizan, mientras que lo que son residuos peligrosos se sacan de circulación y se disponen especialmente, también a través de empresas que se dedican al tratamiento específico de estos desechos.

Un nuevo esquema

“Durante este año juntamos casi 8 mil dispositivos de distinto tipo, entre televisores, CPU, teclados y mouses, que fueron entregados por unos 1.500 vecinos de la ciudad. En peso significaron unas 31 toneladas de material, a las que la cooperativa desguazó, clasificó y les dio una disposición final acorde. Fue un trabajo monitoreado por la Municipalidad”, le dijo a La Capital Agustina Rodríguez, directora de Gestión Integral de Residuos de Rosario.

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La funcionaria recordó que el sistema de recepción funciona desde hace más de 12 años, pero que desde 2019 se trabaja con este nuevo esquema, en que Reciclar Futuro tiene un principal protagonismo. “Empezamos en los galpones de la GUM, en calle Riccheri, después lo hicimos en calle Montevideo. Acopiábamos y una empresa se llevaba todo. Pero en 2019 empezamos con estos emprendimientos de inclusión social, y la posibilidad de que se pusiera en valor el residuo pero que al mismo tiempo fuera un ingreso para un grupo de familias”, rememoró.

Recolección informal

Es muy común que la gente decida, cuando un dispositivo electrónico o informático ya no le sirve, dejarlo tirado al lado del contenedor para hacerle un favor a un recolector informal y de paso deshacerse de eso que ya no le sirve. Para Rodríguez, esta práctica no le sirve a nadie, fomenta la proliferación de basura y perjudica a la sociedad. "Para el recolector informal termina siendo una chatarra, a veces lo deja tirado en otro lado porque no le sirve, y si le es útil, no le dará ningún beneficio. Estos elementos sirven cuando se consiguen y se comercializan en cantidad. Vender sola una caja de una CPU no le será útil ni redituable económicamente. Es cierto que la gente tiene la costumbre de dejar las cosas al lado del contenedor, pero tiene que entender que esta práctica no es buena para nadie. Lo mejor es llevar estas cosas al lugar indicado. Hay que concientizar a la ciudadanía de que cada desecho tiene que estar en el sitio que corresponde”, enfatizó.

En cuanto a los dispositivos que más de descartan, la directora municipal explicó que es algo que va variando. "Hace unos años hubo un recambio muy grande en lo que eran los monitores de computadoras. Se dio un cambio tecnológico muy importante y además había facilidades para adquirir nuevos. Fue el boom de los monitores desechados", recordó. Y abundó: "También es común que traigan televisores viejos, o más modernos pero que la gente descarta más que nada por lo pequeños, o parlantes que no funcionan tan bien como los nuevos".

Entre los elementos que también pueden entregarse figuran notebooks, netbooks (que han quedado muy obsoletas), mouses, cables y routers, entre otros. Pero también suelen llegar cargadores de celulares que quedaron en desuso porque no son adaptables a los nuevos aparatos.

El objetivo de la iniciativa es reducir la cantidad de residuos urbanos, promoviendo la disposición final correcta, ya que estos elementos poseen un potencial riesgo ambiental, por lo cual es fundamental que reciban un destino adecuado y un tratamiento diferenciado.

Un problema mundial

Medios especializados del mundo y organismos internacionales afirman que la disposición y tratamiento de los residuos informáticos es un nuevo desafío ambiental, en una era en que la presencia de estos materiales crece exponencialmente y se desechan cada vez con más frecuencia.

El Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas calcula que se generan en todo el mundo cerca de 50 millones de toneladas de residuos electrónicos que son desechados anualmente.

Estos aparatos y sus componentes albergan una serie de materiales altamente contaminantes, que en muchas ocasiones van a parar a cualquier parte. En los residuos electrónicos se pueden encontrar materiales peligrosos como metales pesados: mercurio, plomo, cadmio, plomo, cromo, arsénico o antimonio, que pueden ocasionar daños para la salud y para el medio ambiente.

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En especial, el mercurio produce daños al cerebro y el sistema nervioso, el plomo potencia el deterioro intelectual, ya que tiene efectos perjudiciales en el cerebro y todo el sistema circulatorio; el cadmio puede producir alteraciones en la reproducción e incluso llegar a provocar infertilidad, y el cromo está altamente relacionado con afecciones en los huesos y los riñones. Solo como ejemplo, un tubo de luz fluorescente puede contaminar 16.000 litros de agua; una batería de níquel-cadmio de las empleadas en telefonía móvil, 50.000 litros de agua; mientras que un televisor puede contaminar hasta 80.000 litros.

No obstante, del mismo modo, en la basura electrónica se encuentra una gran variedad de materiales y plásticos valiosos. Hasta 60 elementos de la tabla periódica pueden hallarse en la electrónica compleja. Muchos de ellos son técnicamente recuperables, aunque existen límites establecidos por el mercado. Los desechos electrónicos contienen metales preciosos incluyendo oro, plata, cobre, platino, y paladio, pero también un valioso volumen de hierro y aluminio y plásticos, que pueden reciclarse. A nivel global, el recupero que puede haber implica cifras de varios miles de millones de dólares.