Jueves 25 de Noviembre de 2021
Desde el primer día de enero hasta el 16 de noviembre pasado, el observatorio de Mumalá registró seis femicidios, un travesticidio y un femicidio vinculado. Esta negra lista de mujeres asesinadas se completa con otras 14 muertes violentas de mujeres, en contextos de disputas asociadas a economías delictivas. La mayoría de estas muertes ocurrieron en Rosario.
El registro de la organización feminista se creó en 2015 y desde 2018 reúne los datos de las 17 provincias del país y de la ciudad de Buenos Aires. En todos estos territorios, se trabaja en la detección, visibilización y seguimiento de las distintas violencias machistas en su complejidad, enriqueciendo la interpelación y propuestas integrales a los estados, gobiernos e instituciones.
Los informes relevan los casos de femicidios, femicidios vinculados, trans-travesticidios y lesbicidios, a través del análisis y monitoreo de medios digitales y gráficos de todo el país, a través de buscadores y sistema de alertas y del seguimiento de organizaciones y portales especializados en género, feminismo y Derechos Humanos. Y, en los últimos muerte años, frente al aumento de las mujeres en situaciones de violencia , se empezaron a anotar también estos casos.
Este año, la lista incluye los nombres y apellidos de 13 mujeres y una chica trans. El promedio de edad de las víctimas es de 34 años. Y nueve de cada diez muertes violencias asociadas economías delictivas sucedieron en la ciudad de Rosario.
Más vulnerables
Para Gabriela Sosa, referente de Mumalá, en el triste final de estas muertes también se juega la desigualdad de género. "Son muertes violentas que no entran en la categoría de femicidio que define el Código Penal argentino, sino que son asesinatos de mujeres en contextos de otras violencias; pero claramente por la condición de vulnerabilidad y de multiplicación de estas situaciones", explica.
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En general, señala, los homicidios de estas mujeres, adolescentes y niñas suceden en escenarios atravesados por violencias urbanas vinculadas a economías delictivas, como por ejemplo, tensiones entre bandas en el marco de los delitos de narcotráfico, de juego ilegal o de venganzas a partir de situaciones provocadas generalmente entre varones.
En la línea de fuego
De acuerdo a los registros de la organización, advierte, "se ha incrementado el número de estas mujeres que quedan atravesadas en la línea de fuego de los grupos que se enfrentan en el contexto de la economía narco, pero también notamos que hay mujeres que son parte de estos mismos grupos que, nosotros entendemos, tienen como base la pobreza, la discriminación, la exclusión social y la falta de oportunidades y de acceso a los derechos educativos y laborales que siembran las posibilidades de ingresos a estos grupos ".
Por eso, dice, a las agrupaciones feministas no sólo les preocupa las dificultades para encontrar una respuesta eficiente por parte del estado ante la situación de violencia de género, sino también que en esos contextos de altísimos niveles de violencia e inseguridad no sean leídos en clave de género.
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"Seguimos insistiendo en la declaración de emergencia en materia de violencia de género y reclamando presupuestos acordes. Pero también es necesario analizar estas muertes violentas que cada vez tienen más como víctimas a mujeres, adolescentes y niñas, y reconocer el componente de desigualdad de base al que es necesario darle respuestas si no queremos que esto crezca", finaliza.