Once alumnos de Catamarca recorren casi 900 kilómetros para hacer su promesa a la bandera

Son el total de estudiantes que tiene la escuela de Los Talas y estarán presentes en el acto del 20 de Junio. "Es toda una hazaña hacer el viaje", asegura su docente

06:30 hs - Jueves 18 de Junio de 2026

Durante un año hicieron rifas y organizaron loterías, estudiaron historia y geografía, hablaron de la gesta de Manuel Belgrano y de la creación de la bandera nacional. Con todo este bagaje, once alumnos de la escuela N° 372 de la localidad de Los Talas (Catamarca) recorrerán 900 kilómetros para llegar a Rosario el próximo 20 de Junio y realizar su promesa de lealtad a la bandera.

El contingente es parte de los 25 mil alumnos de cuarto grado de todo el país que desde el miércoles pasado llegan al Monumento Nacional a la Bandera para reafirmar su compromiso con los valores de libertad, solidaridad e igualdad, simbolizados en la celeste y blanca. Y lo harán en medio de los actos oficiales por el Día de la Bandera.

"Es todo un honor para nosotros", dice la directora de la escuela N° 372, María Elizabeth Vega, con voz pausada y el cantito típico de Catamarca. "Es toda una hazaña hacer este viaje, sobre todo lo que significó juntar los recursos necesarios para poder hacerlo", continúa.

Los Talas es una localidad del departamento Ambato, ubicado en la zona de sierras del centro de la provincia de Catamarca. El pueblo se encuentra a unos 65 kilómetros de la capital provincial y tiene apenas una centena de habitantes.

Una escuela de once alumnos

La escuela N° 372 es una primaria pública que depende del gobierno provincial. Allí, once chicos cursan desde primer grado hasta sexto de la primaria, el último del ciclo oficial. En el colegio hay sólo dos aulas: la de primer grado y otra donde se reúnen los alumnos desde segundo hasta sexto año. Vega tiene a su cargo la dirección de la escuela y también las clases de ese segundo grupo de alumnos.

La mayoría de las escuelas del departamento Ambato tienen poca matrícula; en parte porque están arraigadas en comunidades pequeñas, separadas por largas distancias y con difícil acceso, en parte porque la falta de oportunidades empuja a los jóvenes a migrar hacia ciudades más grandes.

Para llegar hasta Rosario, las docentes de la 372 se juntaron con otras dos escuelas de la zona, la N° 370 y N° 371. De esta forma pudieron juntar a los 23 chicos que, acompañados de padres y maestros, llenaron el colectivo que contrataron para el viaje. El micro partió este miércoles, a las 18, de Los Talas para llegar este jueves luego del mediodía a la ciudad.

"Para nosotros es una pequeña odisea, no sólo por las horas de viaje, sino por todo lo que hacemos antes para contar con los recursos para pagarlo. Los papás se ponen la camiseta y hacen rifas, loterías para juntar los fondos. La Municipalidad nos acompaña y nos dona los premios: juegos de sábanas, planchas, cosas chiquitas que para nosotros significan mucho. La mayoría de los integrantes de las familias de nuestros alumnos son peones de fincas o empleados municipales, con poco resto para pagar el viaje", señala Vega.

El río, los barcos y la calidez de la gente

La primera vez que la docente llegó a Rosario lo hizo acompañando a su hijo, que por entonces cursaba la primaria. Hoy el niño ya creció, pero ella sigue participando de las promesas de lealtad a la bandera, ahora con sus alumnos. "El viaje a Rosario genera mucha expectativa en toda la comunidad escolar, no es un viaje más. Para llegar hasta allí antes estudiamos mucho sobre la historia de Belgrano y la bandera y sobre cómo es la vida en la ciudad. Después, cuando nuestros alumnos conocen la ciudad, los edificios y ven otra forma de vida, vuelven felices. Es más, quieren volver el año siguiente", afirma la docente.

¿Qué es lo que más les gusta de la ciudad? "A los chicos el río y los barcos. Cuando ven la inmensidad del Paraná no lo pueden creer. Los ríos que conocen son ríos serranos y cuando ven tanta agua junta no lo pueden creer, les llama mucho la atención. A nosotros, como docentes, nos llama la atención la calidez de la gente: cuando vamos al hospedaje nos esperan, nos preguntan qué necesitamos; cuando entramos a algún negocio y escuchan nuestra tonada nos pregunta de dónde somos. Son muy atentos", destaca.

Los recorridos en Rosario incluyen el Monumento y el parque Nacional a la Bandera y el centro de la ciudad. El viernes es el día libre y al menú de la noche lo eligen los chicos: hamburguesas en un McDonald's. "Los recorridos son acotados, porque si hacemos muchas excursiones se encarece el transporte, así que tratamos de recorrer todos los lugares que nos queden cerca y podamos ir caminando. La mayoría de las veces estamos sólo un día (serán dos en esta oportunidad), realizamos la promesa y después regresamos", dice Vega.

La docente destaca que cada viaje es diferente: "No son paseos, son salidas didácticas que contribuyen a la educación de nuestros alumnos. Salir del aula y vivenciar cómo son los lugares donde transcurrieron capítulos importantes de nuestra historia es diferente a leerlo en un libro. Cuando los chicos van al Monumento, se pueden conectar con todo eso, es una vivencia que no se olvidan nunca. Y cada vez es distinta, porque los grupos son distintos", afirma.

Ese taño, los alumnos de Vega harán su promesa de lealtad a la bandera el sábado, a las 10, de la mañana. Después compartirán el almuerzo y emprenderán la vuelta a Catamarca. Los esperan casi 900 kilómetros y la esperanza de volver el año próximo.