Médiums: relatos y experiencias de quienes aseguran que pueden conectarse con los muertos

Dos mujeres que viven en Rosario cuentan cómo sus vidas cambiaron para siempre. Qué significa ser un puente entre el mundo físico y el plano espiritual

06:05 hs - Domingo 14 de Junio de 2026

Estefanía recuerda que tenía apenas 10 años cuando un hombre, hasta ese entonces desconocido, se apareció en el patio de su casa. Su fisonomía tenía un tono ceniza, estaba de pie, cruzado de piernas, apoyado en un pared y con un cigarro en la mano. Estefanía comenzó a gritar desesperada. "Cuando le conté a mi mamá lo que había visto se puso blanca como un papel y mi papá se puso a llorar porque afirmaba que ese era su padre. Era el traje con el que habían velado a mi abuelo y se paraba contra una pared con las piernas cruzadas", reveló la mujer de 35 años en una charla con La Capital.

Mientras la cibernética avanza a pasos agigantados y la inteligencia artificial ya es capaz de suplir, en muchos aspectos, a la capacidad reflexiva del ser humano, hay quienes solicitan este tipo de prácticas llevadas a cabo por médiums para conectar con antepasados o personas fallecidas de manera prematura, dentro de un mundo que cohesiona cada vez más con una mirada "encantada" a la hora de satisfacer esa demanda religiosa contemporánea.

Mediumnidad

"Experiencias de mediumnidad hubo siempre en la historia de la humanidad, a partir de la experiencia personal de quien realiza un proceso de sanación para ayudar a otros", explica en declaraciones a La Capital la doctora en antropología Manuela Rodríguez, integrante del Observatorio de Culturas Religiosas del Conicet y especialista en el estudio de culturas religiosas alternativas en Rosario.

En ese sentido, considera que "todas las culturas tienen sujetos con capacidades diferenciales, es una particularidad que se enmarca dentro de un saber colectivo y en cómo se resignifican esas experiencias de quienes consultan y lo que estas personas le transmiten".

Diego Mauro, investigador del mismo instituto, dice que la demanda religiosa contemporánea de estos tiempos tiene que ver con una mirada más encantada del mundo.

"No sólo está el cielo y la tierra sino, de algún modo, hay una cosmovisión más inmanentista donde lo sobrenatural habita en un mundo natural, donde es posible ubicar otro tipo de entidades tales como energías y fuerzas que pueblan el mundo y necesitan algún tipo de mediación para interactuar en esta nueva forma de vivir la demanda de fe", explica.

Historias paranormales

La Capital dialogó con dos mujeres médiums, Estefanía Ontiveros (35 años) y Candelaria Moyano (29), quienes sostienen que cuentan con datos empíricos sobre ese canal de comunicación con antepasados.

Al contar de qué se trata, Estefanía explica: "Lejos de lo que puede ser una teoría conspiranoica, para mí es una evolución que hace el alma cuando ya no representa nada en el plano material. Nuestro cuerpo es como un envase y llega un momento que necesita otro porque ya no sirve o se volvió viejo. Entonces ese espectro queda ahí pendiente pese a que ya no forma parte de este plano".

Una vez acompañó a su padre al cementerio y una joven comenzó a caminar a su lado. La distinguía claramente y le insistía en que tenía que darle un mensaje a su madre, quien iba día tras día a visitar su lápida en el cementerio La Piedad, por la irreparable pérdida que representaba su muerte prematura.

"La mujer me contó que iba todos los días a visitar a su hija. Ahí me di cuenta de que era la chica que me perseguía y que me hacía temblar como un papel, pero al principio no me animaba a contarle nada. «Carla quiere hablarte», le dije. A lo que respondió, anonadada: «¿La conocés?» y le dije que en parte sí. Inmediatamente, comenzó a dolerme mucho el pecho, la cabeza y sentí la necesidad de abrazarla, pese a que no suelo demostrar afecto de esa manera. Ahí nomás le revelé el mensaje de su hija: le pedía que fuera fuerte. Se puso a llorar desconsoladamente y me contó que estaba cursando un cáncer de mama", señala y asegura que ese contacto la dejó literalmente exhausta.

Años más tarde viajó a Buenos Aires para especializarse con una maestra médium para aprender a conectarse con "guías espirituales" y desde ese momento comenzó a perfeccionar su "don". Luego incursionó en la meditación y comenzó a gustarle cada vez más esa faceta de su vida, pese a que confiesa que aún no logró "tomar el alma" de otras personas como ocurre en películas o series. "Es un viaje de ida", promete.

En eso, aclara que el mensaje de aquel antepasado aparece cuando alguien lo necesita y no cuando uno quiere. Puede tratarse de una figura como si fuera real, un mensaje oral o psíquico. También comenta que ocurre que hay objetos que pueden desplazarse, caerse o salir despedidos de forma repentina y es ahí donde recomienda armar toda la trama de ese mensaje que lleva desde aquel antepasado, sin elevar demasiado las expectativas.

Visiones claras, precisas y profundas

Cande nació en Venado Tuerto y está a punto de recibirse de médica. Es una persona que transmite mucha paz y tranquilidad. Sus primeras experiencias comenzaron desde su más temprana edad. Dice que aún no sabe cómo le vienen pensamientos "profundos y claros" cuando conecta con amistades o personas ocasionales.

Recuerda que cuando era pequeña se anticipó al fallecimiento de su tía abuela y su abuelo, aunque acota que su mamá le restó importancia. “En mi familia creían que eso me pasaba porque era una nena muy inteligente, muy curiosa y muy creativa. Pero me pasó con mi tía abuela, quien se acercó rodeada de un haz de luz en mi cuarto. Ahí entendí que venía a despedirse; y lo mismo ocurrió con mi abuelo", describe.

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Todo ese derrotero paranormal la llevó a practicar meditación de manera dedicada y sostenida para aliviar esas sensaciones, aunque esos pensamientos continuaban. "Cuando meditaba, perdía noción de mi cuerpo y me conectaba con imágenes, pero hasta pensaba que estaba loca", admite.

Sin embargo, la escena más traumática fue cuando una compañera del trabajo quería saber qué había pasado con una amiga de la infancia. Ella, sin conocimiento de antemano, le dijo el nombre e inmediatamente comenzaron a lloverle imágenes.

"Le conté que veía mucha gente, pero que había una joven que quería hablar con ella. Le repasé todo lo que hacían, que se sentaban juntas en la escuela, que cocinaban tortas hasta que en un momento perdí la conciencia. Cuando me recuperé, tenía las manos en el cuello y hacía gestos para quitarme algo en señal de asfixia. Después me contaron que esa chica se había ahorcado de una forma tremenda", revela aún triste y preocupada.

Lejos de buscar repercusión mediática, comenzó a hacer terapia para elaborar aquellas experiencias porque afirma que no sabía cómo protegerse y aplacar esas sensaciones que la aquejaban en el plano anímico y se manifestaban en el cuerpo. No obstante, hoy ofrece una mirada amable, al menos una antorcha para bucear en las profundidades del alma.