Sábado 21 de Noviembre de 2009
Un grupo escucha reggaeton al palo en la vereda, la máquina de un taller de costura le taladra
el cerebro a una vecina, una obra en construcción pone los pelos de punta a la hora de la siesta y
autos y motos se juntan en el minimarket de jueves a domingos y ya nadie tiene paz. Los ruidosos
casos se dan en toda la ciudad pero fundamentalmente en el centro, macrocentro y Alberdi. En los
últimos seis meses, la Guardia Urbana Municipal (GUM) actuó por denuncias o por oficio en 628
oportunidades por este tipo de problemas y se labraron 250 jugosas multas que van de los 150 a los
900 pesos. Es más, los ruidos molestos son uno de los temas que provocan más mediaciones entre
vecinos en la Defensoría del Pueblo (ver aparte).
El diccionario le encuentra más de un sinónimo a la palabra ruido.
“Bulla, escándalo, alboroto, barahúnda, griterío”, son sólo algunos y ninguno cae bien
al momento de querer poner la cabeza en la almohada, concentrarse o simplemente estar tranquilo. La
situación ante el ruido, y más si es constante, vuelve a cualquiera irritable, una situación que se
materializa como denuncia en un 70 por ciento en el centro y microcentro y en un 30 por ciento en
los barrios. “En un 80 por ciento, los problemas son por el sonido de las confiterías
bailables, los bares, salones de fiesta, fábricas de productos alimenticios y talleres de costura.
Y el 20 por ciento restante se genera por las molestias que se provocan desde domicilios
particulares en las horas de descanso. Hemos labrado 250 actas de intimación en los últimos 6
meses”, aseguró el titular de la GUM, Mariano Savia.
El fuerte y permanente alboroto de una obra en construcción también
provoca problemas y hasta clausura de obras. En el último medio año, la GUM realizó 210 actuaciones
en edificios, comercios y domicilios particulares (a 77 se les determinó cese de actividades, otras
32 resultaron directamente clausuradas y en el resto no se verificaron inconvenientes).
Las denuncias de los vecinos son motivadas por caída de material y
herramientas, daños y ausencia de bandejas de seguridad, pero también por ruidos molestos.
“Los constructores y los vecinos deben saber que por ordenanza (1637/07), se puede trabajar
entre medianeras (sobre la pared que da a otro vecino) sólo de 8 a 13 y de 15 a 19 y está
expresamente prohibido trabajar domingos y feriados”, remarcó Savia.
Normal tolerancia. Ahora bien, ¿cómo saber si un ruido es molesto o la denuncia viene de parte
un vecino algo alterado. Según el titular de la GUM, el criterio que se pone en juego es el de la
“normal tolerancia” que figura en el Código Civil (art. 2.618) y también en el Código
de Faltas provincial (art. 67). “Lo que no exceda el límite razonable dentro de la
convivencia en sociedad, que supone de por sí determinadas molestias. Vivir frente a una cancha de
fútbol, la vía de un tren, en una calle de mucho tránsito o cerca de un colegio, supondrá ruidos.
También cerca de un edificio como el Palacio Fuentes (de Sarmiento y Santa Fe) sobre el que se
quejó una vez un vecino porque el reloj no lo dejaba vivir tranquilo”, explicó Savia antes de
subrayar que “si se excede la «normal tolerancia» el ruido se debe hacer cesar, caso
contrario, según la norma provincial se puede llegar al arresto de 5 días o multas”.
Más allá de lo que se logre penar o no, Savia reconoció que lo
importante es “generar distintos operativos de concientización” ya que todas estas
quejas y multas relevadas pertenecen al periodo invernal. “Hay que tener en claro que en
pleno verano esto se agrava, y también hay menos tolerancia entre vecinos”, advirtió. l