Baja en las ventas, altos costos y cambios de hábitos en el consumo explican por qué los clientes eligen los centros comerciales barriales
19:35 hs - Sábado 25 de Julio de 2026
Locales vacíos, otros en plena rotación y muchos que cambiaron su locación en la última temporada. La realidad comercial del centro de Rosario queda en evidencia cuando las vidrieras exhiben el cartel del "alquila". En contrapunto, los corredores comerciales de los barrios son codiciados por emprendedores y comerciantes.
Lejos quedaron aquellas épocas donde visitar el centro de Rosario era un exclusivo paseo familiar o el parámetro para entender que una compra era importante. En la actualidad, las peatonales ya no son un recorrido obligatorio y La Favorita también dejó de ser un punto de referencia para el encuentro.
Aunque sigue siendo codiciado, el centro rosarino y su sector comercial ponen en evidencia la situación de la microeconomía, las formas de consumo y la expansión en la ciudad. Justamente, el reciente cierre de La Favorita es el máximo exponente de esta realidad.
Esto no significa que la mayoría de los comerciantes hayan desaparecido u opten por otros rubros, sino que indica que los emprendedores y empresarios ponen los ojos en espacios que sean más rentables y van en busca de clientes frente a un consumo recesivo.
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Durante el primer semestre del año, las ventas minoristas de pequeños y medianos comercios cayeron un 2,5% en la medición interanual que realiza la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). Por su parte, el Observatorio Económico de Rosario, de la Federación de Comercio e Industria (Fecoi), señaló que el comercio minorista registró una caída interanual promedio del 9,6% en junio. Si a esto se le suma un incremento en los alquileres, impuestos y servicios, los números quedan apretados. Y todo se potencia en el centro y microcentro de Rosario, donde los contratos de locación y obligaciones son históricamente más elevados.
Cambio en los clientes y un contexto que no colabora
Dos décadas atrás, visitar el centro era todo un evento. Las familias se preparaban para caminar por la peatonal y las galerías veían entrar y salir clientes. Además de una cartelería que ya no existe, cada vez son menos los clientes con un andar torcido debido a la cantidad de bolsas de compras en sus manos.
"Desde la pandemia, la gente se acostumbró a los comercios de cercanía. También a la venta electrónica", aseguró Ricardo Diab, actual presidente de Came y uno de los impulsores de los Centros Comerciales a Cielo Abierto en el país. "En la actualidad, es complejo encontrarse con compras grandes o variadas. El microcentro es hasta un polo de paseo, pero la caída del consumo y la baja rentabilidad hacen que los comerciantes busquen en zonas más alejadas del centro donde los costos son más accesibles", agregó el referente de los comercios a La Capital.
Diab señaló que el nivel de consumo en los clientes "no justifica grandes traslados o ir al centro" y por eso deciden optar por locales más cercanos: "Sin dejar de desmerecer la atracción del centro, los barrios han crecido muchísimos con los productos de alta calidad y sumaron financiamiento".
Beneficio para los barrios
Desde el comienzo del siglo XXI, en Rosario y Argentina se impulsan los Centro Comerciales a Cielo Abierto. Año tras año, los inmuebles se reconvirtieron y ganaron los espacios comerciales por sobre las residencias. No es que no existían antes, sino que proliferaron debido a que los mismos vecinos apostaban y abrían su local en barrios. Pasó en Tiro Suizo, Echesortu, Fisherton o Empalme Graneros y el resto de las zonas "por fuera de los bulevares".
Diego Casario, referente comercial de barrio Echesortu, recordó ante La Capital que "históricamente, cualquier comerciante quería abrir su negocio en el centro", pero analizó que "en los últimos años la economía no está acompañando las ventas y los gastos aumentan". Así, aseguró, los comerciantes que hacían base en el centro o microcentro optan por ir o regresar a los barrios.
"El comercio de cercanía se recuperó luego de la pandemia. Es considerado por todos los vecinos y los costos mensuales de gastos para los comerciantes son infinitamente menores", sentenció.
En esta línea, Casario planteó que "cuando cambie la economía y las ventas repunten, pienso que el centro va a tener un nuevo esplendor como en otros tiempos".
Lorena Maciá, presidenta del Paseo Tiro Suizo, coincidió en el potencial que ofreció la pandemia a los comercios de cercanía y subrayó que "el cliente se siente más ameno para conciliar un precio más económico en caso de los servicios". También afirmó que existe menos competencia entre locales y otro punto que realza estas zonas es "la comodidad" de los compradores: " No tenes que gastar en colectivo ni estacionamiento en el centro. Ni renegar con las calles tan angostas del centro para quien va en auto".
"El centro se perdió como punto de reunión", resumió Maciá en diálogo con este medio, y explicó que los vecinos, tanto del centro como de los barrios, eligen los comercios de su zona cuando antes el microcentro era el epicentro comercial para muchos rosarinos.
Para Fernanda Romero, del Centro Comercial Empalme Graneros, el arraigo de los comerciantes en la zona "hace más sencillo organizar eventos y campañas" comerciales y que los clientes sean "más fieles" convierten a los negocios del barrio en la primera opción para los vecinos. Otro punto que destacó sobre Empalme Graneros es la accesibilidad para quienes llegan a comprar desde otras localidades.
Por otro lado, agregó que "en tiempos de bonanza, el cliente iba hasta el lugar a comprar, pero en estos tiempos las grandes empresas tienen que salir a buscar el cliente a los barrios. Es por eso que deciden instalarse en los centros comerciales, sumando variedad, marcas y precios al alcance de los vecinos".
El centro expone
No es extraño caminar por el centro y encontrarse con locales vacíos, en remodelación o con el cartel que avisa una pronta mudanza. "Hay una cuestión recesiva y una coyuntura económica de las que el sector inmobiliario no es ajeno. Los números no están siendo buenos. Para los que tenemos inmuebles en el área comercial y céntrica de Rosario, la realidad es compleja", analizó Alejandro Bassini, titular de Bassini Inmobiliarias, referente en el sector y la zona centro, en radio La Red Rosario.
A pesar de que destacó que las problemáticas no son iguales para todos los inmuebles comerciales, Bassini sostuvo que "un local desocupado no le sirve a nadie".
En este contexto, explicó, el rol del corredor inmobiliario es "hacer un traje a medida" buscando un punto de equilibrio entre "las pretensiones del titular y las posibilidades del comerciante". Se acaban los contratos y la renovación es una negociación intensa para que la llave no quede en la inmobiliaria porque "desde que se desocupa un local hasta que se vuelve a poner en ejercicio, pasa un considerable tiempo y ese periodo deshabitado genera un impacto negativo a la zona, al propietario y al local".
Los contratos de alquiler en el centro de Rosario comienzan en 500 mil pesos por un local pequeño, pero los más extensos se cotizan en moneda estadounidense y pueden llegar hasta los 10 mil dólares.
Con experiencia en administración en los barrios, Bassini coincidió con la alta demanda en corredores comerciales como Echesortu, Tiro Suizo y Luis Agote, y que la vedette son los espacios de 40 o 50 metros cuadrados dedicados a minimarkets: "Uno se pregunta por qué estos negocios y la respuesta que encuentra es que la gente compra más en el día a día".
Cambios en los hábitos de consumo, costos para mantener un espacio, comercios de barrios potenciados, cercanía con los clientes y accesibilidad explican por qué los vecinos de Rosario eligen las compras a pocos metros de casa y los emprendedores y empresarios se asientan en otras latitudes.