Domingo 21 de Marzo de 2010
En Rosario hay quienes pagan entre 9 y 11 mil pesos por una cirugía estética de
mamas. Es la más cara y, a su vez, la más solicitada. Es lo mismo que cuesta un viaje a Europa diez
días con estadía y excursiones incluidas, pero hay quienes no dudan en invertirlo en mejorar la
propia imagen. En general, las mujeres quieren colocarse prótesis en sus pechos y los hombres se
hacen implantes capilares. Para tener más pelo ellos desembolsan 5.000 pesos como mínimo.
En Rosario el boom es hacerse las lolas. El ex presidente de la Sociedad
Argentina de Cirugía Plástica, Juan Bautista Albertengo, manifestó que “es notable la demanda
de las mujeres que quieren hacerse implantes mamarios. Es un fenómeno argentino que no se ve en
otras partes del mundo”, comentó.
Y a la hora de pagarlas, “se hacen sacrificios”, comentó el
médico. Ese es el caso de Fernanda, una empleada doméstica con dos hijos que vendió el auto para
aumentar el tamaño de sus senos.
Las causas son tan variadas como la cantidad de pacientes que se someten
a una cirugía. Para Albertengo, “hay frivolidad, porque hay mujeres que no necesitan ningún
retoque e igual quieren hacerse implantes”, pero a su vez comentó que en otros casos
“es necesario”.
La presidenta de la Sociedad de Cirugía Plástica de Rosario y Litoral,
Sandra Filiciani, manifestó que “las pacientes no concurren deprimidos por sus problemas
físicos, simplemente vienen a mejorar flacidez, estrías, celulitis, caída de las mamas o abdomen.
Las mujeres que se someten a este tipo de intervenciones quirúrgicas en
general lo pensaron varias veces. Y no fue el precio lo que las detuvo, sino el miedo de someterse
a una operación. Las que lo hicieron admiten que “duelen”, pero para ellas el resultado
es excelente. Dicen sentirse más seguras de sí
mismas.
Ellos también. Las mujeres no son las únicas que se someten al bisturí para cambiar su
aspecto físico (en el 70 por ciento de los casos quieren aumentar el tamaño de las mamas, pero
también disminuirlo, levantar glúteos y hacer desaparecer la panza y las arrugas), sino que también
lo hacen los hombres.
“La mayoría se somete a un implante capilar”, comentó
Filiciani. Tienen pánico a la pelada y se colocan pelo: una cirugía que implica cortar parte del
cuero cabelludo para colocar de raíz cada pelo en la parte donde ya no crecen. Es una operación
dolorosa que cuesta 8.500
pesos.
También están los que se lipoaspiran las tetillas, quienes se sacan la
papada, las bolsas de los ojos y se hacen, como las mujeres, un lifting de cara y cuello por 7 mil
pesos.
La mayor parte de las obras sociales no cubren estas prácticas y por eso
son de las más caras dentro de las prácticas médicas. Y este no es un factor menor. De hecho se
observa cierta tendencia por parte de los profesionales a elegir esta especialidad ya que “es
una de las más rentables, junto con la fertilización in vitro”, señaló Filiciani. Además,
aclaró que “la cirugía estética no busca solamente el embellecimiento físico de la persona,
sino por sobre todo, proporcionarle una autoimagen más adecuada y positiva mejorando su autoestima
y, por lo tanto, su calidad de vida. Esto no es nuevo, ni de nuestra época; todos conocemos los
tratamientos de belleza que se realizaba Cleopatra para mantenerse joven y bella”.
Dentro de las mujeres que llegan hasta un quirófano para cambiar su
aspecto hay dos públicos diferenciados: “La chica de 18 años que tiene poco y quiere más, y
la mujer de 35 que ya tuvo hijos y después de amamantar quiere tener pechos más grandes”,
comentó Albertengo.
En este marco, advirtió que “no hay que hacerlo como regalo de 15
años porque un implante mamario recién puede realizarse cuando la chica termina su
desarrollo”.
En materia de ofertas hay de todo y, por esto, tanto Filiciani como
Albertengo subrayaron la necesidad de buscar profesionales serios; una de las notas que marcan la
calidad del profesional es que pertenezca a una sociedad científica. “A veces por pagar un
poco menos van a clínicas no autorizadas y puede correr riesgo su vida”, coincidieron.
A la hora de escuchar a los pacientes, la mayoría manifiesta una
“necesidad” someterse a una cirugía estética. Y hablan de sentirse
“liberados” y “contentos”. Algunos admiten que se pudieron quitar de encima
los complejos.
Albertengo expresó que existe una “fuerte presión social”
para que las mujeres y también los hombres tengan un cuerpo perfecto.
En este sentido, destacó la importancia de que el médico sea sincero y
“no se guíe sólo por lo económico”. Comentó que en algunos casos él personalmente se
niega a realizar cirugías. “Soy como un arquitecto que busca dar la mejor forma y no hacerles
algo que les va a quedar mal”. Por eso, el profesional señaló que en los casos en que el
déficit mamario es mínimo y agregar una prótesis sería desmedido, no lo hace. “Hablo con
claridad con las pacientes para que sepan que no les va a quedar bien”, dijo. Lo mismo sucede
cuando quieren aumentar el volumen de los labios. El médico confesó que “algunas lo valoran y
otras se van, pero en buena hora”, dijo. A su vez, remarcó que en otros casos la cirugía es
necesaria, como “las de nariz”. También las del envejecimiento como las de párpado o el
lifting “son un recurso para que el paso del tiempo no se note”, manifestó el cirujano.
En todos los casos es evidente que la balanza se inclina por la belleza,
sin importar cuánto haya que gastar. Sentirse mejor, en una sociedad donde la belleza externa pasó
a ocupar un lugar supremo, es para muchos un objetivo cueste lo que cueste. l