Laboratorio Apolo: excéntricos gustos, autos de lujo y jets privados en el perfil de los gestores de la vacuna rusa
Era conocido por los empledos del laboratorio de Tablada como el Leo Mattioli rubio: cadenas de oro y una Hammer

Jueves 05 de Noviembre de 2020

En el entramado de empresas y cruces de cargos se evidencia cómo García Furfaro y Jorge Salinas continuaron con Apolo luego del incidente en Rosario, pero en Ramallo, localidad bonaerense a la que llegaron “con varios laboratorios y vimos la necesidad de abrir uno nuevo”, según declararon.

Salinas estuvo al frente de Laboratorio Apolo desde 2005, cuando la empresa fundada por Antonio, Rafael y Francisco Iudica tuvo problemas financieros. Bajo la conducción de Salinas, Apolo llegó a tener 120 empleados.

Sus gustos excéntricos le merecieron el apodo del “Leo Mattioli rubio”: cadenas de oro y vehículos Porsche, Audi A2, A5, A6 y hasta una Hammer que los empleados recuerdan estacionada en la puerta del laboratorio. Una vida con jets privados incluidos y el montaje de un laboratorio en Paraguay. Pero el hombre comenzó con tropiezos: fue procesado por desvíos millonarios junto a otros imputados en una causa en perjuicio del Pami.

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Luego, la Justicia paraguaya cerró el laboratorio que había montado por la aparente venta irregular de suero en medio de una amplia repercusión por esta situación.

La última presidenta de Laboratorio Apolo fue Vozza. García Furfaro apareció en los medios por poner una verdulería vinculada a la agrupación camporista Kolina. Fue socio de Droguería ABC1 donde Diego García figuraba como director suplente.