Martes 19 de Abril de 2022
El ministerio de Salud de la Nación y su par de Santa Fe mostraron en Rosario los alcances de la Ley de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia conocida como “Plan de los 1000 días”, que tiene como objetivo proteger, fortalecer y acompañar a las personas gestantes y los niños y niñas en sus primeros tres años de vida.
¿Por qué 1000 días? Porque es una etapa determinante ya que “el 40 % de las habilidades mentales del adulto se forman en los tres primeros años”, según lo describe la Sociedad de Pediatría Argentina (SAP) y por eso son una “ventana” de oportunidades para promover el desarrollo de las potencialidades del niño y niña y también para prevenir enfermedades.
El programa que tomó fuerza de Ley en 2020, en un momento epidemiológico crítico en el país, está constituido por una serie de acciones.
Hoy, su implementación es imprescindible y al mismo tiempo encuentra muchas más dificultades que años atrás, justamente por los numerosos problemas que impuso la pandemia especialmente en grupos vulnerables como las embarazadas y la primera infancia.
Ese impacto se sintió en a nivel mundial, nacional y desde ya también en Rosario.
Problemas complejos
Los equipos de Nación que estuvieron en la ciudad y centraron su atención en los “primeros mil días” expusieron fortalezas del sistema de salud argentino y también hablaron de las debilidades, particularmente las que se profundizaron durante la epidemia de Covid, entre ellas, el aumento de la prematurez, las complicaciones de salud para las personas gestantes (por Covid y por falta de controles médicos), la interrupción de la lactancia, el aumento de la violencia y los abusos intrafamiliares, las dificultades en el acceso a los centros de salud e incremento de las condiciones de pobreza.
En definitiva, más problemas para fortalecer los entornos de crianza.
Si bien la pandemia afectó de diversos modos a todas las edades, en esa primera etapa -que considera 270 días de gestación, 365 del primero año, 365 del segundo, llegando de ese modo hasta los primeros tres años de cada niño o niña- las consecuencias de lo que no se hace o se hace mal desde el punto de vista sanitario pueden dejar marcas difíciles de revertir a futuro.
“Los primeros tres años constituyen un período crítico para el desarrollo cognitivo, del lenguaje y de las destrezas sociales y emocionales de las personas”, señala la SAP.
Desde 2020 los espacios físicos, sociales y culturales que son apoyos fundamentales para los niños (jardines maternales, centros barriales, hogares, centros de salud) estuvieron con las puertas cerradas durante largos períodos y los equipos interdisciplinarios que trabajan con esta franja, se vieron obligados en muchos casos a contener las necesidades impuestas por el Covid.
Sandra Tirado, secretaria de Acceso a la Salud del ministerio de Salud de la Nación expresó durante la jornada que se desarrolló en el Acuario del Río Paraná, que hay “muchísimos desafíos con esta ley de 1000 días” y agregó: “Hay que trabajar con más fuerza que nunca de forma integral con otras áreas del Estado tanto a nivel provincial como nacional”.
Desde el Ministerio de Desarrollo Social de Santa Fe aseguraron que se harán obras de mejoramiento de los Espacios de Primera Infancia en distintas localidades de la provincia (que son los encargados de la atención integral de niñas y niños de 45 días a 4 años) y que se gestionará la elaboración de mochilas con “kits de cuidado” para las madres embarazadas y el bebé una vez nacido.
En la ciudad
Stella Bineli, ex directora del Hospital de Niños Víctor J. Vilela y subdirectora de Servicios de Salud de la Municipalidad de Rosario, quien participó de la jornada de los Mil días, mencionó a La Capital: “Es tiempo de repensar, retomar y fortalecer muchas de las acciones que ya teníamos en marcha prepandemia para atender las necesidades de esos primeros mil días. Desde 2020 nos vimos obligados poner el acento en la urgencia de la grave crisis que atravesamos por el coronavirus y si bien no se paralizó el sistema de salud, de apoyo social y cultural a las infancias es cierto que el eje se corrió, acá y en todo el mundo. Ahora es imprescindible revisar lo que pasó, retomar tareas pero sin dejar de considerar el efecto inmenso que la pandemia tuvo en los pequeños y sus madres: hay muchos chicos que nacieron o desarrollaron esos primeros mil días en el marco de una crisis sin precedentes, con todo lo que ello implica y debemos detenernos a esos efectos para ver cómo seguimos”.
Respecto de la Ley de los 1000 días, que se complementa con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, Binelli señaló que “refuerza la importancia del objetivo de promover la salud reproductiva, la Educación Sexual Integral, el cuidado del embarazo y los primeros años de vida. Esos primeros tres años son una época clave, no sólo desde la genética sino de lo que conocemos como epigenética que tiene que ver con las influencias del ambiente, con el medio en el que cada chico se desarrolla, con el modo de crianza, si recibe cuidados en salud, si recibe amor o es víctima de un entorno violento”.
Desde el parto hasta el juego
En Rosario, destacó la funcionaria de la secretaría de Salud municipal, “existe una historia en relación a la prevención del embarazo no buscado, una historia del parto respetado, de la prevención de la prematurez, hemos regionalizado las maternidades, las neonatologías y llevamos diez años de trabajo de los equipos territoriales e interdisciplinarios de desarrollo infantil donde pediatras, fonoaudiólogos, médicos generalistas, educadores, personal de Cultura interactúan con la población de madres y niños pequeños en los centros de convivencia barriales para detectar en forma precoz problemas que pueden revertirse. Después de dos años durante los cuales mermaron las actividades a causa de la pandemia (aunque nunca se perdió el contacto del todo) es necesario fortalecer estos espacios tan importantes”.
La ciudad tuvo antes de la pandemia 36 equipos interdisciplinarios en actividad, muchos de los cuales tuvieron que modificar sus tareas durante los picos de Covid. La intención está puesta en que retomen sus actividades habituales en su totalidad, expresó Binelli.
La funcionaria destacó: “Creemos que se pueden reparar cosas: desde poner al día el calendario de vacunación y los controles pediátricos para chequear peso y talla, detectar situaciones a nivel fonoaudiológico y de entorno de crianza, poner el acento en la salud integral que incluye la importancia del cuidado de los niños, de su derecho al descanso, al esparcimiento, al juego, porque todo es relevante y repercutirá en su futuro. Estas jornadas sirvieron para compartir experiencias, y nosotros, a nivel municipal, estamos en plena etapa de reconstrucción tomando lo que teníamos y avanzando de acuerdo a lo que dejó la pandemia”.