Las lluvias y la falta de sol impulsaron el lavado de acolchados, camperas y ropa de cama. Sin embargo, los comerciantes aseguran que hay menos clientes que años atrás
09:26 hs - Jueves 11 de Junio de 2026
Las persistentes lluvias y la alta humedad que marcaron gran parte del otoño en Rosario dispararon la demanda en lavanderías y tintorerías de la ciudad. Con varios días consecutivos de cielo cubierto, lloviznas intermitentes, temperaturas que oscilaron entre los 9 y los 16 grados y niveles de humedad cercanos al 100%, secar la ropa se convirtió en un desafío para muchos hogares.
En ese contexto, los rosarinos recurrieron a estos comercios para resolver una necesidad cotidiana. Desde distintas lavanderías consultadas por La Capital y el móvil de La Capital+ aseguraron que en las últimas semanas aumentó la demanda, especialmente por el lavado de acolchados, frazadas y camperas en la antesala del invierno. Sin embargo, advirtieron que el movimiento todavía está por debajo del registrado en otros años.
"Con este clima sin sol la ropa no se seca. Aumentó mucho el trabajo. Hacía falta", contó Silvia, responsable de una lavandería ubicada en la esquina de Maipú y Santa Fe.
La escena se repite en distintos puntos de la ciudad. Solange, de la lavandería A Vapor, ubicada sobre calle San Juan, aseguró que "el tema humedad siempre juega a favor y estamos con bastante trabajo". En tanto, Mariana, que trabaja en una tintorería de España al 1100, describió jornadas de intensa actividad: "Estos días cuando hay humedad se colapsa porque viene muchísima gente".
Camperas, acolchados y toallas
El cambio de temporada también modificó el tipo de prendas que ingresan a las lavanderías. Los artículos más solicitados son acolchados, cubrecamas, camperas y ropa de abrigo que los rosarinos preparan para enfrentar las bajas temperaturas.
"Esta es la época de los acolchados, la gente los quiere ya. También traen toallas porque con la humedad quedan con olor, y sábanas porque son muy grandes", explicó Silvia.
La trabajadora señaló además que durante los meses más fríos aumenta considerablemente el ingreso de camperas y prendas pesadas. "Todo lo que sea abrigo se mueve muchísimo", resumió.
Mariana coincidió y agregó que muchas personas aprovechan esta época para realizar el recambio de temporada. "Hacen cambios de ropa y traen para guardar las prendas de verano. Cuando hay humedad la gente aprovecha para lavar todo", explicó.
Cuánto cuesta lavar la ropa
Los precios varían según el servicio y el tipo de prenda. Silvia indicó que el lavado de un acolchado común cuesta alrededor de 38 mil pesos, mientras que los de pluma pueden oscilar entre 46 y 48 mil pesos.
También explicó que uno de los servicios más utilizados es el bolsón de cinco kilos, cuyo valor ronda los 9 mil pesos y permite lavar entre diez y doce prendas.
Por su parte, Mariana detalló que un lavado común con secado cuesta alrededor de 10 mil pesos, mientras que los cubrecamas tienen valores que van de 35 mil a 40 mil pesos según su tamaño y grosor.
Los estudiantes, entre los clientes más frecuentes
Entre quienes más utilizan estos servicios aparecen los estudiantes universitarios que viven solos en Rosario.
"Los chicos que vienen a estudiar suelen ser clientes habituales porque muchos no tienen lavarropas o no cuentan con espacio para secar la ropa. Después tenemos clientes fijos que vienen durante todo el año", contó Silvia.
Las jornadas de humedad persistente potenciaron aún más esa demanda, especialmente en departamentos pequeños donde la ropa tarda varios días en secarse.
El bolsillo, el otro problema
Pese al aumento de trabajo registrado en las últimas semanas, desde el sector aseguran que la situación económica sigue golpeando fuerte. "En invierno se mueve un poco más. En marzo estábamos medio mal, después arrancó, pero sube y baja. Depende de la plata que tenga la gente", sostuvo Silvia.
Según relató, muchas familias redujeron la frecuencia con la que utilizan estos servicios.
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"Si hay cosas que pueden hacer en su casa, las hacen. Ahora vienen porque con esta humedad no tienen alternativa. Pero en vez de traer la ropa dos veces por semana, la traen una sola", explicó.
Mariana coincidió en que las lavanderías suelen ser uno de los primeros gastos que se recortan cuando los ingresos no alcanzan. "La misma gente te comenta que cuando tiene que achicar gastos, lo primero que deja es la lavandería. Hay clientes que uno conocía de toda la vida y deja de ver durante semanas porque necesitan ajustar el presupuesto", señaló.
Y concluyó: "A fin de mes se nota mucho. Trabajo hay, pero no es como otros años".
Los secretos que aparecen en los lavarropas
Además de la cuestión económica y climática, el móvil dejó algunas curiosidades del trabajo cotidiano en una lavandería.
Consultada sobre los objetos que suelen aparecer olvidados entre la ropa, una de las trabajadoras de las lavanderías reveló que en los filtros de los lavarropas aparecen desde monedas hasta escarbadientes.
Y también explicó uno de los misterios domésticos más frecuentes: la desaparición de las medias. "Las medias muy finitas a veces se van al filtro. Hasta que no se rompe el lavarropas o tienen que cambiarlo, muchas veces no aparecen", bromeó.
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Mientras la humedad siga dominando el pronóstico rosarino, las lavanderías seguirán siendo una alternativa cada vez más utilizada por quienes buscan una solución rápida para secar la ropa y enfrentar la antesala del invierno.