La crecida del Paraná impacta en la toma de agua pero la calidad "es óptima"

La gran presencia de camalotes con la creccida obligó a reiteradas paradas en la planta, la última el viernes pasado. Aclaran que no afecta el proceso de potabilización

06:30 hs - Martes 03 de Noviembre de 2026

La pronunciada crecida del río Paraná, que este lunes llegó a los 3.96 metros en el puerto de Rosario, impacta en la producción de agua potable. Desde Aguas Santafesinas indicaron que desde que comenzó el fenómeno, en abril pasado, hubo reiteradas paradas para despejar de camalotes la toma de agua de la planta de Arroyito. La última fue el viernes pasado. Aún así, aseguran, que la calidad del agua potable que llega a los hogares es "optima".

A diario, en la planta de Assa se procesan 650 millones de litros de agua que se toman del rio Paraná y se distribuyen en todo el departamento Rosario. Una exigente operación que suele verse afectada tanto en períodos de bajante como de creciente del río.

"Hay dos cuestiones relacionadas con la creciente que afectan el trabajo en la planta. La primera es el tema de los camalotes que inciden en la toma de agua. La segunda son las ocho bombas de toma de agua cruda que están ubicadas sobre pontones, sobre el río, y que a un mayor nivel de agua tenemos que sacar de funcionamiento", explica el gerente de Comunicaciones de Assa, Pablo Tubio.

Desde el comienzo de la creciente, en abril pasado y hasta julio, la empresa tuvo que suspender la planta casi quincenalmente por la gran presencia de camalotes, ramas y restos vegetales que arrastraba el Paraná. El viernes pasado, nuevamente, fue necesario parar las operaciones pasado el mediodía para poder despejar el sector de la toma de agua de la planta de barrio Arroyito.

El ejecutivo explica que si bien existen distintos elementos para proteger a la toma de agua, en algunas ocasiones no pueden contrarrestar la bravura que tiene la corriente que empuja toda esa vegetación hacia la costa. "La toma de agua está protegida por una reja y hay una barrera que busca el desvío de la vegetación que llega a unos 70 centímetros de profundidad. Pero cuando hay mucha presencia de material verde hay un porcentaje que logra pasar la barrera y queda atrapado en la reja. A medida de que hay mayor cantidad de camalotes, menor es el porcentaje de succión de la toma", advierte.

Las alarmas se encienden cuando a la planta ya no ingresa la cantidad de agua que se necesita para potabilizar. En esas situaciones se interviene con buzos tácticos que se encargan de desobstruir la toma, una media preventiva que permite proteger la infraestructura, no poner en riesgo a los equipos y evitar cortes más prolongados en el suministro.

Una gran isla de camalotes

Entre abril y julio, con el comienzo de la creciente, los cortes fueron reiterados. Uno de los más prolongados ocurrió sobre fines de abril, cuando frente a la toma de agua se había instalado una especie de gran isla de camalotes, de unos seise metros por quince, que complicaba la toma de agua cruda. En esa oportunidad, unas quince personas, entre buzos, operarios y conductores de embarcaciones y maquinarias pesadas trabajaron durante más de 20 horas para liberar la costa.

Tras ese episodio se contrató a una empresa para que cuando se empieza a divisar una gran presencia de camalotes, se los desvía para evitar que lleguen a la zona de la toma de agua.

"Cuanto más alto está el río, el riesgo de los camalotes es menor porque se alejan de la toma. Pero también sucede que las bombas que están ubicadas sobre pontones y toman agua superficial del río empiezan a salir de operación", señala Tubio. En total, son ocho bombas que cumplen la función de captar agua y aportarla a la planta, dándole más confiabilidad al sistema.

Pero la creciente empieza a sacar de circulación esos sistemas adicionales, necesarios sobre todo en el verano cuando crece el consumo de agua potable, lo que exige el óptimo trabajo de la planta.

Agua de "excelente" calidad

Pese a los inconvenientes que la creciente del río tiene para la producción de agua potable, la calidad del servicio no está en discusión. "Rosario cuenta con una excelente calidad de agua", destaca el gerente de Comunicaciones de Assa y apunta que en la empresa no tuvieron reportes por episodios de turbiedad.

"En Rosario se realizan unos 140 mil controles anuales de la calidad del agua, son análisis y determinaciones que se hacen a diario en la planta y en 140 puntos de la ciudad a donde se verifica cómo llega el agua que entregamos a la red", se explaya. En ninguno de esos controles no se detectó ninguna alteración a la calidad del agua que llega a los hogares rosarinos.