La mercadería, hallada en Tucumán al 5600, estaba en buen estado dado que había sido almacenada en un depósito refrigerado colgado de la luz.
Sábado 08 de Junio de 2024
Investigan el origen de un container con un enorme cargamento de alimentos en su interior encontrado en un allanamiento en barrio Ludueña. El hallazgo tuvo lugar en medio de un operativo destinado a la búsqueda y aprehensión de personas sospechosas de venta ilegal de autopartes y material no ferroso. Las autoridades sanitarias constataron el buen estado de la mercadería.
El hallazgo encendió las alertas de los investigadores, dado que se registró en medio de la polémica que se desató por la demora en la distribución de alimentos acopiados por el Ministerio de Capital Humano y que generó una fuerte turbulencia en el gobierno de Javier Milei, porque la situación llegó a la Justicia.
Además, esta semana llegó a Rosario una partida de 10 mil kilos de leche en polvo para que sean distribuidos por la Fundación Camino Conin en comedores y merenderos de los barrios carecientes de la ciudad. El alimento fue trasladado por personal del Ejército y fue almacenado en un galpón de una distribuidora local.
La Policía de Investigaciones (PDI) fue hasta Tucumán al 5600 junto a la Secretaría de Control municipal con el objetivo de realizar pesquisas para encontrar indicios de venta ilícita de autopartes. Sin embargo, al entrar se encontraron con un contenedor estacionado, conectado a la red de energía eléctrica.
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Matías Figueroa Escauriza, secretario de Gestión de Registros Provinciales explicó que se trata de “un container de barco con más de 15 mil kilos de alimentos” que está “colgado de la EPE” y sin habilitación ni control de parte de Bromatología. Estos últimos fueron convocados por las autoridades para certificar la situación de la mercadería en el interior del cofre y descubrieron que se trataba en su mayoría de helados, carne y harina y confirmaron el buen estado y mantenimiento del cargamento.
Personal municipal procedió a la clausura del espacio, cuyo dueño se hizo llegar y declaró que allí funciona un depósito de comida, el cual se usa para la posterior distribución de mercadería a bares y restaurantes.
“La gente de Bromatología dijo que estaba todo en condiciones. Esto es un depósito nada más. No estamos enganchados de la luz. Es un lugar de guarda nada más. Nosotros hacemos venta mayorista de carne”, sostuvo. Esto fue confirmado por Figueroa Escauriza, quien sostuvo que el lugar “tiene cámara frigorífica y cámaras de seguridad adentro y afuera”, en concordancia con los datos recolectados por la Secretaría de Gestión de Registros.
El titular del departamento de Auditoría del Instituto del Alimento, Eduardo Di Franco confirmó que el etiquetado de los productos, el almacenamiento y el estado de refrigeración de la mercadería era óptimo. Sin embargo, el espacio no contaba con la habilitación municipal para dicha tarea, lo que signó la clausura. La Empresa Provincial de la Energía debió enviar una cuadrilla de técnicos para corroborar el estado de las conexiones de electricidad del container.