Viernes 11 de Agosto de 2023
El martes de esta semana, las hinchadas de Newell's y Corinthians se enfrentaron a golpes en el estadio Marcelo Bielsa del parque de la Independencia, donde ambos equipos jugaron por la Copa Sudamericana. Hubo una avalancha humana, los visitantes brasileños quemaron billetes de pesos argentinos a modo de broma y los locales arrojaron piedrazos. Intervino la policía de Santa Fe con gases lacrimógenos y balas de goma para frenar los disturbios: entre los agentes estuvieron Yanina y su perro Hans, que salió a su rescate.
Yanina es una mujer de 32 años que trabaja para la policía hace 10. Está en la sección Perros y allí conoció a Hans, un manto negro de 4 años, que cuando se para en dos patas mide tres centímetros más que su dueña.
Esta semana, en la puerta 3 del estadio rojinegro, el animal salió en su defensa. El perro no se la llevó de arriba. Había unas 80 personas queriendo entrar a como diera lugar cuando un hincha sin entrada empezó a empujar a la muchedumbre para ingresar, incluso a Yanina. Allí reaccionó Hans. Lo hociqueó con el bozal puesto y el hombre le pegó un patadón.
El hincha fue reducido por otros agentes y a Han le inyectaron un desinflamante. Una situación que se resolvió sin la violencia inusitada de este jueves por la noche en el Obelisco de Buenos Aires donde murió un manifestante tras la acción policial.
"No es la primera vez que me defiende Hans y eso que nuestra relación no empezó siendo la mejor. Pero ahora nos adoramos. A los siete años se jubilan los perros de la fuerza y se van con sus guías, así que lo adoptaré", le adelantó Yanina Zimmer a La Capital. La mujer vive en Villa Constitución con su hija Ambar, un hermano de 18 años, una hermana con problemas cognitivos, un ovejero y dos pointers.
Ante la consulta de cómo piensa hacer para mantener a una familia tan numerosa y encima al perro, responde: "Mis compañeros me preguntan lo mismo, mi respuesta es trabajando y trabajando. Adicionales, guardias. No queda otra. Y a mí los perros siempre me gustaron así que...".
La muchacha se explaya y cuenta que ya en Alejandra, el pequeño pueblo de 2.500 habitantes al noreste de la bota santafesina donde nació, tuvo a Tobi, su primer perro y de allí en más no paró de adoptar a estas mascotas fueran o no mestizos.
"Llegué a tener siete la vez, algunos como Lumi eran rescatados, lo encontré junto con hermanos bajo una alcantarilla. Me gusta cuidar, proteger, por eso también elegí ser policía", asegura la mujer.
Un amor que empezó mal
Yanina cuenta que esta relación no empezó en los mejores términos porque Hans era un perro pendenciero y mordedor, hermano de otros cuatro.
"Llegué cuando él tenía apenas 9 meses, sabía que ya había atacado a otros compañeros, tenía mucha fuerza y no le tenía simpatía, pero un instructor me dijo: 'Te lo tenés que ganar'. Entonces, empecé pasearlo todos los días con bozal y correa. Hasta que le pude sacare el bozal, algo impensado", dice. Agrega que el perro comenzó a cuidarla pero entonces debió enseñarle que no siempre que se le acerca alguien ella corre peligro.
"Le grito '¡Quieto!' y se queda donde está. A veces, hago mal y le hablo como a una criatura, lo malcrío y más cuando le doy salchichas, hígado, queso o una pelota para jugar, le encantan", dice la mujer, que cuida a Hans y los caniles de otros 24 perros de la sección, entre adultos y cachorros (pastores alemanes, rotwaillers y belgas malinois, donados o comprados).
Han es un perro adiestrado como guardián y para ataque. No solo va a las canchas de Newell's y Central, sino también a los penales cuando hay requisa.
"Las canchas son los lugares más violentos. Ya en otra oportunidad también parados en la puerta 3 de Newell's nos tiraron desde la cancha una baldosa que cayó a centímetros de Hans, si le daba en la cabeza lo mataban. También suele haber problemas en la puerta 3 del Gigante de Arroyito. Hacemos barridos, lo que significa pararnos con los perros allí en línea para evitar disturbios".
De todos modos, hay otras especialidades entre los ejemplares caninos. "Está Sara, una perra preparada para olfatear droga. París está adiestrada para detectar explosivos y uno está entrenado para perseguir a evadidos", dice la mujer policía, quien ya incorporó en la jerga las palabras "¡down!", "¡muerto!" y la infaltable "¡no!" para entenderse con Hans y no tener una relación de perros.