Domingo 06 de Junio de 2010
Un nuevo fenómeno que pretende falsamente sustituir los tratamientos tradicionales para abordar
las dificultades de personalidad está haciendo pie en Rosario. Se los presenta como cursos de
coaching de liderazgo y también con otros nombres, pero en realidad son un burdo engaño a la
credibilidad de la gente que los hace y un gran negocio económico para sus organizadores.
Las promesas de mejorar la vida, cambiar aspectos de la personalidad y convertirse en mejores
personas son algunos de las resultados mágicos que se anuncian con sólo participar en tres
seminarios, donde se utilizan fórmulas distorsionadas del coaching y se emplea lo emocional como
factor determinante.
Hace varios años un programa especial de Telenoche Investiga logró desbaratar un tipo similar
de organizaciones de falso coaching a través de una cámara oculta. Uno de los que contribuyó a
desenmascararlos fue Federico Resnik, especialista en el tema de cultos y pseudociencias. En uno de
sus trabajos, titulado, “Coaching coercitivo, un fenómeno a tener en cuenta”, dice que
“los seminarios de coaching vivenciales –como se los conoce– se presentan como
una experiencia superadora de las terapias convencionales. La idea de que en semanas se puede hacer
mucho más que en alguna disciplina clásica, ha sido instalada como un paradigma de vanguardia,
aunque la realidad es mucho más simple: el coaching coercitivo (así lo llama él) es un sistema
lucrativo, de análogas coincidencias con el sistema del fraude piramidal, que puede aportar (o no)
alguna mejoría o cambio de conducta positivo a sus participantes, pero que, para eso, presenta
ejercicios de quiebre emocional”.
Precisamente, el quiebre emocional es lo más preocupante en estos temas, ya que una
psicoanalista que habló con La Capital sostuvo que puede provocar respuestas psicológicas
indeseables e incontrolables. En personalidades con determinadas patologías de base puede causar
serios trastornos psíquicos.
Pero, hay que diferenciar estos seminarios o cursos “milagrosos” de falso
coaching como una técnica seria, que es inofensiva y tiende a mejorar, por ejemplo, procesos de los
vínculos internos en una empresa o ayudar a cambiar conductas de la gente. En Rosario y toda la
provincia de Santa Fe la única consultora que está avalada para funcionar por la Asociación
Argentina de Profesionales del Coaching es E.C.I.D (www.ecidconsultora.com (ver recuadro). En
Buenos Aires, a manera de referencia, una de las que tiene el aval para funcionar es la Universidad
de Belgrano.
Una de las consultoras locales, sucursal de Buenos Aires, que ofrece coaching en liderazgo,
no aporta en su página web el nombre de un solo responsable de la organización. Cuando este diario
se comunicó telefónicamente para conocer el grado de formación profesional de los que dictan los
seminarios las respuestas fueron poco claras. Se dijo que son formados en coaching en Buenos Aires,
pero no se mencionó ninguna institución y menos un centro especializado con certificación o una
universidad. A la hora de los instructores, tampoco hubo precisión, porque se aclaró que para cada
curso puede venir alguien distinto desde Buenos Aires.
Lo cierto es que la estructura que propone esta consultora para sus “cursos vivenciales
diseñados para promover el desarrollo potencial de cada individuo, la autoconciencia y la
efectividad en todas las áreas de desempeño interpersonal” tiene algunas particularidades. Se
divide en tres niveles. Introductorio, Experiencia Interpersonal y Curso de logros. Todos tienen un
costo alto: 660 pesos el primero, 1.050 el segundo y 800 pesos el tercero y son dados (salvo el
último) en pocos días con una pesada carga horaria que llegan a doce horas ininterrumpidas (con
algunos recreos) y que indudablemente tiene como objetivo reducir por agotamiento y otras técnicas
la capacidad de discernimiento de los participantes.
“En sólo cuatro horas el coach puede lograr intervenir en la voluntad del participante
y quebrar su capacidad de discernir, por ejemplo, que es lo bueno y qué es lo malo”, comentó
a La Capital una fuente vinculada a esta práctica.
Otro profesional que también conoce el tema y habló con este diario advirtió que el falso
coaching trabaja con el dominio, con la humillación pública y toca la identidad privada de las
personas, logrando una manipulación absoluta. Vende espejitos de colores y la gente termina
obedeciendo al mando como soldaditos, que salen a reclutar nuevos participantes para los próximos
niveles”, reveló.
Emociones. El curso introductorio de esta consultora, con sede en Rosario, es un
programa educacional de 45 horas, especialmente diseñado y basado en la premisa de que “cada
uno de nosotros ya tiene en sí mismo la capacidad de transformar la calidad de su vida”,
según dice también en su página web. La actividad se desarrolla en tres días de un fin de semana.
Al fin de este primer nivel los participantes convocan a las personas más importantes de sus vidas
para una especie de graduación, donde hay escenas de abrazos, llantos y emociones
sobredimensionadas, esperables para que el participante decida seguir (y pagando) los restantes
niveles.
El encuentro puede ser en cualquier parte, desde una casa a un salón alquilado. Los que se
hicieron el fin de semana pasado en Rosario fueron en las instalaciones de un hotel céntrico de la
calle Corrientes y participaron 49 personas.Antes de la “graduación” del curso
introductorio se refuerzan conceptos de que la información obtenida y los ejercicios practicados en
el curso deberían no ser compartidos con nadie del mundo exterior porque “no se
entenderían”. Y la sugerencia, no implícita en algunos casos, es salir a
“enrolar” nuevos participantes para que se sumen a los cursos y así continuar aceitando
la cadena del negocio a través del contacto boca a boca, tal como funciona este comercio que, en
sólo pocos días, puede reportarle a una consultora un ingreso más que interesante y casi sin gastos
(31.850 pesos el último fin de semana en un curso introductorio). Después del nivel introductorio y
cuando ya comenzó el “lavado de cerebro” a través de técnicas muy conocidas por los
especialistas y que logran una sensación de mejoramiento, el participante desea pasar al segundo
nivel, previo pago del arancel correspondiente. Se vende de la siguiente manera: “Partiendo
del autoconocimiento y la conciencia adquiridas en el curso introductorio, la experiencia
interpersonal te llevará a un nivel mucho más avanzado de efectividad personal en todas tus
relaciones y desafiamos a estirarte por encima de tus mayores expectativas acerca de vos mismo, muy
por encima de lo que crees que son tus límites, a fin de que puedas descubrir que sos capaz de
mucho más de lo que tenés configurado como posible”, se dice en la web.
Este segundo nivel, algo más caro que el anterior, como ya se dijo, y más pesado aún
emocionalmente, se desarrolla con más carga horaria que el primero (doce horas promedio). El primer
día, de 11 a 24; el segundo, de 12 a 24; el tercero, de 11 a 1 de la madrugada y el cuarto, de 10 a
19.30. Ya está todo listo, en Rosario, para que se inicie uno la semana próxima y tiene como
requisito absoluto haber hecho el introductorio.
Si las mismas 49 personas asisten a este segundo nivel, la consultora recaudará 51.450 pesos,
nada mal para cuatro días de “trabajo” en un curso que algunos no pueden continuar y
son sacados de la sala porque “no quieren cambiar sus vidas”, según palabras de una
adolescente que completó dos niveles, cursa el tercero y hoy forma parte del “staff” de
la consultora, es decir trabaja gratis como ayudante para “colaborar a cambiarle y mejorar la
vida de otras personas”, mientras la consultora sigue facturando. Esa adolescente fue
convocada a las 6 de la mañana a una reunión de trabajo porque no era “posible”
encontrarse en otro horario. Excentricidades como estas son comunes. Hay casos de familias
preocupadas por el efecto psicológico que producen en sus hijos, que repiten como autómatas el
discurso del falso coaching y lentamente se disgregan del núcleo familiar.
El último nivel de los cursos está destinado a un grupo selecto de participantes
“comprometidos a un gran salto cuántico en todos los aspectos de su vida”, según se lo
anuncia. Se lo presenta como el Curso de Logros para Graduados, un “entrenamiento en
liderazgo de tres meses en donde llevás el 100 por ciento la calidad de tu tiempo, efectividad en
resultados, relaciones, salud, comunidad y recreación”.
Eso y alcanzar el cielo es más o menos lo mismo.