Su ex lo denunció en 2019 a raíz del informe de una psicóloga miembro de una organización. En 2021, las acusaciones quedaron desestimadas
06:30 hs - Domingo 12 de Abril de 2026
M.D. no ve a su última hija desde hace casi 8 años. La última vez fue cuando tenía tres años y medio. Primero por un impedimento arbitrario por parte de su ex y luego producto de una "falsa denuncia" de abuso sexual, tramada por parte de una psicóloga integrante de una organización presidida por un exjuez Federal.
M.D. es uno de los siete padres que alcanzaron repercusión mediática, peros no se conocen entre sí y aseguran que tampoco tienen vínculos políticos. "No tengo nada que ver con ningún político ni ninguna organización de pedófilos como se comenta por ahí de nosotros. Este es un verdadero drama para mí y un horror para la Justicia santafesina", sentencia.
Sus representantes legales, cada uno por su lado, llegaron a la conclusión de que los casos tenían el mismo patrón que se "repetía llamativamente" en los fueros de Familia y Penal de Rosario: sus exparejas los denunciaban por abuso sexual con el apoyo de los informes psicológicos de esta organización. Desde ese momento, decidieron presentar una denuncia penal contra tres psicólogas como consecuencia del daño "irreparable" que generaron a partir de sus informes.
Drama familiar
A sus 58 años, con otras dos hijas mayores —una de ellas vive con él— y una buena relación con la madre de ellas, sobre quien asegura que hasta se ofreció como testigo, este hombre nacido en Puerto Deseado ruega justicia. A su hija más chica la dejó de ver cuando apenas ella tenía tres años, a partir de que se enteró, tras volver de vacaciones, que su ex lo había denunciado por abusar de la niña.
"Desde ese día no puedo ver a mi hija por restricción de acercamiento, más allá de que (la exfiscal de la Unidad de Delitos Sexuales, Carla) Cerliani desestimó la denuncia, al igual que (la exfiscal Regional, María Eugenia) Iribarren y (el exfiscal General, Jorge) Baclini", sostiene en diálogo con La Capital en el living de su casa, mientras una de sus hijas mayores exhibe un semblante triste por no saber nada de su hermana, con quien jugaba cada vez que la pequeña iba a la casa de su padre.
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"No la veo desde enero de 2019. Todo a partir del relato de la madre y el de una profesional tratante, a la que denuncié en el Colegio de Psicólogos y fue sancionada. Desapareció de la escuela, donde tampoco tienen noticias. Lo último que sé es que la madre la tenía escolarizada vía virtual en Estados Unidos y presumo que se la llevó a vivir allá", lamenta, sin encontrar consuelo.
Para ese entonces, M.D. tenía otras dos hijas de su primera mujer, con la que mantiene una "excelente" relación. En octubre de 2016, acordó con la mamá de las más pequeña que el cuidado personal de la niña sería compartido, pero aseguró que la madre incumplía. Eso obligó a realizar numerosas denuncias que nunca tuvieron ninguna consecuencia.
En ese marco, revela que en la última audiencia a la que concurrió para reclamar por el paradero de su hija le quedó claro que sólo debía limitarse a pagar escuela, salud y alimentos, sin derecho a reclamar nada. "La jueza me dijo que de ahora en adelante me tenía que transformar en un cajero automático, literalmente. Ahí me quedó claro que a mi hija no la iba a ver más", expresa.
Ya habían pasado tres años de desvinculación y eso motivó que se fijara una audiencia para que la jueza de Familia pudiera escuchar a la niña en presencia de la abogada de niños, Silvina D' Agostino y del defensor oficial, Horacio Ferreira.
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En esa oportunidad, comentó que le colocaron un grabador a su hija en la mochila sin que nadie supiera. "Y además denunciaron a la jueza, el defensor oficial y la abogada de la niña", apuntó la abogada Viviana Cosentino, quien forma parte del grupo de letrados defensores de los padres denunciados.
Esa fue la única y última vez que se escuchó a la niña, aseguró Cosentino. A partir de allí, todo intento de M.D. para que volvieran a entrevistar a su hija fue denegado. "Es decir, la jueza actual no conoce a la hija y decide sobre su vida sin haberla escuchado jamás", cuestionó la letrada.
En ese marco, la abogada de la niña presentó un escrito en 2024 donde dijo que la madre "había corrido a su hija del espacio de acompañamiento jurídico a través de conductas ilegales". De esa manera, la profesional no tuvo forma de reunirse con la niña y también adhirió al pedido del padre de escuchar a su hija.
Así las cosas, M.D. sigue con prohibición de medida cautelar sin fundamento alguno, puesto que no hay motivos que justifiquen esa restricción desde 2021.
Sin resolver
En agosto de 2022, M.D. notificó a la jueza actuante para comunicarle que su hija no iba a la escuela y que su madre la había escolarizado de manera virtual en una institución de Miami, Estados Unidos.
Desde ese momento, presentó distintos recursos judiciales por desconocer el paradero de la niña, quien tampoco vivía en el domicilio fijado ni asistía a las actividades extracurriculares.
Recién en abril de 2023, la jueza envió a una asistente social a la casa de la niña. Advirtió que se estaban vulnerando los derechos y que había que revertir esta situación.
Hoy M.D. intenta encontrar consuelo con el recuerdo del último video que registró de su pequeña hija mientras jugaba en su casa.