Falleció Juan Ritvo, uno de los intelectuales más importantes de Rosario

El psicoanalista y filósofo dejó su huella dentro del psicoanálisis argentino y en los múltiples libros de su autoría. Emocionantes despedidas en redes sociales.

15:28 hs - Martes 12 de Mayo de 2026

Este lunes cerca de la medianoche falleció a los 85 años Juan Ritvo, uno de los destacados intelectuales de Rosario. La facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) lo despidió a través de redes sociales con un sentido mensaje: “Estamos de duelo porque nos toca despedir a un inmenso docente, un gran analista, un enorme pensador, y un extraordinario escritor”.

Nacido en Santa Fe en 1940 y rosarino por adopción, Ritvo formó parte de la Escuela de Psicoanálisis Sigmund Freud y fue docente de la facultad de Psicología y de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. En su extensa carrera también participó en numerosas revistas culturales y publicó varios libros, entre los que se destaca “La edad de la lectura”, “Políticas de su genealogía”, “Decadentismo y Melancolía” y “Orfeo o el nacimiento de la Noche”, entre otros.

La Capital lo entrevistó en su casa por última vez en 2022. Un hogar que era más parecido a una biblioteca que a una vivienda en el que absolutamente todas las paredes (salvo las del baño y la concina) estaban llenas de libros.

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El psicoanalista había sido intervenido quirúrgicamente por una bacteria, pero falleció tras el procedimiento. Las redes sociales y quienes fueron atravesados por Ritvo lo despidieron por redes sociales.

Un pensador que marcó a varias generaciones

A su turno, el psicoanalista, docente y director del Curso Anual de Psicoanálisis (CAP), Angel Fernández, aseguró que "Juan Ritvo marcó a varias generaciones de lectores (no solo psicoanalistas) con su manera singular de decir lo que quería decir. Encarnó un pensamiento de la pasión y practicó una escritura del conflicto. Enamorado de la filosofía, el psicoanálisis, la literatura, la música, la novela policial su esfera de influencias parecía infinita. Pero siempre aparecía el límite organizando la dispersión de las referencias".

También valoró que "a contrapelo de esta época, para él un límite no era una restricción sino la condición de posibilidad de la experiencia. Su pulsión literaria lo llevaba la escritura, la docencia y la polémica. Se supo mover dentro y fuera de las instituciones sin perder su paso. Y dejó una obra abierta".

Y concluyó: "Cada uno medirá lo que perdió. Pero creo que todos vamos a extrañar en medio de la torpeza y el ruido del presente, la elegancia de un estilo y la virtud cartesiana de la claridad y la precisión".

Por su parte, el psicoanalista y escritor, Marcos Apolo Benítez, nacido en J.J. Castelli pero rosarino por adopción, se analizó durante 18 años con Ritvo y llegó a un "fin de análisis". Recordó al intelectual desde un lugar no menos transferencial que los anteriores docentes.

Análisis "terminable e interminable"

"¿Quién fue Juan Ritvo? Imposible definirlo en pocas líneas, sobre todo porque ahora comienza su segunda vida. El legado de Juan, a pesar de sus múltiples derivas actuales, es algo que está por verse", reflexionó.

En ese marco, destacó que Ritvo era un hombre renacentista, erudito de múltiples artes y ciencias. "Como maestro, me transmitió el rigor amoroso por la lectura y escritura del psicoanálisis; como analista, me salvó la vida. Juan era un tipo muy generoso, gracioso y sagaz. Como un ateniense, entendía que había que intervenir en la polis a través de la palabra, máxima expresión de la ética y la política", comentó.

"Es inmenso lo que hay en sus libros: llevó el pensamiento poético a lugares insospechados", agregó.

Y, reveló un dato de aquella práctica que, tal como rezaba Freud, no acepta terceros oyentes: "La última sesión, luego de dieciocho años de análisis, llorando le pregunté: '¿qué voy a hacer cuando me falte mi analista'? Y me dijo: 'hay otras transferencias'.

"Un legado sobre el deseo y los otros, ¿qué otra reinvención sería un psicoanálisis?", concluyó Benítez.

Huellas de un lector empedernido

El docente y psicoanalista Carlos Kuri recuerda que el Colegio de Psicólogos fue quien le brindó, allá por 1979, la posibilidad para que su enseñanza comenzara a difundirse colectivamente a partir del curso "Significante y Sujeto en Lacan".

"Muchas generaciones de psicólogos recibieron los efectos subversivos en su estilo y formación. Ritvo fue uno de los intelectuales más importantes de Argentina. Nos hizo ver, porque no disociaba la condición crítica del intelectual -en el mejor sentido sartriano- de la práctica clínica; que la práctica no es una técnica", destacó Kuri.

Su nombre se inscribe en el grupo de intelectuales como Horacio González, David Viñas y Nicolás Rosa, entre otros, tales como Germán García o el mismo Oscar Masotta.

"Ritvo intervino, con sus innumerables libros, de manera múltiple sobre la literatura, la estética, la política (aunque no se lo haya percibido explícitamente allí, su libro Sujeto. Masa. Comunidad" es una herencia de inteligencia antropológica y política descuidada). Pero, a diferencia del resto, su pensamiento nunca dejó de tener su pie en el psicoanálisis", apuntó.

También recordó que en la Parrillita de la cortada Fabricio Simeoni, en el 2003, fue el puntapié inicial para imaginar la maestría en Psicoanálisis. "Como en toda su trasmisión, Ritvo intervino inoculando anticuerpos para que la maestría no se convirtiera en una burocracia de títulos. Nos ofreció su inmensa erudición, equivalente como mínimo al tamaño de su biblioteca. Pero nunca su pensamiento se amparó en la erudición, sino en la potencia y minuciosidad de su estilo", destacó.

Cómo pensaba Juan Ritvo

Juan Bautista Ritvo le abrió las puertas de su casa a La Capital en 2022. Ya estaba jubilado como docente y pasaba sus días en su hogar cerca de la bajada Sargento Cabral, las mismas cuatro paredes que habitó desde 1981.

Se tomaba el tiempo para responder. Pensaba minuciosamente cada palabra y a cada oración le aportaba una lucidez propia de una de las figuras más trascendentales de la conversación analítica de esta ciudad.

Ritvo reconocía a su faceta de escritor, ensayista y poeta como su pasión y aseguraba que “escribo sobre lo que no sé” como un motor para tomar el papel y el lápiz. Tenía su preferido, por supuesto, el ensayo y sostenía que este texto en prosa “no tiene definición” ya que al darle definición pasaba a ser un artículo.

En su discurso, siempre insurrecto, discutía la monografía y las tesis universitarias, para defender al ensayo. Señalaba que la educación se había adecuado “a modelos de Europa y Estados Unidos, pero al mismo tiempo una pobreza franciscana”, sostenía y ponía en discusión el nivel de la educación: “Se va jubilando la gente que algo podía transmitir y los que ocupan su lugar tienen un bajísimo nivel. Hay gente valiosa, no me cabe la menor duda, pero lo que predomina no es eso. Predomina la mediocridad más general. Y el aburrimiento, creo que a los alumnos no les interesa un carajo”.

El paso previo para estudiar y escribir sobre psicoanálisis fue para Ritvo comenzar terapia, psicoanalizarse. Analistas como Roberto de Paul o Luis Giunipero estuvieron frente al diván que ocupó y fue la puerta de ingreso para interiorizarse en Sigmund Freud.

Si bien sobre las últimas décadas de su vida descubrió la poesía, Ritvo pasó más de 40 años como redactor de la revista Conjetural. Allí exponía sus escrituras sobre psicoanálisis y buscaba “armar un estilo rioplatense para dar cuenta del psicoanálisis”.

En 1979, Ritvo junto a Oscar Masotta y otros especialistas crearon la Escuela de Psicoanálisis Sigmund Freud. Y entre el 1979 y 1982, años de gobierno de facto en Argentina, volcó su carrera a las universidades.

Nunca consiguió un Doctorado Honoris Causa ya que tenía un problema: publicaba sus tesis antes de entregarlas a la Universidad Nacional de Rosario. “Lo intenté, quise escribir la tesis pero cada vez que escribía algo lo publicaba para traicionarme, como debía ser una producción inédita me decían que no iba”, dijo Ritvo.

Sentidas despedidas al intelectual

Tanto la facultad de Piscología como la de Humanidades y Artes lamentaron la pérdida de Ritvo a través de las redes sociales.

“Lamentamos informar el fallecimiento de Juan Ritvo, que honró la planta docente de nuestra Facultad de Humanidades y Artes”, señaló en Instagram la facultad de calle Entre Ríos al 700. “Es necesario destacar su compromiso con la defensa y valores de la universidad pública, los derechos humanos y la democracia”, agregó la universidad.

La facultad de Psicología de la UNR publicó un extenso mensaje con la palabra de Silvia Grande y Carlos Kuri. “¿Con quién andarás peleando, Juan?”, comenzó Grande su texto y remarcó que “cuesta hacerle lugar a tu ausencia en nuestras vidas”.

“Juan nos interpelaba, que parecía nunca estar tranquilo con algo que tuviera tufillo a “la verdad”. Y así nos dejaba siempre metidos en alguna lucha contra nuestros consabidos más queridos”, describió Grande.

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Kuri por su parte recordó cómo se originó la maestría en psicoanálisis y cómo Ritvo logró que “la maestría no se convirtiera en una burocracia de títulos”.

Para Kuri la creatividad y producción de Ritvo está a la altura de Walter Benjamin, el filósofo, crítico literario, traductor y ensayista alemán, “por su originalidad, por su indocilidad y su múltiple interés ensayístico”. Además, su colega remarcó que Ritvo dejó obras inéditas al mejor estilo Foucault, Merleau-Ponty o Piazzolla. “Creo que se llevó la máquina de escribir”, deslizó Carlos Kuri.

Por su parte, los docentes de la maestría en Psicoanálisis despidieron a Ritvo destacando sus bondades académicas y humanas: “Quizás no haga falta decir lo que le debemos tanto en los ámbitos académicos como profesionales, aunque no podemos evitarlo. Enumerar el trabajo de años dedicado a la escritura, la lectura, al análisis y a la enseñanza. Ha fundado cátedras, revistas y sobre todo un estilo único. Su generosidad, su calidez, su aguda ironía”.