Desde los colegios estiman que, desde comienzos del ciclo lectivo, un 10% de los alumnos pidió el pase a instituciones públicas
Domingo 10 de Mayo de 2026
En marzo, Kevin empezó las clases en una escuela nueva. El adolescente había terminado el segundo año de la secundaria en un colegio privado de zona sur, pero a mediados del año pasado su mamá se quedó sin trabajo y la familia tuvo que hacer malabares para acomodar su economía a la ausencia del sueldo. "No podíamos seguir acumulando deudas. Él lo entendió y, por más que le costó el cambio, ahora está feliz en la escuela pública del barrio", cuenta la mujer.
El caso no es aislado, sino que representa la historia de muchas familias rosarinas que, ante la crisis económica, decidieron trasladar a sus hijos de colegio para reducir los gastos del hogar. Algunas optaron por otra institución privada, de menor costo, y otras por establecimientos de gestión pública.
Desde que comenzó el año, en la Escuela Nº 109 Juan Chassaing, una primaria pública del distrito oeste de Rosario, empezaron a recibir la solicitud de pase de unos 20 alumnos, muchos de ellos estudiantes de colegios privados, atraídos entre otras cosas por la existencia de un comedor escolar.
Si bien en el Ministerio de Educación de la provincia no existen estadísticas sobre migración de alumnos entre escuelas privadas y públicas, docentes y directivos de estos colegios aseguran que es un fenómeno que ocurre con frecuencia en tiempos de crisis. "Generalmente los padres esperan, porque la decisión de cambiar a sus hijos de colegio no es fácil, es lo último que se recorta cuando los ingresos no alcanzan", señalan y afirman: "Lamentablemente, es lo que estamos viendo ahora".
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Desde la Federación Santafesina de Instituciones de Educación Privadas (Fesaiep), una organización que agrupa a los propietarios de unas 210 escuelas de gestión privada (laicas y confesionales) de la provincia, afirman que en los últimos años advirtieron una mayor "migración interna" dentro del sistema de educación privada. Es decir, que las familias empezaron a buscar para sus hijos otros colegios con cuotas más económicas.
En marzo de este año se empezó a notar, además, que hay un mayor pedido de pases hacia escuelas públicas. "En la provincia calculamos que, en el último año, un 10% de los alumnos han migrado de escuelas de gestión privada a la órbita estatal", señala Alejandro Saba, presidente de la entidad.
No se trata, aclara, de "un éxodo masivo de alumnos de la educación privada hacia la educación pública", sino de un incremento de estos cambios. Si esta tendencia aumentara, advierte, "crearía un problema de magnitud ya que el sistema oficial no tiene las aulas para tolerar esa cantidad de estudiantes".
Uno de cada tres alumnos
De acuerdo a un informe de la ONG Argentinos por la Educación, el 27% de los estudiantes del país asiste a escuelas de gestión privada. Las cuatro jurisdicciones con más proporción de alumnos en ese sector educativo son la Ciudad de Buenos Aires (49%) y las provincias de Buenos Aires (32%), Córdoba (31%) y Santa Fe (29% del alumnado), según el trabajo publicado en 2021.
Un relevamiento más reciente, de la Asociación de Instituciones Privadas de Argentina (Aiepa), destaca que en el país hay 3.233.724 alumnos que cursan en establecimientos de gestión privada. La mayoría de ellos se concentra en tan solo cuatro jurisdicciones: en la provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y la Ciudad de Buenos Aires cursa el 70,4% de los estudiantes que asiste a colegios privados, destaca el trabajo presentado hace dos años. La mayoría de los estudiantes se concentra en dos niveles: primario (39%) y secundario (35,5%).
Para el secretario del gremio que agrupa a los docentes de escuelas de gestión privada (Sadop Rosario), Martin Lucero, la migración de alumnos entre escuelas privadas o de privadas a públicas "es una conducta habitual en tiempos de crisis". El sindicato no tiene un relevamiento exacto de la situación, pero sabe de sobra que "la pérdida de ingresos o de empleo de las familias impacta en la escuela, aunque la decisión de buscar una escuela más económica para los chicos siempre se estira para que sea lo último en donde ajustarse", señala.
Pero, a la larga o a la corta, "se nota de manera moderada una migración de privada a pública o, dentro del mismo sistema, a privadas menos costosas", apunta el líder gremial.
Crisis: cuotas, atrasos y becas
En Santa Fe, las cuotas de los colegios privados se fijan tomando como base el salario docente y el porcentaje de aporte estatal que recibe cada institución. El último aumento autorizado para los aranceles fue en marzo de este año. Desde entonces, las escuelas que reciben un ciento por ciento de aporte estatal para cubrir los cargos docentes pueden cobrar cuotas de hasta $77.221 mensuales, desde ahí los montos van subiendo: $208.495 (80% de subsidio), $277.994 (66%), $ 301.160 (60%) y $347.49 (40%). Sólo un puñado de escuelas no recibe fondos provinciales y tiene libertad para fijar sus aranceles.
El presidente de la Fesaiep sostiene que, sin aportes estatales, el valor de las cuotas se dispararía: no podría estar por debajo de un millón de pesos. "El apoyo que da el Estado es muy importante para las escuelas. Sin ese aporte, el 80 por ciento de los colegios no podría subsistir", asegura Saba.
El aporte del estado provincial, apunta, permite también que el valor de las cuotas no sea tan excesivo para las familias. Aun así, explica, "los padres de nuestros alumnos tienen situaciones económicas complicadas que vienen de mucho tiempo y actualmente se expresan en una pérdida importante del poder adquisitivo, incluso en familias donde ambos progenitores trabajan".
De todas formas, a la hora de recortar el presupuesto familiar, dice, el cambio de colegio es siempre la última opción. "Para los padres es difícil porque eligieron el colegio por su proyecto educativo y para los chicos es más, porque pierden a sus compañeros y a sus maestras. Por eso, generalmente los colegios escuchan estos problemas y lo que se trata es de buscar un equilibrio que permita darle viabilidad al alumno para permanecer en la escuela y al colegio para que pueda seguir llevando adelante su proyecto".
Hoy en día, destaca, "hay escuelas con dos, tres o cuatro tipos de cuotas diferentes, que se acomodan de acuerdo a la realidad económica de las familias". Hay colegios que otorgan becas, facilidades de pago en las cuotas ("porque el padre que estaba al día mes a mes, hoy se atrasa un mes mas", dice) o que organizan rifas o actividades a beneficio. Estos eventos, que tradicionalmente eran esporádicos ahora se repiten cada vez con mayor frecuencia. "Antes los organizábamos ocasionalmente para construir un aula, pero ahora los hacemos para cubrir las obligaciones del mes", cuenta.
Al fin y al cabo, dice, la realidad de los colegios no es tan diferente a la de las familias de sus alumnos.