Es el 30 por ciento de la totalidad de las personas de más de 65 años. La población de esa edad creció un 14% en once años
07:40 hs - Domingo 02 de Agosto de 2026
La pirámide poblacional de Rosario viene cambiando en la última década con un marcado aumento de personas de más de 65 años, 140 mil en cifras redondas. De ese contexto, surgen datos sobre distintas dimensiones: la mayoría vive en el centro, tiene cobertura de salud, está hiperconectada, es la que realiza la mayor cantidad de trámites presenciales en los centros de distrito y el 60% son mujeres. Pero hay más, de ese total, 40 mil (29%) personas viven solas. Las mesas de amigas a media tarde desde las vidrieras de las cafeterías son postales que confirman las cifras.
En once años, de 2013 a 2024, la población mayor de 65 años aumentó en un 14,06%, pasando de 127.658 a los 146.297 que hoy son motivo de análisis. Un sector de la población con extremos definidos, desde bienestar y solvencia a situaciones de vulnerabilidad. Justamente esta última situación, definida como de criticidad, fue la que llevó a las autoridades locales a poner la lupa sobre la franja etaria que hoy representa el 18,7% de la población rosarina.
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Del cruce entre datos del último censo, estadísticas y la información propia, la Municipalidad detectó la necesidad de hacer foco en las dos etapas más frágiles de la existencia, los primeros mil días de vida y los adultos mayores. Se trata de Mil+65, que generó dos novedosas iniciativas en el marco de políticas públicas para las personas mayores, y que son el centro y alojamiento nocturno Casa Grande y el Club de los Grandes, una estrategia para incluir a esta población en actividades, recreación y asistencia de acuerdo a sus intereses y necesidades.
La población de adultos mayores está presente en todos los distritos de la ciudad, pero la mayoría, unas 49.850 personas (34,07%), vive en la zona centro. Le sigue el noroeste con 22.662 (15,59%), y luego, en orden decreciente, los distritos sur, con 22.384 (15,30%), norte, con 21.040 adultos mayores (14,38%), y sudoeste y oeste, con 15.208 y 15.153 (10,39 % y 10,06 %), respectivamente. Datos que permiten diseñar acciones y asistencia.
“La zona centro tiene la mayor cantidad de +65. Es el distrito con mayor nivel socioeconómico, donde los hijos tienen posibilidad de tener sus propias viviendas; en los barrios se da distinto, hay más viviendas compartidas, multifamiliares, lo que no quiere decir que no haya situaciones de soledad o vulneración de derechos, a veces tienen que reemplazar a sus hijo en la crianza de los nietos, hay otra problemática”, explica el secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni.
Activos
Muchos adultos mayores tienen una vida comunitaria muy activa, se reúnen con amigos, cuidan nietos, llevan niños a la escuela, participan en actividades culturales y recreativas, y hacen actividad física. En los Centros de Actividades Integrales para Adultas y Adultos Mayores (Caiam), en distintos distritos, toman clases de teatro, canto, arte y folclore. También asisten a los cursos de la Escuela Municipal de Gerontología y de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) sobre literatura, historia e idiomas. Otro aspecto a destacar es la hiperconectividad que tiene este sector: con un 76% de internet en el hogar, 59,8% con acceso a computadoras y tablets, y 86% de telefonía celular con internet.
Pero el contraluz también existe. Son los adultos mayores que atraviesan situaciones de vulnerabilidad, sin recursos ni sostén. “Vemos situaciones complejas por la caída en el poder adquisitivo a partir del ajuste en el sistema previsional, con aumento en la demanda social y de la asistencia en efectores públicos”, dice Gianelloni sobre la génesis del Plan Mil+65.
Justamente por la situación económica, aumentaron los adultos mayores que buscan algún tipo de trabajo para completar las magras jubilaciones. También está el caso de personas que siguen en actividades con mayor incidencia de carácter intelectual y profesional. El 30,6% de los +60 permanece activo en el mercado laboral. Completando este ítem, sobre situación económica, el 90,4% de los +65 tiene jubilación o pensión.
La población de adultos mayores de Rosario parece cumplir con la curva de longevidad mundial, la cual otorga a las mujeres entre 5 y 10 años más de vida que a los varones. Así, a modo de ejemplo, entre los 65/69 años y sobre un total de 44.839 adultos mayores, hay 25.235 rosarinas y 19.604 rosarinos. Entre los 75/79, hay 28.791 adultos mayores, de los cuales 17.545 son mujeres y 11.246 son varones. La mayor brecha a favor de las mujeres se da entre los 80/84 y +85, con 12.203 mujeres y 6.771 hombres para el primer caso, y 10.500 mujeres superando a 4.599 hombres, para el segundo.
¿Solos es soledad?
Trabajó 46 años como médica en instituciones públicas (gerontología) y consultorios privados, y tiene experiencia con personas mayores por su paso por Pami. “Una cosa es vivir solo y otra es vivir en soledad; hay personas que viven solas y no sienten soledad, y hay gente rodeada de familiares o gente conocida y se sienten solas”, dice Stella De Monte. Y agrega que la única soledad que se siente bien es la elegida. “Es muy distinto vivir solo ahora que hace 40 años. Hoy, en general, es mucho mejor tolerado estar solo: hay oportunidades para compartir parte de la vida en distintas actividades y después volver a la casa sin problemas”, comenta. Y añade que conducir automóvil hasta más edad permite también mayor libertad.
Ricardo es jubilado administrativo y vive solo desde hace 25 años por “circunstancias de la vida”. Entre las ventajas anota la administración sin traba de recursos, tiempos, espacios, horarios y amistades. “La desventaja está en ciertas fechas como Navidad y cumpleaños; ahí se notan las ausencias de seres queridos”, explica.
Carola Bolognino tiene 74 años y, a pesar de su edad, trabaja en restauraciones grandes. Vive sola por elección. “¿Ventaja? libertad de horarios, vida social, asados y amigos. La desventaja es que cuando te olvidás la toalla no hay quien te la alcance, y sortear una enfermedad resulta difícil, pero Dios me protege”, dice. “Tengo una muy buena familia, voy a recitales, soy feliz y ni me acuerdo la edad que tengo”, agrega.
Analía es acompañante terapéutica. “Lo que los adultos demandan más que nada es la escucha activa y la calidad de tiempo; es importante que se relacionen con sus pares”, explica.