Martes 27 de Enero de 2009
La inscripción llevaba abierta apenas tres horas y ya se habían presentado en el cuartel de los Bomberos Zapadores 73 aspirantes para esa fuerza, trece más de los que quedarán en Rosario cuando termine todo el proceso, el 5 de febrero. Y otro dato: la mitad de los postulantes fueron mujeres. ¿Con qué motivaciones? Básicamente, el anhelo de encontrar "estabilidad laboral" (aun con un modesto sueldo de arranque) y la vocación de "ayudar a la gente".
En toda la provincia los cupos para integrar los cuerpos de Zapadores de Rosario, San Lorenzo, Santa Fe, Rafaela y Vera suman 200 (140 masculinos y 60 femeninos). De ellos, 60 vendrán a la ciudad: 45 varones y 15 mujeres.
Sin embargo, en apenas tres horas el cupo local ya estaba desbordado y al finalizar la mañana del primer día de inscripción ya habían pasado por el cuartel 73 personas, la mitad de ellas mujeres, interesadas en sumarse al cuerpo.
Para lograrlo deberán transitar un proceso de selección que incluye la presentación de antecedentes (sine qua non, poseer título secundario o de polimodal, tener de 18 a 31 años y no contar con antecedentes policiales ni judiciales), salir airosos de un examen psicofísico y cursar cuatro meses de capacitación. Si existe experiencia previa, mejor.
Para ayudar. En una visita al cuartel, La Capital se encontró con una cola de aspirantes. A las 11, había al menos quince personas esperando su turno para la preinscripción.
Entre los postulantes se contaban Noelia González (18), recién egresada del secundario, y Verónica Bombino (23), estudiante de la carrera de comunicación social.
"Tengo un amigo policía que me aconsejó ingresar a Bomberos en vez de a la fuerza como agente común. Y yo pensé que tenía razón: es mejor ayudar a alguien que arrestarlo", razonó Noelia, cuya madre, "por temor", puso reparos a su ingreso a Zapadores.
A su lado, Verónica respondió al problema del miedo con un argumento convincente. "¿Miedo a qué? El fuego no te va a ir a buscar a tu casa, pero los choros sí", aseguró. Para la joven, ingresar a la fuerza tiene un horizonte adicional: recibirse y poder ocuparse de la comunicación institucional de Zapadores. Allí, advirtió, "hombres y mujeres serán todos iguales".
Más allá esperaba su turno Reynaldo Profeta (32), con ocho años en su haber como bombero voluntario. "Espero tener una chance por mi experiencia, creo que eso es algo que pesa", afirmó.
Vocación y estabilidad. El joven recordó que para trabajar como bombero "hace falta tener la mente muy limpia y estar preparado para lo peor", por las "terribles cosas que se ven en un siniestro, desde muertos hasta familias enteras destrozadas".
En su caso la vocación, visto que ya desarrolla esa actividad, queda fuera de toda duda, pero el ingreso a Zapadores le permitirá ganar en "estabilidad laboral" y la "posibilidad de ascenso en la carrera".
Esa aspiración, la de un "trabajo seguro", fue el objetivo al que refirieron la totalidad de aspirantes con que dialogó este diario. Nicolás Bergonzo (26) sumó a esa meta la de "ayudar" y confió en "tener el carácter para afrontarlo". Iguales argumentos usó Pablo Macanuso (31), quien definió su postulación como un "reto importante".
El comisario principal de Zapadores, Daniel Quintana, los observaba desde la oficina de inscripción. En sus 28 años en Zapadores (y 30 en la policía), el oficial no recordó otra convocatoria de ingreso tan masiva.
"Los veo con ganas, con mucha voluntad, con vocación", dijo, algo que sin embargo —aclaró— luego deberá quedar refrendado en el curso teórico-práctico que recibirán los jóvenes.
Quintana explicó que el curso incluirá tres ejes fundamentales: accidentología, combate de incendios e investigación de siniestros. También aclaró que los ingresantes "dependerán de la policía, pero no tendrán autoridad policial ni podrán portar armas", ya que se trata de un cuerpo técnico.