Miércoles 05 de Marzo de 2008
El tren de alta velocidad que fue anunciado con bombos y platillos por el gobierno nacional, viene mucho más lento de lo que se preveía.
En rigor, el proyecto de unir Capital Federal con Rosario y Córdoba con una formación que se desplace a 300 kiómetros por hora, debe sortear dos escollos vitales.
El proyecto —adjudicado al grupo francés Alstom, sobre un presupuesto de 1.300 millones de dólares— necesitaría de un bono del Tesoro nacional como garantía de repago para respaldar los 4 mil millones de dólares del banco francés Societé Générale. Si esto se logra, el endeudamiento deberá ser autorizado por el Congreso de la Nación.
Nuevo Yacyretá. El diputado nacional por la Coalición Cívica, Fernando Iglesias, calificó al tren como un "nuevo Yacyretá que empezará con un presupuesto y luego costará ocho veces más". El legislador calificó al proyecto de "faraónico, con el que se podría arreglar la infraestructura vial del país".
Si contrato firmado y con los plazos anunciados ya vencidos, la puesta en marcha de la concesión en manos de la francesa Veloxia, la española Isolux y el grupo Macri (Socma) parece estar en pañales.
Al menos esto es lo que se desprende de la poca intención del ministro de Economía, Martín Lousteau, de firmar la emisión de un bono estatal que involucre al Estado nacional en la totalidad del financiamiento al grupo Alstom.
Así, de los 1.300 millones de dólares para la provisión del material rodante, la electrificación y la infraestrucutura de vías que se anunció en la adjudicación el 16 de enero pasado, se saltó a los 4.000 millones de dólares, sin mayores explicaciones que los adicionales por los intereses y otros costos financieros de Societé Générale.
La entidad es la tercera en importancia en el país galo y fue en enero pasado víctima de una estafa por 4.900 millones de euros por parte de un empleado infiel. El banco aunció un aumento de capital de unos 5.500 millones de euros.
Compleja. La emisión de este bono especial es una operación compleja desde lo financiero y políticamente más polémica aún por la repercusión que este tema tendrá en el parlamento nacional.
Iglesias criticó al tren bala por su "falta de racionalidad social, al instalar un engaño en la gente que supone podrá tomarse un tren que por sus costos competirá con el avión".
Más temprano, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió calificó de "escándalo poner una garantía de 4 mil millones de dólares, porque con eso estaríamos empezando a solucionar el problema de la pobreza en la Argentina". Más dura, Carrió afirmó que se trata de "un negocio hecho a costa del Estado con costos que no se explican".
Algo parecido había manifestado el titular de la Asociación Salvemos al Tren, Norberto Rosendo, quien no dudó en señalar que la obra costará unos 2.800 millones de dólares. Más aún, el especialista había señalado que Cobra (así la denominación planteada por el gobierno nacional) estará subsidiado y costará unos 200 pesos por boleto.
Por el lado del socialismo reina la prudencia. La misma que tuvo desde el 10 de enero el ministro de Obras Públicas santafesino, Hugo Storero, cuando dijo que el tren era "un despropósito". Una semana después, el gobernador Hermes Binner y el intendente Miguel Lifschitz participaron de la adjudicación, junto a la presidenta Kirchner.
Internacional
La Asociación Amigos del Riel divulgó lo que la International Railway Journal (revista de temas ferroviarios) publicó en febrero pasado: "Los trenes de Alta Velocidad entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba, revolucionarán los viajes por riel en la Argentina y serán un gran impulso para la economía", destacó la revista.