Los madrugadores se encontraron con una Rosario distinta, enigmática, las calles mojadas, el cielo encapotado y una llovizna insistente y molesta. El lugar común: Londres; la realidad, la promesa de un sábado pasado por agua, lo último que se espera salvo que la semana haya sido intensa y se necesite una cura de sueño.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el panorama es difícil, se pronostican lluvias aisladas por la mañana, chaparrones por la tarde y lloviznas por la noche, el combo completo con papas y gaseosas grandes. Para peor, el clima será templado, lo que sumado a la humedad provocará una jornada pringosa.
Se espera una temperatura mínima de 15 grados, a primera hora de la mañana, y una máxima de 18 grados, pasado el mediodía. La humedad será intensa, del 99%, nada que inquiete a los habitantes de una ciudad que se levanta a la vera de un río torrentoso como el Paraná, y el viento será leve y soplará del sur a 3 km/hora.
Por la mañana la visibilidad se verá reducida por neblinas, alcanzará los 2,5 kilómetros, y demandará a los conductores que circulen por las rutas del sur de la provincia máxima precaución, más teniendo en cuenta que el asfalto mojado es traicionero cuando se tienen que usar los frenos en una maniobra imprevista.
Para mañana, domingo, el tiempo cambiará, al menos eso es lo que anuncia el pronóstico oficial. Si bien en el primer tramo del día la neblina será espesa, con el correr de las horas las nubes darán paso al sol, que se asomará sobre la región y se podrá disfrutar a pleno del aire libre, las plazas, los parques y hasta las playas.
El lunes, con el comienzo de las actividades escolares y laborales, la tendencia se consolidará y, aunque estará nublado, hará buen clima. Seguirá así. inusualmente cálido para esta época del año, toda la semana, así que habrá que volver al repelente de insectos para mantener a raya a los mosquitos y al dengue.
.