El Monumento es una fiesta: los rosarinos celebran el histórico triunfo en semifinales ante Inglaterra

El equipo de Lionel Scaloni volvió a emocionar, eliminó a Inglaterra y se convirtió otra vez en finalista de un Mundial. En Rosario, las celebraciones empezaron apenas terminó el partido

19:00 hs - Miércoles 15 de Julio de 2026

La Selección Argentina lo hizo de nuevo. Otra vez, sobre la hora, dio vuelta un partido difícil contra Inglaterra y se consagró como finalista del Mundial 2026. En Rosario, el Monumento Nacional a la Bandera ya se convirtió en el escenario de los festejos eufóricos de miles de argentinos.

Es que desde que se supo que Argentina iba a jugar la semifinal contra Inglaterra el fútbol tomó otro color. Más allá de las aclaraciones de Lionel Scaloni cuando aseguró que sólo se trataba de un partido de fútbol, todos sabían entonces y afirmar ahora que no era así. Lo que se jugaba era mucho más que el pase a la final.

Por la historia que une a ambos países, por la Guerra de Malvinas de 1982, por los históricos goles de Diego Maradona en 1986, este encuentro tenía un gusto particular. Como es costumbre, se sufrió e inclusive más que otras veces. Pero eso también hizo que las celebraciones se conviertan en una especie de delirio colectivo.

Las calles de Rosario rápidamente se llenaron de gente cuando a las seis de la tarde terminó el partido en el que la Selección se convirtió, una vez más, en finalista. Familias, amigos, compañeros de trabajo e incluso algunos solitarios que aprovechan a unirse a la marea humana para celebrar.

Your browser doesn’t support HTML5 video

No importa si es miércoles y a la semana le faltan un par de días todavía. El partido era muy temido y la celebración debe estar a la altura. Banderas celestes y blancas, caras con pintura albiceleste, bombos, silbatos, vuvuzelas, bocinazos, gritos, fuegos artificiales, cánticos, saltos. Es que, como dice el folclore nacional, "el que no salta es un inglés".

Desfile hacia el Monumento

A las seis de la tarde de este miércoles empezó la procesión hacia el Monumento. Desde todos los barrios, los rosarinos se subieron a sus autos, bicicletas, motos o a pie y empezaron la larga marcha para llegar al lado del río Paraná.

Eso también es el festejo: el Monumento es, en definitiva, el punto de llegada, pero todo el camino hacia allí también cuenta. Alguien toca la bocina mientras todas la ventanillas del auto tienen personas con medio cuerpo afuera, agitando la bandera. Se saludan con otros que hacen un festejo idéntico. Todos yendo al mismo lugar.

Y cuando el embotellamiento, cerca del Monumento, relentiza demasiado el tráfico, la fiesta es en esa misma calle. Con los vecinos que celebran desde las puertas de sus casas, con quienes pasan caminando.