El libro que la dictadura quiso hacer desaparecer ya está completo
La Vigil reeditó con su tapa original "El fusilamiento de Penina", de Aldo Oliva, en base a un ejemplar que un librero ubicó por internet y donó a la biblioteca

Domingo 18 de Junio de 2023

En los albores de la primera dictadura, la policía se lleva de su casa a un joven militante anarquista, a quien fusilará a las pocas horas –el 10 de septiembre de 1930, sin acusación ni juicio- en las barrancas del Saladillo. Se trata de Joaquín Penina, el primer detenido-desaparecido de la historia argentina. El hecho quedó impune y fue reconstruido por el poeta Aldo Oliva en vísperas de otra dictadura, la última, por lo que el libro no pudo distribuirse: la intervención militar a la editorial Vigil destruyó toda la tirada. Como Oliva se deshizo también del manuscrito antes de su breve exilio, no quedaba rastro de la investigación. El poeta moriría en Rosario en 2000 ignorando que un ejemplar había sido conservado sin tapa ni datos de edición, mientras que durante la pandemia apareció otro completo, circunstancias que permitieron sucesivas publicaciones. La más reciente, con la portada original, salió por el sello de la Editorial Biblioteca y acaba de presentarse en la Facultad de Humanidades, donde Oliva dio clases. “El fusilamiento de Penina” llega así a nuevos lectores y generaciones en un derrotero que oscila entre la resistencia, la rebeldía y la memoria, a cuyos avatares esta nota se asoma.

Joaquín, un obrero humilde de origen catalán, tenía 29 años al momento de ser ultimado durante el gobierno de facto de José Félix Uriburu, con métodos que a lo largo del siglo XX se volverían masivos en la Argentina. El libro que cuenta su historia también fue víctima del terrorismo de Estado, al igual que el proyecto social y educativo de la biblioteca del barrio Tablada, hoy sitio de memoria. Por eso desde la institución lo consideran “un libro alegoría, desaparecido y reaparecido una y otra vez”. Era el tercero de los cinco títulos que integraban la colección Testimonios, cuyos 25 mil ejemplares fueron quemados o guillotinados antes de que pudieran ser vistos o leídos por nadie. Y no se trata de los únicos destruidos, en el marco de un proceso que se denomina biblioclastia, es decir la destrucción intencional, y con intención política, de libros. Ahora se sabe que al menos dos copias de “El fusilamiento de Penina” sobrevivieron al genocidio cultural.

Primer hallazgo

A pesar del tiempo transcurrido desde la vuelta de la democracia, a principios de la década del 2000 los bienes de la Vigil no habían sido recuperados, por lo que comenzó un movimiento de vecinos, ex socios, alumnos y docentes que se constituyó en una asamblea para la restitución, además, de la personería jurídica, y para la reconstrucción del proyecto popular de la biblioteca, que incluía desde un observatorio astronómico hasta escuelas de distintos niveles. Casi contemporáneamente, un ejemplar de “El fusilamiento de Penina”, con todas las páginas que indicaban los datos de la edición arrancadas y sin tapa, llegó a manos de Raúl Frutos, bibliotecario mayor y vicepresidente de Vigil hasta la intervención. Fue en septiembre de 2003, 63 años después del crimen en las barrancas del arroyo Saladillo y tres de que falleciera Aldo Oliva. Hoy ese libro que habría sido salvado desde el depósito de tesorería de la institución se preserva en el Museo de la Memoria, a cuya biblioteca a su vez le impusieron el nombre de Raúl Frutos.

Su hijo Roberto les alcanzó una fotocopia de la obra a los hijos de Aldo, Ángel y Antonio. Con ese material éste último inició el camino para su reedición, la cual se pudo materializar en España en 2007 (por el sello El Viejo Topo de Barcelona). Junto a Roberto Frutos, en la actualidad director de Vigil, firma el prólogo y una entrevista a Rubén Naranjo, quien estuviera al frente de la editorial. Los esfuerzos de Antonio para imprimir la investigación del padre y la reconstrucción de la historia de Penina incluso en su tierra natal, Cataluña, fueron reflejados por el documental de Diego Fidalgo “Hombres de ideas avanzadas”, al que se accede desde un código QR en la solapa de la última publicación, presentada el 8 de junio.

HOMBRES DE IDEAS AVANZADAS

A pesar de los intentos de la intervención militar para borrar la edición original de fines de 1975, la de 2023 es la tercera versión de la crónica de Aldo Oliva que llega a las nuevas generaciones desde La Vigil. Es que cuando los impulsos de la Asamblea de socios cuajaron y se recuperó la biblioteca, volvió a funcionar su sello. Y “El fusilamiento de Penina” reinauguró el proyecto editorial en 2015. Pero a este regreso todavía le faltaba un capítulo.

Segundo hallazgo

En el verano de 2020 el joven librero Maximiliano Rendo charlaba con un cliente sobre la trascendencia del anarquismo en la Rosario de principios de siglo, un dato no menor para dimensionar el efecto disciplinador que pretendió tener en su época el crimen de Penina. Aunque no fue nombrado entre sus figuras sobresalientes, este hombre -que por cierto es vecino del barrio Saladillo- lo recordó al despedirse. Rendo, que ya había visto el documental de Fidalgo, decidió profundizar en internet y así encontró el libro disponible en una tienda virtual. No sabía que era de las primeras personas en ver su tapa original.

Lo adquirió por un precio exiguo, a quien resultó ser "un colega y amigo que vende usados, Leonel de Leo Libros". Es un misterio cómo el libro completo apareció entre los cientos que Leonel comercializa y consigue por lotes o le llegan en cajas a su local del barrio Echesortu. De inmediato Rendo decidió donarlo a la Vigil pero sobrevino la pandemia y recién pudo entregarlo en 2021. Mientras, lo tuvo "como un tesoro", rememora en diálogo con La Capital. En las gestiones para la vuelta a casa de la obra de Oliva participó otro librero, Adrián Cecchini, quien estaba al tanto de sus avatares y reconoció la cubierta cuando Rendo compartió tanto la foto como la novedad del hallazgo en un grupo de WhastApp.

Justo desde la editorial estaban preparando otra edición porque la de 2015 se había agotado (hay que tener en cuenta que el libro se repartió entre quienes adquirieron un número de la rifa que otra vez volvió a hacerse, adoptando el histórico criterio de la biblioteca de regalar ejemplares a los compradores, apunta Cecchini). La segunda e imprevista aparición permitió reponer la portada original de la colección Testimonios que dirigía Rafael Ielpi, así como recuperar el color azul que se había pensado para la tapa en los años 70. Desde ese fondo un ojo mira, y todavía escruta.

Un proyecto popular que sigue vigente

“Cuarenta y siete años tardamos en recuperar en su plenitud «El fusilamiento de Penina»”, afirman desde la editorial relanzada en 2015 en la introducción de la presente edición, que llega en un momento especial de Vigil, con reclamos a las autoridades provinciales por el presupuesto para mantener las escuelas que funcionan en Alem y Gaboto así como la plenitud del proyecto institucional mismo. Otro paralelismo entre la obra de Aldo Oliva y el devenir de la biblioteca, un complejo cultural, social y productivo de gestión colectiva que nació en los 50 y se afianzó en las décadas siguientes.

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Su sello no tenía fines de lucro y llegó a imprimir cien títulos. “Cuando salía algún libro de las distintas colecciones de la editorial, los procedimientos administrativos requerían que se separaran dos ejemplares: uno para tesorería, para hacer el registro contable, y otro para biblioteca, para su catalogación. No lo sabemos con certeza, pero quizás esos dos sean los únicos ejemplares que sobrevivieron del total de los cinco mil volúmenes que componían la edición de 1975”, continúa la introducción.

Y en el remate, subraya: “A 40 años de recuperación de la democracia, la reedición de este título insignia abre un capítulo más en la reconstrucción colectiva de la historia, cultura popular y defensa de los derechos humanos, que son compromisos con vigencia plena”.