Sábado 06 de Mayo de 2023
Con profundo dolor, ayer fueron despedidos los restos de Mauro Villamil, el joven asesinado mientras hacía las compras en una verdulería de Corrientes y Gutiérrez durante la noche del último miércoles. En paralelo, siguieron las repercusiones sobre el hecho que volvió a conmocionar a la ciudad en medio de una saga de crímenes que no para. Referentes sociales hicieron un enérgico pedido de Justicia y un urgente llamado a un pacto social.
Anoche, familiares y amigos de la víctima hicieron bajo una intensa lluvia una, marcha en la intersección de las avenidas Uriburu y San Martín para exigir justicia por el joven asesinado. "Nos están matando a todos", afirmó su cuñada al borde de las lágrimas.
Ya en la noche del jueves, la esquina de Corrientes y 27 de Febrero, donde está la estación de servicio donde Villamil trabajaba, había sido epicentro de una protesta.
El playero además hacía extras como taxista en el auto de su padre y por ello una caravana de coches de alquiler se concentró allí y luego marchó hasta la sala velatoria de Salta y Francia. En este último lugar se concentró la despedida que ayer era invadida por tristeza y silencio.
El dolor fue, en tanto, transformado en palabras en otros sitios de la ciudad. La comunidad educativa de la escuela San Antonio, donde asisten los tres hijos del hombre de 36 años que recibió un disparo fatal, y el párroco de la iglesia homónima de San Martín y Ayolas, reclamaron justicia por ese crimen y le pidieron a las autoridades de los tres niveles del Estado, la clase política y el Poder Judicial que se hagan cargo de la violencia que atraviesa a Rosario. “Mauro tiene que ser un ícono para nosotros y para que no tengamos que seguir contando nuevas muertes”, sentenció el sacerdote Juan Javier Chiappe, visiblemente conmovido.
Mientras tanto, la comunidad Rosario Sangra realizó una convocatoria prevista para este sábado, a las 17, en el Monumento a la Bandera donde se pedirá justicia por las víctimas de la violencia.
Padres de alumnos de distintos cursos se autoconvocaron al mediodía de ayer en la puerta de la institución educativa ubicada en Maipú al 3300 y luego se trasladaron hacia las escalinatas de la parroquia.
Ante tanto malestar y necesidad de encontrar respuestas que no llegan ante una situación que ya no da para más, el párroco enfatizó: “Mauro tiene que ser el ícono para que no bajemos los brazos, para que no digamos uno más o a quién mataron ahora, con todo lo que eso implica. Por eso necesitamos que la Justicia, los gobiernos y el Estado se hagan cargo para que haya paz porque si no, nunca la alcanzaremos”.
En esa sintonía, reclamó: “Necesitamos que se sienten a dialogar en serio para que podamos extraer una síntesis y transformar en leyes;queremos tener las certezas de que todas las instituciones van a colaborar para construir cimientos que hacen a la sociedad porque la gente también está cansada de tantas promesas incumplidas”.
Asimismo, insistió: “Necesitamos comprometernos con eso para que nuestra participación ciudadana se pueda construir desde los valores, por eso pedimos a quienes tienen la capacidad de hacerlo y a quienes votamos, del primero al último, que se sienten a dialogar porque esto no va a terminar y vamos a recordar a Mauro, a la bailarina (Virginia Ferreyra), al arquitecto y a tantas otras víctimas que volverán a surgir”.
Por otro lado, la fiscal regional de Rosario, María Eugenia Iribarren, no descartó que estén vinculados entre sí algunos de los hechos de violencia registrados en las últimas horas en la ciudad. Además, reconoció que en el crimen de Villamil se trabaja sobre la hipótesis de que los atacantes querían dejar un mensaje a los dueños de la verdulería donde estaba la víctima.
La titular de la Regional Rosario del MPA (que abarca Rosario, Casilda, Villa Constitución, San Lorenzo y Cañada de Gómez) habló sobre la secuencia de cinco crímenes en doce horas que se registró este jueves en la ciudad y no descartó que algunos de esos incidentes tengan alguna relación. “Siempre, estas situaciones, sobre todo cuando hay tantos homicidios seguidos, nos generan alarma sobre los movimientos delictivos que están ocurriendo. En muchos casos, en las investigaciones que hacemos, se ven que algunos hechos han sido vueltos de otros episodios o parte del mismo conflicto”, sostuvo la fiscal.
La saga criminal que derivó en cinco crímenes en doce horas en Rosario y la región ya había tenido el jueves múltiples derivaciones políticas y sociales. Entre ellas, se contaron las declaraciones de los intendentes de esta ciudad, Pablo Javkin, y de Villa Gobernador Gálvez, Alberto Ricci, quienes volvieron a pedir ayuda para frenar el baño de sangre. En tanto, el ministro de Gestión Pública de la provincia, Marcos Corach, le pidió "mayor compromiso y respuestas a la policía" y admitió que los resultados en materia de seguridad no son satisfactorios.