Miércoles 15 de Agosto de 2012
"La vi a Natalia en lucha con el perro. El perro estaba sobre ella, ella estaba contra una pared. Había dos personas: una quería sacarle el perro, la otra me dijo que me retire porque el perro mordía". El relato de una mujer que en julio de 2008 fue a comprar talonarios a una imprenta de Mitre al 1200 y se encontró con esa escena fue uno de los testimonios en la causa civil que se le siguió al dueño del comercio, quien deberá pagar 7.600 pesos a la clienta que sufrió la mordida de su ovejero alemán para resarcir los daños del ataque.
El fallo fue emitido por las juezas Paula Sansó, Mariana Varela y Susana Igarzábal, del Tribunal de Responsabilidad Extracontractual Nº 1. A cuatro años del incidente, le impusieron a Néstor A., dueño de la imprenta y del perro en cuestión, la obligación de reparar a la víctima del ataque por los gastos de un tratamiento psicológico (sufrió estrés postraumático), de asistencia médica y la rotura de un par de zapatillas de cuero marca Puma y una campera inflable que fueron desgarradas por el animal.
Todo ocurrió el 1º de julio de 2008 cuando Natalia G., una pediatra que trabajaba en un hospital público, fue a la imprenta a retirar un talonario que había encargado para facturar como monotributista. Según la sentencia, en el momento en que la estaban por atender salió de abajo del mostrador un perro ovejero alemán "marrón y negro" que se le abalanzó y la mordió en el antebrazo, el pie izquierdo y la espalda.
"El perro se me tiró encima. Primero me mordió el brazo y yo traté de sacármelo con el pie. Me rompió la zapatilla y me tiró contra la pared", contó la pediatra ante el tribunal. Dijo que mientras una de las empleadas intentaba calmar la furia del ovejero, la otra fue a llamar al dueño: "Néstor me dijo que me había mordido porque estaba nervioso, porque se habían ido de vacaciones y había estado solo". La clienta también dijo que no había un cartel que advirtiera sobre la presencia del animal y que, ante su queja, el dueño le respondió: "No es nada, es un raspón".
A su testimonio se sumaron los de dos clientas que presenciaron el ataque. El comerciante no brindó un relato sobre el hecho, aunque negó algunos detalles que constaban en la causa. Fue sentenciado en virtud de un artículo del Código Civil por el cual tiene responsabilidad objetiva en tanto dueño y guardián del animal.
El rubro más alto de la indemnización fue asignado para compensar los gastos del tratamiento psicológico recomendado la mujer. Se trata de una psicoterapia breve de dos sesiones semanales a lo largo de seis meses, por lo que deberá recibir un recibir un resarcimiento de 4.800 pesos. Un perito psicológico constató que la mujer padecía "un cuadro de estrés postraumático leve con un porcentaje de discapacidad transitoria del 20 por ciento". El profesional planteó que la demandante "no puede salir a la calle donde haya perros" a causa de los síntomas fóbicos que le causó el ataque. A eso se suman 2 mil pesos por daño moral, 100 de asistencia médica y 700 de vestimenta, más los intereses que corran si el monto no se abona en el plazo legal.