Domingo 11 de Junio de 2023
Rosario es una ciudad muy futbolera y Eduardo Sacheri es muy futbolero, fanático de Independiente, lo primero que hace cuando empieza la charla es preguntar: “¿Cómo jugaba Lazo en Central?”, se refiere a Joaquín Lazo, el defensor que jugó en Arroyito y después fue vendido al rojo y que, claramente, no le gusta nada al autor de “Nosotros dos en la tormenta”.
Su opinión tiene valor, está probado, sus cuentos de fútbol que salieron a la luz en la voz de Alejandro Apo lo pusieron en el mapa de la literatura argentina, lugar que consolidó cuando “El secreto de sus ojos”, la película de Juan José Campanella con Ricardo Darín y Guillermo Francella, ganó el Oscar. Él escribió el guión a cuatro manos con el director y en base la historia que narra en “La pregunta de sus ojos”.
Sacheri sabe que en Rosario se respira fútbol y que, en su campo, el máximo referente es Roberto Fontanarrosa, uno de los pioneros de convertir la pasión de los argentinos en relatos que no dudó en calificar de “descomunales”.
“Cuando yo empecé a escribir cuentos y entre ellos cuentos de fútbol, yo no había leído los cuentos de fútbol del Negro Fontanarrosa, sí lo tenía como referencia del humor gráfico y me encantaba”, cuenta a La Capital, y recuerda: “Lo descubrí como escritor de cuentos de fútbol en el programa de Alejando Apo de Radio Continental, donde yo empecé a mandar mis propios cuentos y yo empecé a mandar mis propios cuentos y ahí arrancó todo. Después me devoré sus cuentos de fútbol y no solo sus cuentos de fútbol, el Negro era un estupendo cuentista universal, más allá de que tiene unos cuentos de fútbol descomunales”.
A la misma altura del Negro, rosarino y de Central, pone a Osvaldo Soriano. “Me parece viéndolo a la distancia que lo que hicieron Fontanarrosa y el Negro Soriano fue legitimar un campo literario, antes de ellos dos escribir cuentos de fútbol era como de segunda categoría, una cosa medio populachera, carnavalesca -reflexiona-, ahora vienen estos dos, cada uno con su estilo y sus intereses y escriben desde su prestigio y su plasticidad cuentos de fútbol y a partir de ahí se pueden escribir cuentos de fútbol.
>> Leer más: Eduardo Sacheri: “Puede que la violencia armada de los 70 sea un tema tabú, pero está bueno que haya temas tabú y que podamos hablarlos”
“Los que somos de la generación que vino después encontramos el terreno mucho más allanado, difícilmente a los de mi generación nos hubiera ido bien si no hubieran abierto ese campo ellos dos, por eso creo que la gratitud que merecen es muy fuerte”, finaliza.