Viernes 29 de Diciembre de 2023
Los controles realizados en rutas de acceso a la provincia de Santa Fe arrojaron en la primera semana un total de 479 operativos, se supervisaron 12.040 vehículos y se labraron 2.228 actas; entre ellas, 96 por alcoholemia positiva sancionable. Para los responsables de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), el balance es razonablemente positivo si se tienen en cuenta las "enormes dificultades" con las que, aseguran, comenzaron la labor. "De los 139 vehículos que conforman la flota de la Policía de Seguridad Vial, 89 están fuera de servicio. Así comenzamos", reveló el director de Capacitación y Comunicación de la APVS, Sebastián Kelman.
Los operativos comenzaron el jueves 21 de diciembre en distintos puntos estratégicos de la provincia, tanto por ser accesos al territorio como por tratarse de carreteras de alta circulación. Los puestos de control están ubicados en Florencia (ruta nacional 11, límite con el Chaco), en los límites con Córdoba de Tostado (ruta nacional 8), Ceres (ruta nacional 34), Frontera (ruta 19), Tortugas (ruta 9), Chañar Ladeado (ruta 93) y Maggiolo (ruta 8); en el Túnel Subfluvial Uranga-Sylvestre Begnis y el puente Rosario Victoria (límites con Entre Ríos); Rufino (rutas nacionales 33 y 7, límites con Córdoba y Buenos Aires). También en puntos de las autopistas Rosario-Córdoba (dos controles) y Rosario-Buenos Aires (en General Lagos), y en la Circunvalación de Rosario.
En total, fueron afectados unos 500 policías viales, distribuidos en puntos de control que son nuevos y fueron elegidos para este nuevo plan, que prometen extender durante cuatro años. "Con este escenario, creemos que los resultados son buenos teniendo en cuenta los recursos con los que arrancamos la semana pasada; ahora el objetivo es crecer, darle más recursos a la policía, con más vehículos, y hacer extensiones horarias", dijo Kelman.
En cuanto a los lugares más controlados, el funcionario afirmó que por la densidad de circulación la autopista Rosario-Buenos Aires es la que más trabajo demandó. Y mucho más si se tiene en cuenta que para la época de festividades el flujo de vehículos se incrementa entre un 25 y un 30 por ciento. Algo parecido pasa con la Circunvalación de Rosario, una autopista urbana que viene incrementando notablemente su caudal de tránsito y que también se desborda en esta época.
Balance preliminar
De acuerdo al balance preliminar que hizo el organismo de la primera semana de trabajo, se controlaron 12.040 vehículos, y se labraron 2.226 actas. En total, se realizaron 6.975 test de alcoholemia. La mayoría de ellos (6.711) fueron con alómetros, dispositivos que detectan alcohol en el aliento desde una distancia prudente, y que arrojan que la prueba es positiva o negativa. La función de estos nuevos aparatos es agilizar el control, sabiendo qué personas consumieron alcohol y cuáles no.
La prueba con alcoholímetro es más específica, hay contacto físico con el material, se usan dispositivos descartables y es mucho más onerosa, pero también más certera, y es la que tiene validez legal. En 264 casos se necesitó hacer este tipo de prueba.
Que haya alcoholemias positivas no sancionables tiene que ver conque en Santa Fe la Legislatura todavía no adhirió a la ley 27.714 de alcohol cero al volante, que se aprobó en mayo pasado para todas las rutas nacionales del país. Sí rige en Rosario.
Puede resultar curioso que haya habido menos autos secuestrados (fueron solo 27) que infracciones pasibles de esta medida, sobre todo las relativas a los alcohotests positivos. El director de Capacitación y Comunicaciones de la APSV lo explica de esta forma: "La Policía Vial tiene la facultad tiene la facultad de retener el vehículo por cualquier infracción. Pero hay situaciones extraordinarias, cuestiones de espacio y de tiempo: no hay un corralón cercano a donde llevar el vehículo; no hay grúa o no se puede retener a diez vehículos al mismo tiempo esperando una; a veces están en un lugar peligroso donde se dificulta el transporte de los autos. Por eso, la policía labra infracciones y remite los autos al corralón en los casos más graves de alcoholemia, cuando realmente es peligroso que la persona siga circulando. Pero muchas veces, cuando en el vehículo hay otras personas que puedan continuar con la conducción se puede hacer la sesión del volante, siempre que la otra persona no haya bebido y que tenga la documentación”.
Igualmente, las infracciones más frecuentes se dieron en estos controles por falta de documentación, por conducir con las luces apagadas o por llevar más pasajeros de los correspondientes en los vehículos (o en lugares no permitidos, como las cajas de las camionetas, por ejemplo).
“Tienen que acostrumbrarse”
En cuanto a la reacción de los conductores, aseguran que se han visto sorprendidos, pero que han tomado bien los controles, como algo básico. “A veces no están están en condiciones de transitar, y lo saben. Básicamente lo que más les pedimos a los agentes es que miren es la cantidad de ocupantes, que sea igual a la cantidad de cinturones de seguridad, que tengan las luces bajas encendidas. Y que lleven la documentación, porque es la forma de demostrar responsabilidad a la hora de conducir. Cuidamos también que no haya ciclistas ni motos de baja cilindrada en las autopistas”, dijo el funcionario.
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El operativo, articulado a través de la APSV, comenzó el jueves 21 de diciembre en los ingresos a Santa Fe con el propósito de identificar prácticas de riesgo entre los conductores, comprobar documentación, estado del vehículo, brindar recomendaciones y "disuadir acerca de hechos relacionados con la seguridad pública que puedan afectar a los ciudadanos". Se apunta a concientizar, evitar y sancionar "aquellas conductas que más inciden en la siniestralidad vial y que ponen en riesgo a los viajeros". Los datos aportados son de la primera semana.
“La gente se acostumbró a entrar a la provincia de Santa Fe y que no haya controles, que se anuncien radares y no se pongan. De a poco tenemos que ir creciendo en el control, en la presencia en rutas y en ser claros. Necesitamos crecer en policías, en móviles y en operativos, queremos avisar dónde hay radares, y que estén, dónde los vamos a controlar, y que sepan que va a haber sanciones”, cerró Kelman.