Jueves 23 de Marzo de 2023
La mayoría de los rosarinos sufrió o presenció algún arrebato de celulares en el último tiempo. Los teléfonos móviles se convirtieron casi en una extensión de las personas y los robos están a la orden del día. Era inevitable que se disparara la demanda de seguros para estos dispositivos, algo poco usual hasta hace un tiempo. Aunque para las compañías no es un negocio rentable, igual comenzaron a sumar el servicio para satisfacer a sus clientes.
En lo que va del año se registraron alrededor de 180 denuncias por robo de celulares, sin embargo desde Fiscalía advierten que es un delito del cual se tienen muy pocas estadísticas porque la mayoría no los notifica o directamente avisa a las empresas de telefonía para dar de baja el chip y que el equipo quede inutilizable. Los hechos son investigados por la Unidad de NN, que va analizando las zonas para determinar si se trata de bandas organizadas o actos individuales.
Quienes realizan las denuncias son principalmente quienes tienen contratado un seguro para los dispositivos móviles. Emiliano Giménez (Matrícula 72.930), representante de la Asociación de Productores Asesores de Seguros de Rosario, aseguró en diálogo con La Capital que en el último tiempo cada vez más usuarios comenzaron a exigirle este servicio a las aseguradoras. "Había muy poca oferta y hoy hay un poco más. Las compañías aseguran más pero por menos valor, porque tienen un alto porcentaje de siniestralidad", señaló.
Según explicó, las aseguradoras no los ven como un negocio en sí mismo sino como un complemento de las otras coberturas, como por ejemplo seguros para hogar, contra incendios y para autos, entre otros. El objetivo es facilitarle al cliente tener un proveedor que satisfaga todas las necesidades. "No es lo más rentable, porque la mayoría de esos celulares asegurados van a ser robados", argumentó. Además, compiten con los propios vendedores que intentan darles los equipos con seguro incluido.
Para el referente de los productores asesores de seguros de la ciudad, se disparó la demanda porque los teléfonos móviles son los objetos más fáciles de robar y la delincuencia está a la orden del día. "Los delincuentes tienen un sistema muy aceitado, en un segundo lo hacen desaparecer y va al desguace o a la reventa. Si no hubiese compradores, no habría vendedores", analizó.
Los precios dependen de cada aseguradora. Giménez ejemplificó que hay una compañía que ofrece un máximo de 200 mil pesos de suma asegurada. Antes de iniciar el trámite, el cliente debe pagar un 20% de la llamada franquicia. Quien tenga su celular asegurado por ese monto, mensualmente pagará entre 2.500 y 3.000 pesos. Los dispositivos más asegurados son los de gama media. "Cuando más caro es el celular, es peor negocio", resumió.
Los seguros además cubren los daños. Al intensificarse su uso son más propensos a las caídas y las roturas y algunas compañías comenzaron a contemplar estos factores, además de los hurtos.
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El celular, para muchos, subió un escalón en el listado de prioridades tras la pandemia de coronavirus: de una herramienta de entretenimiento a una de trabajo, en la mayoría de los casos indispensable, además de la posibilidad que otorgó para conectarse. Incluso, muchos rosarinos ya no tienen computadoras en casas y centralizan ahí todos sus movimientos. Un teléfono móvil de gama baja parte de los 30 mil pesos y puede llegar a superar los 540 mil en los modelos de gama alta.
El centro, una zona caliente
El robo de celulares en el centro rosarino ya es una postal habitual. Los arrebatos se dan todos los días y en cualquier horario. "Todos ya tenemos asegurados los celulares porque son muy costosos. Es mucha plata para ir reponiéndola cada quince días", dijo a este diario el referente de la Asociación Casco Histórico, Fabio Acosta.
Aunque los arrebatos en la zona de las peatonales disminuyeron porque se reforzó la presencia policial, la zona que rodea al microcentro está "muy complicada. Son muchas las motos que roban, incluso estamos viendo que son de alta gama y tienen patente. Es gente bien camuflada, bien vestida. Se terminó eso de andar estigmatizando a los chicos de gorrita, ahora se ve que roba todo tipo de gente", resaltó.
Acosta destacó la reapertura de la comisaría 1ª, ubicada en Juan Manuel de Rosas 1350. "Es muy importante para nuestros vecinos. El recurso policial tiene que estar visible. No vemos policías por fuera de las peatonales y es una situación muy complicada", añadió.
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"Todo lo que se ha implementado en el centro ha fracasado, queremos que vuelvan las inversiones, sobre todo en horario nocturno, pero sin policías y patrulleros; no van a venir", sentenció el referente del Casco Histórico.
Por último, consideró que "es muy complejo andar con el celular encima". "Le recomendamos a la gente que no hable por celular en la vereda, que no manden mensajitos en la vía pública, si es posible que utilicen auriculares inalámbricos. Los reclamos están hechos, son históricos, se han hecho muchas cuestiones y hay pocos resultados", concluyó.