Barrio Abasto: la memoria intacta de El Potro en el almacén Jorgito

Como desde sus comienzos, los pizarrones del comercio promocionan los productos de manera insólita. Su propietario era un cultor de la solidaridad

06:30 hs - Domingo 08 de Marzo de 2026

Agradecer no cambia el pasado, pero embellece el presente, dice el mensaje con trazo grueso de tiza blanca, desde un pizarrón en la legendaria esquina de Entre Ríos y Cochabamba, donde Salvador Saggal, Jorgito “El Potro”, forjó una impronta de trabajo y buena vecindad que bautizó “Almacén Jorgito ”, en homenaje a su padre inmigrante de Alepo, Siria.

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Herencia. La hija de Jorgito iza la bandera que le entregó el Concejo.

El legado y la pasión hoy está en manos de su hija Cintia, quien orgullosa cada día iza la bandera que esta semana le regaló la Municipalidad, en el mástil sobre la ochava, que su papá puso para agradecer al país que le dio sustento y paz. Un lugar querible colmado de anécdotas, como el día que no logró que Maradona le pagara el yogur que se sirvió y salió sin decir palabra.

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“Siempre en la esquina del negocio hubo una frase sanadora, un cartel con buena energía. Es muy lindo lo que me dejó mi viejo; el Potro fue único, los carteles eran sus aliados”, explica Cintia, en el almacén, con clientes entre las góndolas apurando el mediodía del viernes. Además de frases inspiradoras, también las hubo y hay con chispazos de humor, como la inolvidable "cerveza en lata más fría que beso de suegra" o "supremas de pollos divorciados", que histriónicamente deja atrás a "pollos hermanos", de la famosa serie.

El legado de Jorgito

“El almacén Jorgito es parte de la ciudad, siento que El Potro está acá, me enseñó a manejar el negocio con alegría”, explica Cintia, sucesora en la transmisión del legado y la pasión de la familia que fundó Jorge Saggal, cuando llegó de Siria. Fiel a los atributos que su comunidad de origen tiene para la venta, Salvador abrió primero una tienda y mercería, y en 1963, el almacén que lo convirtió en un personaje de la ciudad. “La ocurrencia de los carteles fue siempre, tenemos eso de vender con una chispa”, dice Cintia, médica clínica y auditora, quien por la mañana trabaja en su profesión y, a la tarde, en los mostradores entre los que está desde que tiene conciencia.

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“Mi papá se puso Potro él solo, porque decía que era hermoso”, celebra Cintia entre risas y evocaciones. Tras el cierre del almacén en marzo de 2020, por la pandemia y porque su papá ya estaba enfermo, herencia y pasión hicieron lo suyo y tres meses después Jorgito abría nuevamente.

"Me devolviste la vida"

“Potra, Potra, me reabriste la boutique, me devolviste la vida”, cuenta sobre la mañana inolvidable cuando abrieron las puertas y su padre lloraba y aplaudía. La personalidad de Cintia no deja dudas sobre la energía con que alimenta el presente del lugar donde “hay de todo un poquito, lo que busques, como me enseñó él”.

Diez meses después de la reapertura su padre fallecía, a los 85 años, por la enfermedad renal que padecía, pero había alcanzado a ver a Jorgito, carteles y buena onda incluida, en marcha.

El Potro

Solidario, querido por los vecinos, festejado por los transeúntes y distinguido por el Concejo Municipal. “Así era, se sentaba en el banco en la vereda, lo puso para charlar con todo el mundo, eso le encantaba, la gente se reía mucho, acá hay mucha historias, muchas anécdotas, como el día que entró Maradona, sin decir palabra, se sirvió un yogur y salió sin pagar; la gente se arremolinó pero El Potro, cero fútbol, ni se dio cuenta quién era”, cuenta e insiste.

“¡Qué hubiera dicho mi papá si veía la bandera que ayer nos regaló la Municipalidad, para el mástil que cosechó varias multas! Él lo puso porque venía de una tradición con mucho respeto por los símbolos. Tanto es así que el 25 de mayo aún repartimos escarapelas”, dice Cintia que siente que su papá sigue estando en la esquina. “Estoy agradecida a la ciudad y a los vecinos, soy su continuación, después de cinco años podemos decir que gracias a Dios crecimos, que el barrio nos devolvió su mejor sonrisa y su presencia, Jorgito es parte de la ciudad”, enfatiza a pura emoción y energía.