Jueves 01 de Julio de 2021
Hasta hace poco tiempo hablar de arquitectura significaba valorar solo, o en su mayoría, las obras de profesionales varones tanto en esta ciudad, como en el país y en el mundo. Pero eso ya es parte del pasado. Las mujeres arquitectas con perspectiva de género decidieron unirse, visibilizar sus trabajos y las desigualdades de su profesión. En este Día del Arquitecto Argentino remarcan, ante quienes toman al lenguaje como una sonsera, que la fecha las vuelve a invisibilizar. Y no solo eso: lanzaron una encuesta sobre su situación profesional de las mujeres en todo el país, que se extenderá hasta el 8 de julio próximo.
Una acción reivindicativa que se suma al "Paseo de la arquitecta y del arquitecto" que se lanzó el año pasado en Rosario y que vale la pena recorrer siempre, más cuando esta ciudad cuenta con el legado de una de las profesionales más importantes del país: Matilde Luetich y otras colegas como Marcela Lover, Isabel Santa Cruz, Lidia Pla, Maite Fernández, Olga Giustina y Silvana Codina, que en un primer acercamiento intentaron ser revaloradas.
La fecha del Día del Arquitecto (y arquitecta) que se conmemora hoy fue adoptada en 1985 por la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) y recuerda la primera asamblea fundacional en el año 1949. Años más tarde, en 1996, la UIA decidió cambiar la fecha de la celebración y pasarla para el primer lunes del mes de octubre de cada año pero fue ratificada al 1| de julio por la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA).
En tanto, el 5 de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura y coincide con el Día Mundial del Hábitat, fechas que estimulan a pensar la profesión en un ámbito de desarrollo sustentable y en armonía con el medioambiente.
A la visibilización de las obras de las arquitectas le falta también incluir obras de las profesionales trans. Rosario cuenta desde hace años con una de ellas reconocida en la profesión y en la facultad donde es docente desde hace años. Se trata de Canela Grandi, nacida en 1957, con más de 210 proyectos en su haber (entre anteproyectos y ejecuciones arquitectónicas), profesora por más de 30 años en la Facultad de Arquitectura de la UNR, especialista en arquitectura orgánica, quien tras su transición, confiesa, encontró una arquitectura "más amable, más suelta, con curvas suaves, una arquitectura que celebra la vida". Este diario publicó una nota sobre ella en 2012, ante que sobre su vida se hiciera un documental: "Canela" de Cecilia del Valle.
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La encuesta
"¿Dónde están y qué hacen?/¿Cuáles son las áreas de la profesión en las que se desempeñan las arquitectas?/¿Cuántos trabajos tienen en paralelo y en qué condiciones?/¿Cuánto ganan en promedio?/¿Cómo organizan su tiempo?/¿Cómo planifican su trayectoria profesional?/¿Qué dificultades enfrentan para combinar vida familiar y profesional?/¿Cómo se perciben en relación a sus pares varones?/¿Han sufrido discriminación, maltrato y/o abuso en la profesión?/¿Sienten que su carrera fue afectada por la condición de ser mujer?"
Las preguntas pertenecen a la Encuesta Arquitectas Argentinas, un sondeo anónimo que se puede responder hasta el próximo 8 de julio y está organizado por la red profesional Soy arquitecta, la línea de investigación Urbanismo, Arquitecturas y Diseño Feministas (Uadfem) y el observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales de la Universidad de Tucumán. Los resultados serán presentados en octubre (fecha a confirmar) en un Encuentro Federal de Arquitectas. Posteriormente se editará un libro digital con los resultados.
El trabajo pretende retratar la situación de las arquitectas y su desempeño profesional en la Argentina, frente a "la falta de datos e información" públicas, según se lee en la propuesta. El cuestionario está dirigido a arquitectas que estén habitando actualmente en Argentina, deben haber terminado sus estudios y trabajado durante al menos un año en el ámbito de las disciplinas proyectuales (arquitectura, urbanismo, diseño).
Rosario: también ciudad de mujeres
Entre las arquitectas que participan en la encuesta nacional está la especialista en género y patrimonio urbano Inés Moisset, graduada en la Universidad de Córdoba, una una de las primeras doctoras en arquitectura de Argentina e investigadora del Conicet quien con otras colegas conformó en 2015 el colectivo “Un día, una arquitecta”.
Desde allí abrieron un blog para visibilizar, entre otras cosas, la desigual publicación de artículos de arquitectura que integraban Wikipedia. De los 50 millones, solo el 60 por ciento pertenecía a arquitectas mujeres, entonces se propusieron .
El 1° de julio del 2019 el colegio de arquitectos de Santa Fe, presidido por Marta Ruarte inauguró “El paseo de la arquitecta y del arquitecto” y Moisset junto a su colega Carolina Quiroga y la curadora Paola Zini recorrieron Rosario para identificar las obras realizadas por mujeres y realizar una cartografía urbana o paseo donde se las pueda revalorar.
En el mapeo de ese primer acercamiento se apuntaron 12 obras ubicadas fundamentalmente en la zona céntrica de la ciudad. Están varias de Matilde Luetich y también figuran otras importantes de Marcela Lovera, Isabel Santa Cruz, Lidia Pla, Maite Fernández, Olga Giustina y Silvana Codina.
La historia de Luetich se destaca por haber peleado su lugar desde joven cuando su padre se negaba que fuera arquitecta. Descendiente de croatas, única hija mujer de tres hermanos, estudiante de letras, historia y luego recibida de arquitecta mientras trabajaba como cajera en el bar de su padre, Luetich se asoció con el arquitecto Jano Viotti, y en 1965 inauguraron el primer edificio que es parte del paseo: el Tranvía I, en Sargento Cabral 116, a pasos del Monumento a la Bandera.
Luetich y Viotti (si bien los nombres siempre se leyeron al revés) trabajaron 40 años juntos y realizaron 120 obras y Luetich nunca dejó de ir a las obras siendo minoría en ámbito de varones, ni de plantar todos los 21 de septiembre jacarandás en avenida Belgrano. En el año 2005 Viotti se retiró de la profesión y Luetich se asoció a Marcela Lovera con quien continuó la serie Tranvías y Ómnibus.
Arquitectas acá y allá
Que los varones sigan teniendo supremacía en la profesión con sus apellidos y publicaciones solo se entiende por una cuestión cultura e histórica, patriarcal.
Porque los números demuestra que las estudiantes les llevan la delantera a los estudiantes en materia poblacional. En la Facultad de Arquitectura de la UNR hay 5.054 alumnos y la mayoría son mujeres: hay 2.789 alumnas y 2.285 alumnos (según las últimas estadísticas oficiales de la UNR).
También son más las graduadas, en el último boletín se contabilizaron 1.275 egresadas y 856 egresados de la facultad. La actualización de esos datos más los de los alumnos de la nueva carrera de Diseño Industrial que se habilitó en 2019, no se terminaron de procesar durante la pandemia.
Pero al momento de ocupar cargos de decisión las cifras flaquean. Recién en 2011 se instaló una mujer en el sillón de decanato: fue Isabel Martínez de San Vicente la primera decana de una facultad fundada en 1923 como dependiente de la Universidad Nacional del Litoral y que luego, en 1971, pasó a la UNR. Los aires femeninos duraron poco: hoy el decano es Adolfo del Río.
En el Colegio de Arquitectos pasó lo mismo, la llegada de mujeres fue tardía: Irene Pereyra asumió como presidenta en 2015, pero hoy volvió a ser ocupado por un arquitecto: preside la entidad Rubén Fernández.
Contra el machismo en la profesión
La posición de poner en valor las obras de arquitectas y conocer la situación laboral se propone ir contra el machismo de la profesión que las esquiva en la Historia de la Arquitectura, en la mayoría de los premios y reconocimientos y también las perjudica salarialmente (el 50% de las arquitectas colegiadas en España señala que la brecha salarial en el ejercicio de la arquitectura es por cuestiones de género de un 19%, según un estudio de género impulsado por el Consejo de los colegios de arquitectos de España). Y si eso ya no fuera demasiado, las arquitectas como tantas otras mujeres, comenzaron a denunciar violencia de género.
El caso más reciente y emblemático quedó al descubierto tras la reciente renuncia del decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) denunciado por supuesto abuso sexual. Guillermo Cabrera dejó el cargo luego de tres meses de licencia. El Consejo Directivo de esa unidad académica aceptó la renuncia de Cabrera en su sesión del 24 de junio.
"El silencio y la complicidad de sectores de la comunidad académica de la FADU.UBA conforman un entramado organizado para abusar sistemáticamente de los derechos de las mujeres y las diversidades”, plantearon quinientas arquitectas y diseñadoras independientes en una carta enviada al Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, quienes aseguran a la vez que las arquitectas solo ocupan el 30 por ciento de los cargos docentes y en el claustro estudiantil, la mayoría son mujeres.
La denuncia de Cabrera está radicada en la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 1, con intervención del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°61. La mujer que denunció "acoso laboral y hostigamiento constante" es una profesional que hacía tareas cercanas al decano entre noviembre de 2018 y fines de 2019.