Las denuncias activaron alertas y se puso de relieve la necesidad de evaluaciones psicológicas a quienes trabajan con niños y adolescentes, un déficit de larga data
06:30 hs - Sábado 20 de Junio de 2026
Las denuncias de abuso sexual en un jardín de Empalme Graneros generaron conmoción en la ciudad. Por el momento, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) está investigando catorce presuntos abusos sexuales contra niños de entre 4 y 5 años, todos cometidos por Rubén L., el asistente escolar que fue apartado de su cargo el mismo día en que se conocieron las acusaciones.
El hombre de 55 años ya fue imputado por tres de los hechos y se le dictó prisión preventiva. En paralelo a la intervención judicial, hubo una protesta de padres en la puerta de la institución que se tornó violenta, requirió la intervención de la policía y obligó al equipo docente a retirarse del lugar con custodia. Frente a este grave y complejo escenario, es importante conocer cuáles son los pasos a seguir en un contexto de estas características.
Los pasos a seguir y la intervención en el jardín
En primer lugar, la secretaria de Gestión Territorial Educativa de la provincia, Daiana Gallo Ambrosis, afirmó que, frente a un contexto de presunto abuso sexual, la denuncia en la escuela no es lo mismo que una denuncia penal. Sin embargo, el primer paso para las familias es acercarse a la institución educativa y poner al equipo directivo en conocimiento de la situación.
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"Hay dos esferas: la penal, de la que se encarga el MPA, y después está la parte administrativa, que es de lo que nos estamos ocupando desde (el Ministerio de) Educación", detalló la funcionaria en conversación con La Capital, y agregó: "Si se trata de un delito, asesoramos a los padres para que realicen la denuncia penal".
“Cuando la escuela se anoticia de un evento de estas características, se activa un protocolo: se avisa al Ministerio y al 911, y se abre una investigación sumarial", sumó Gallo Ambrosis. Por ejemplo, en el caso del asistente escolar —portero— del jardín de Empalme Graneros, el mismo día se lo apartó del cargo. Esa misma jornada tuvo lugar la violenta protesta del jardín y el hombre quedó detenido. Todo sucedió el miércoles 10 de junio.
“En este caso puntual, el protocolo se activó cuando ya estaba el conflicto, ¿por qué? Porque no hubo previsibilidad: la mamá hizo la denuncia a la 1:20 de la madrugada ese día”, puntualizó la funcionaria sobre lo sucedido el pasado 10 de junio.
“Cuando el equipo directivo llegó a la escuela ya había una situación de extrema violencia, de un intento de linchamiento (al portero) y golpes a los docentes en general”, siguió Gallo Ambrosis. En este marco, la secretaria de Gestión Territorial Educativa de la provincia señaló que la prevención es fundamental ante este tipo de escenarios.
En este marco, el Ministerio de Educación intervino la institución y reemplazó a todo el equipo directivo. Por su parte, las diez docentes de la institución se tomaron licencia por voluntad propia tras los graves hechos. El recambio se realizará por escalafón, aseguraron desde la cartera. "Es un caso excepcional, no recuerdo intervenciones de este tipo en la ciudad", puntualizó la funcionaria pública. Por el momento, las clases no se reanudaron en el jardín de Empalme Graneros.
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Señales de alerta
En diálogo con La Capital, el exdirector del Instituto Superior Zona Oeste y presidente de la Asociación Civil "Si nos reímos, nos reímos todos", Arístides Álvarez, detalló ciertas señales de alerta que pueden demostrar niños y niñas y a las que hay que prestarles particular atención.
"La familia tiene que estar atenta a las actitudes de los chicos, si hay cambios de conducta, vergüenza, temor, llanto, ira, reacciones que no son típicas", señaló el especialista en educación, y continuó: "Si aparece miedo, no quieren ir a la escuela y no sabemos por qué, inventar que está enfermo; hay muchas reacciones".
"Ahí le corresponde al adulto a cargo crear un clima de confianza, escuchar al niño sin interrumpirlo y sin hacer juicios de valor", siguió el presidente de la entidad.
Por otro lado, además del rol activo de la familia, Álvarez destacó la importancia del compromiso docente: "Lo principal es la mirada docente de poder percibir en el niño alguna situación que esté pasando de angustia por abuso o acoso, ya sea dentro de la escuela o en el seno familiar, porque no nos olvidemos que hay muchos casos de abuso intrafamiliar".
Evaluaciones psicológicas para el personal docente, déficit de larga data
En este marco, Álvarez expresó la necesidad de "reforzar" las evaluaciones psicológicas, un déficit de larga data. "Cuando se ingresa a la docencia te hacen lo que se llama una carpeta médica, donde hay una evaluación psicológica muy livianita", aseguró el exdirector.
"Fui 35 años docente, nunca me evaluaron psicológicamente más que cuando ingresé a dar clases. Y vos, en esa cantidad de años, podés cambiar de personalidad", ejemplificó el especialista.
"Urge que todas las personas que trabajen con niños y adolescentes tengan un examen psicotécnico cada cinco años, al menos", detalló Arístides Álvarez, y agregó: "Más en el contexto como el que estamos, después de la pandemia se presentan problemas de salud mental severos en toda la sociedad".
Además del refuerzo de las evaluaciones psicológicas, Álvarez destacó el contexto de violencia que atraviesan los docentes, lo que puede generar "miedo" en los trabajadores y los puede llevar a evitar la denuncia de ciertas situaciones. "Muchos docentes tienen miedo de denunciar determinadas situaciones por la condena social que puede haber o incluso física, que los linchen los padres, como pasó en el jardín (de Empalme Graneros)", expresó.
"Lo que a mí me asombró en este caso es el nivel de violencia y esto también habría que pensarlo. ¿Por qué agredir a la escuela? ¿Por qué un padre quería romper la puerta? ¿Por qué querían prender fuego la escuela?", reflexionó el profesional sobre los hechos del pasado 10 de junio en el Jardín de Infantes Paulo Freire, y comparó: "Si se da esta situación en un hospital, ¿vas y rompés todo? ¿Dónde te vas a ir a atender después?".