La zona noroeste de Rosario atravesaba hace 25 años la peor inundación de su historia: calles con hasta dos metros de agua, casi 40 mil vecinos afectados en 14 barrios. Como en cada aniversario, el dirigente de la vecinal de Empalme Graneros y de la comisión Nunca Más Inundaciones (Numain) Osvaldo Ortolani insistió en la necesidad de que “la provincia acelere los tiempos para llevar adelante el aliviador III, una obra indispensable para que eso no se repita”, y recordó que “los trabajos se habían anunciado para marzo pasado, pero aún no hay avances”.
Se trata de una obra que se llevará adelante en dos etapas. La primera fase es la construcción del conducto Sorrento y la segunda, el conducto Grandoli, que permitirá que el caudal del arroyo Ibarlucea desemboque directamente en el río Paraná.
Mientras Ortolani insistió en que “la situación empeora a medida que se siguen impermeabilizando los terrenos para loteos en localidades aledañas”; desde el Ministerio de Aguas y Servicios Públicos adelantaron ayer que es inminente la puesta en marcha de la licitación del primer tramo (ver aparte), al tiempo que se anunció la firma de un convenio con la Universidad Nacional de Rosario (UNR) para llevar adelante la segunda etapa.
Catástrofe. El pedido al gobierno provincial fue planteado el año pasado y resurgió ayer, en un nuevo aniversario de las inundaciones que entre 23 y 26 de abril de 1986 dejaron a Empalme Graneros y a otra decena de barrios del noroeste de la ciudad literalmente bajo el agua.
“Fue una catástrofe”, recordó el dirigente, que hizo hincapié en que “lograr en aquellos años las obras necesarias, como la represa del Ludueña y el aliviador II, para tener un nivel de seguridad considerable contra las inundaciones costó muchas peleas, movilizaciones y viajes a Buenos Aires y Santa Fe”.
A más de dos décadas de aquellos logros, Ortolani señaló que el crecimiento demográfico, la canalización del Ibarlucea que lo llevó de 2,5 a 25 metros de ancho a lo largo de 21 kilómetros y las urbanizaciones en las localidades aledañas del oeste y noroeste de Rosario (Funes, Roldán e Ibarlucea) “vuelven a poner en riesgo esta zona de la ciudad”.
Reconocimiento. El dirigente barrial destacó que “fue una pelea que llevó más de dos años para que el Estado admitiera la problemática” y recordó que “el propio gobernador (Hermes) Binner anunció que en marzo iban a comenzar las obras de la primera etapa del aliviador III y que se iba a firmar un convenio con la Universidad. Pero ya estamos al final de abril y no pasó nada”.
Para Ortolani, “el tiempo que se está perdiendo es muy valioso, ya que a medida que continúan los loteos para urbanizaciones se siguen impermeabilizando sectores que eran lagunas. A eso se suman canalizaciones clandestinas y las que llevó adelante el Estado, lo cual contribuye a disminuir cada vez más el nivel de protección contra desbordes en la zona”.
La primera etapa, en marcha
Ante el reclamo de los vecinos de la zona de Empalme Graneros, desde el Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de la provincia adelantaron que ya está todo listo para poner en marcha en las próximas semanas el llamado a licitación para construir la primera etapa del aliviador III, el denominado Conducto Sorrento, al tiempo que se comenzará a elaborar el proyecto para la segunda fase de la obra.
Para la primera etapa, el próximo lunes saldrán a la venta los pliegos licitatorios y se prevé abrir los sobres con las ofertas los primeros días de julio. Este tramo de la obra demandará una inversión de 60 millones de pesos.
“Esta obra se sumará a los trabajos desarrollados en distintos tramos del Ludueña y permitirá elevar aún más los niveles actuales de protección de la cuenca, ya que derivará agua del arroyo hacia el Paraná antes del ingreso a los entubamientos”, dijo el ministro de Aguas, Antonio Ciancio.
La segunda fase de la obra, conocida como Conducto Grandoli, aún no fue proyectada, aunque se estima que en este caso la inversión rondará los 300 millones de pesos.
Según detallaron desde el ministerio, la cuenca del Ludueña incluye a los canales Salvat e Ibarlucea, y a las localidades de Rosario, Roldán, Funes, Granadero Baigorria, Capitán Bermúdez, Ibarlucea, Ricardone, Pérez, Zavalla y Pujato.
“En estos tres años de gestión hemos encontrado el diálogo con los vecinos de Empalme y de Nuevo Alberdi que nos permitió aproximarnos a esta solución”, indicó Ciancio, al tiempo que destacó “la participación en los comités de cuencas y en las reuniones del Consejo Consultivo para el Crecimiento de Santa Fe”.