Tragedia de Salta 2141: el dolor de Adrián Gianángelo y una lucha que no termina

En una emotiva entrevista en "Más Cerca", Adrián Gianangelo dialogó con Florencia O'Keeffe sobre la explosión del edificio en la que murió su hermana Débora

06:30 hs - Jueves 06 de Agosto de 2026

El 6 de agosto de 2013, a las 9.38, Rosario fue escenario de la mayor tragedia de su historia, la explosión del edificio de Salta 2141, que dejó un saldo de 22 muertos. A 13 años de ese triste episodio, Adrián Gianángelo, quien perdió a su hermana Débora en el siniestro, compartió su conmovedor testimonio en el programa "Más Cerca", conducido por Florencia O'Keeffe. "Todos los rosarinos nos acordamos que estábamos haciendo el 6 de agosto de 2013 a las 9 y 38 de la mañana", dijo la conductora, quien dio pie a que el invitado exprese: "Era una tragedia evitable porque nosotros veníamos reclamando todo lo que venía pasando con el tema del gas".

Adrián Gianángelo y su hermana Débora vivían en el tercer piso y eran estudiantes. Habían adecuado su departamento a la normativa Anac para el control de gas. Según el entrevistado, ese era el único departamento "adaptado" a las reglas, de los 60 que constituían el edificio. Un mes antes de la explosión, un gasista le advirtió, con "textuales palabras", que todo iba a "volar toda la mierda" debido a que "estaban todos los caños podridos abajo del edificio", porque la cisterna del agua estaba junto a los caños de gas y habían sufrido deterioro.

Negligencias previas y el fatídico día

La noche anterior a la explosión, en una reunión entre propietarios y la administradora "eligen un gasista, que era el más barato" y colocan "un regulador más chico", decisión que selló el destino de 22 personas, mencionó Adrián , quien denunció que, tras un corte de gas previo por reclamos de olor, los gasistas matriculados tardaron seis horas en manipular un regulador "añejo" sin la llave adecuada, lo que generó más problemas.

El fatídico 6 de agosto, el gas no se cortó a tiempo. "Mi hermana muere de asfixia", sostuvo sin poder contener las lágrimas: una causa de muerte diferente a la de las otras víctimas. "La empresa tardó 2 horas 48 minutos en cortar el gas", un tiempo que fue fatal. Recordó, además, la declaración de una gerente técnica imputada en el juicio, quien dijo que "si lo cortaban en ese momento para salvar a esa nena, 300.000 usuarios se quedaban sin gas".

En ese marco, Gianángelo enfatizó: "Mi hermana no solo me salvó la vida a mí, sino que le salvó la vida también a una compañera", ya que el día que explotó el edificio la estudiante se quedó en el departamento para esperar la visita del gasista, mientras él iba a trabajar.

Tras la explosión, los vecinos de Salta 2141 perdieron todo: "Me quedé literalmente como vine al mundo, desnudo". Su familia se convirtió en "la oveja negra" de la causa porque no quisieron "arreglar", una situación que, según le dijo un gobernador, los convertía en "los leprosos, porque nadie se les quería arrimar". A pesar de la presión para negociar, los Gianángelo se negaron. La lucha por Justicia también implicó enfrentar la soledad y la incomprensión de otros. "Yo perdí todo ahí", lamentó el joven y recordó que todas sus fotografías y recuerdos materiales también desaparecieron.

Adrián, quien ya había atravesado en lo personal un cáncer severo desde pequeño, transmite a sus hijos el legado de su hermana y el valor defender lo que es justo. "A la Justicia sí la compra el dinero, pero siempre te vas a encontrar con un Gianángelo que no accede a eso", afirmó. Su objetivo es obtener "ese papel que diga que los responsables son tal, tal, tal, lo mismo que yo conté, pero en un papel", para dejar un precedente a las futuras generaciones. "Acá murieron 22 personas, pero tienen nombre y apellido, o sea, no es un número", enfatizó, y denunció que "se rompió un contrato social, que es la igualdad ante la ley". Con la fe como pilar, promete: "Mientras haya alguien de mi familia, mi hermana va a ser recordada". Y asegura: "Seguiremos buscando una justicia más humana" para todas las víctimas.