Robots: la tecnología que puede cambiar la forma de construir en Rosario

Nicolás Ruggiero, CEO de Edilizia, sumó robots a obras y explora nuevas aplicaciones de la IA en una industria que, asegura, todavía trabaja “como los faraones”

08:43 hs - Jueves 24 de Septiembre de 2026

¿Qué tareas de la construcción podrán hacer los robots? ¿Cuánto falta para que puedan manipular materiales y ejecutar trabajos de riesgo? ¿La tecnología va a reemplazar trabajadores o solo va a transformar sus tareas? Estos interrogantes son los que planteó Nicolás Ruggiero, CEO de la empresa constructora Edilizia, durante una charla con el programa Negocios de La Capital +, en la que analizó el avance de la robótica y la inteligencia artificial (IA) en la industria. También los cambios que se avecinan en el mercado laboral y la necesidad de que las empresas comiencen a experimentar hoy con desarrollos que, según advierte, tendrán un impacto cada vez mayor.

“Ya la inteligencia artificial tiene cuerpo físico. Estamos viviendo esa etapa de empezar a acostumbrarnos, como fue la computación en los principios de los 90. En su momento las máquinas hacían poco de lo que hoy sabemos que hacen y están básicamente en la vida cotidiana de cada uno. Pero este ejercicio de empezar a convivir con la robótica es algo que se viene y que de a poco va a ir teniendo tareas más productivas para todos, tanto sea en lo laboral como en lo personal”, aseguró el empresario.

Estudió la carrera de Ingeniería Civil y luego se incorporó al negocio familiar, iniciado por su abuelo Juan Francisco Ruggiero en los cincuenta bajo el nombre de Juan Ruggiero Construcciones. En 2000, junto a su padre, Rorberto Ruggiero, la refundaron bajo el nombre de Edilizia, empresa que actualmente conduce y desde la que impulsa la incorporación de nuevas tecnologías al sector de la construcción.

Ya en la firma incorporaron dos robots que están presentes en las rutinas de trabajo como un miembro más del equipo. Uno es Roju, un robot perro que utilizan para realizar mediciones en las obras mediante un escáner que tiene en su trompa. El otro es Edinano, un robot bípedo con el que comenzaron a explorar nuevas aplicaciones, entre ellas el movimiento de materiales. La experiencia, explica Ruggiero, busca anticipar cómo estas máquinas podrán incorporarse a tareas cada vez más productivas.

Las tres generaciones al frente de Edilizia: Juan Francisco, Norberto y Nicolás Ruggiero.

“Lo que está pasando hoy creo que no lo esperamos porque no solamente van a aparecer como herramientas, van a ser poblaciones”, sostuvo Ruggiero. Según explicó, empresarios como Elon Musk trabajan en una tercera generación de robots que todavía no está a la venta y proyecta producir un millón de unidades el próximo año. Cuando esas máquinas comiencen a trabajar también en la fabricación de nuevos robots, pronostican que se alcanzarán los 10 millones anuales. “En dos años tenemos la población de Holanda y en tres la de Australia”, graficó el empresario.

Cambio de rumbo para la construcción

Para Ruggiero la construcción aparece como uno de los sectores donde la robótica y otras tecnologías impactarán de lleno en el corto plazo. “Es una industria que usa las mismas metodologías constructivas que los faraones”, sentenció el empresario y agregó que, por esto mismo se va a empezar a ver un cambio radical en la forma de construir: “tanto puertas para adentro, en lo que tiene que ver con los diseños y con la inteligencia artificial, como puertas para afuera con la robótica”.

Esta transformación, sin embargo, no necesariamente implica que los robots vayan a reemplazar a los trabajadores. Consideró que el primer paso será la incorporación de tecnologías capaces de asistir a las personas y hacer más seguras las tareas. Pone como ejemplo los exoesqueletos que ya desarrolla la industria para reducir el esfuerzo físico y prevenir lesiones en tareas repetitivas o de gran exigencia.

Pero el siguiente paso será más profundo. El titular de Edilizia vislumbra que las máquinas empiecen a ejecutar tareas por sí mismas. En ese escenario, uno de los principales cambios podría darse en los trabajos de riesgo, máquinas capaces de ingresar a lugares donde hoy se expone a una persona y realizar allí tareas de medición, manipulación o mantenimiento. “Si querés saber si la IA te va a reemplazar, fijate tu agenda, actividades y tareas. Si tus tareas son monótonas y repetitivas, probablemente sí entres en la lista de los reemplazos”, explicó.

Roju, el perro robot que Edilizia adquirió para explotar nuevas aplicaciones en sus obras.

En ese escenario, el desafío será la reconversión de los trabajadores y de las propias organizaciones ya que las herramientas digitales y físicas van a asumir cada vez mejor aquellas actividades que pueden ser ejecutadas de manera automática, mientras que las personas tendrán que concentrarse en tareas que requieran criterio, contexto y capacidad para tomar decisiones. “Creo que cuando hay un agregado de valor, cuando ese arquitecto, ese ingeniero entienda y ponga arriba de la mesa esa experiencia, cuando aborde un problema de distintos lugares, esa situación no va a generar un reemplazo”, explicó el ingeniero civil.

Un sector de aguas quietas

En cuanto a la situación de Edilizia, Ruggiero explicó que la empresa mantiene desarrollos propios en Rosario, Funes y San Lorenzo, además de proyectos para terceros, pero atraviesa el actual escenario con una mirada prudente. La compañía aprovechó los últimos años para comprar tierras y aprobar proyectos que le permiten contar con una cartera para los próximos cinco a diez años, aunque el inicio de nuevas obras dependerá de una mayor recuperación del mercado.

“Tenemos cinco proyectos en carpeta esperando al lanzamiento. Queremos ser muy responsables en los lanzamientos, porque la empresa nunca abandonó ni uno solo”, sostuvo el empresario. En ese sentido, explicó que también esperan señales de reactivación del mercado antes de avanzar, ya que no todo puede sostenerse con “músculo propio”.

>>Leer más: Nicolás Ruggiero: el empresario más tecno del sector de la construcción

Según Ruggiero, esta cautela atraviesa tanto al sector privado como a la obra pública, que también se vio afectada por el freno de los proyectos nacionales. En este contexto, consideró que la industria de la construcción debe hacer una revisión interna, pero también leer el nuevo escenario: “el mercado debe empezar a acostumbrarse a que quizás cambiaron las reglas de juego, opinen lo que opinen, para bien o para mal, y en ese sentido hay que adaptar también los proyectos a este contexto”.

Capua es el ambicioso proyecto inmobiliario de usos mixtos desarrollado por Edilizia en Funes.

El cambio de escenario también obliga a revisar para quién se construye. Durante los últimos años, explicó, buena parte estuvo orientada al inversor, que utilizaba los desarrollos inmobiliarios como una forma de ahorro. Ahora, frente a un eventual cambio en esa dinámica, la industria debería volver a poner el foco en el consumidor final. Para el empresario, ese horizonte está directamente vinculado con la necesidad de recuperar el crédito hipotecario y generar condiciones para que más personas puedan acceder a una vivienda.

Señaló que en otros mercados el sistema distribuye los roles de forma clara. Ese esquema, sostuvo, permite que cada actor se concentre en su función, mientras que en Argentina el empresario termina asumiendo demasiadas tareas, incluso financiando. “En el mundo el banco es el banco y el desarrollador y el constructor son el desarrollador y el constructor”, resumió.

Las obras marchan a buen ritmo

Para Ruggiero, más allá del contexto coyuntural, la mirada de la empresa está puesta en los proyectos que vienen. “Me entusiasma lo que viene siempre”, resumió. Entre los proyectos que atraviesan etapas más avanzadas de desarrollo por parte de la empresa se encuentran Aquilonia, en Corrientes y Riobamba, y Sendo57, en Callao al 500, ambos en Rosario y próximos a la entrega de unidades.

En Funes, uno de los principales desarrollos es Capua by Edilizia, ubicado sobre Miguel Galindo, entre Leloir y Rodríguez. Se trata de un proyecto de usos mixtos de casi 20.000 metros cuadrados, que combina 64 departamentos, 39 oficinas, 14 locales comerciales y más de 200 cocheras subterráneas. La obra tiene su estructura principal en una etapa avanzada y ya alcanzó las alturas definitivas de los principales sectores del proyecto.

Aquilonia está ubicado en la esquina de Corrientes y Riobamba, en pleno corazón del Barrio Abasto

En San Lorenzo, en tanto, Edilizia desarrolla MiraRío, un complejo de usos mixtos de más de 20.000 metros cuadrados sobre la costanera, con visuales hacia el Paraná. El proyecto contempla distintas etapas y combina viviendas, oficinas y un paseo comercial y gastronómico. La primera, denominada Torre Aqua, se encuentra en su etapa final de obra, con próximas entregas de unidades.

La cartera se completa con proyectos en desarrollo en Rosario, entre ellos Cinque Terre, en Fisherton, un desarrollo mixto articulado alrededor de un gran sistema de espacios verdes, y Cairano by Edilizia, en 9 de Julio entre Dorrego e Italia, que contempla una torre residencial de 22 pisos y otra de oficinas, además de locales comerciales.

Un nuevo desafío al frente de Fundación Rosario

En paralelo a su actividad empresarial, Ruggiero asumió la presidencia de Fundación Rosario, un espacio desde el cual busca profundizar la articulación entre el sector público y el privado y proyectar a la ciudad a partir de iniciativas concretas. Su intención, según explicó, es que la entidad tenga una agenda activa y orientada a resultados, con proyectos vinculados a áreas como producción, cultura, deporte, biotecnología y tecnología.

También se refirió a una renovación generacional que impulsaron desde la entidad. Aclaró que no hubo restricciones por edad ni una intención de excluir a empresarios de mayor trayectoria, sino de generar un espacio de diálogo entre empresarios de una generación más cercana, que permita una relación más directa y descontracturada.

La apuesta, a fin de cuentas, es que la Fundación no quede limitada a encuentros institucionales, sino que pueda convertirse en una plataforma para impulsar iniciativas que tengan impacto en la ciudad. “Si en dos años, cuando me toque irme, dejé solamente una institución con cenas, fotos y desayunos, voy a sentir que se fracasó absolutamente”, aseguró el directivo, para quien esa posibilidad no es, bajo ningún término, negociable.

Nicolás Ruggiero asumió este año la presidencia de la Fundación Rosario.