Miércoles 13 de Junio de 2012
Zúrich es para muchos la ciudad de Suiza en la que más vale la pena vivir, pero también es uno de los destinos más solicitados para la gente que ha decidido poner fin a su vida: en la metrópolis liberal con los Alpes de fondo se reúnen los expertos que trabajan directamente con la eutanasia en un congreso mundial que concluirá el lunes 18 venidero.
En un distinguido hotel suizo tiene lugar el encuentro de los miembros de las 55 asociaciones que agrupa la World Federation of Right-to-Die Societes (Federación Mundial de Asociaciones por el derecho a la muerte), que tiene más de 80 mil adherentes en distintas partes del mundo.
En Latinoamérica, la organización sólo tiene a Colombia y a Venezuela como miembros.
Los especialistas discutirán la propuesta del presidente francés Francois Hollande de permitir el suicidio asistido para pacientes con enfermedades terminales.
Asimismo, analizarán la propuesta de un panel de expertos británicos que recomienda la legalización del suicidio asistido en Inglaterra y Gales.
El trato liberal que Suiza otorga a la eutanasia es el ambiente idóneo, asegura el vicepresidente de Exit y organizador del congreso, Bernhard Sutter. Exit es una organización sólo asiste en la eutanasia a ciudadanos suizos.
La otra organización que está abierta a personas de otras partes del mundo que solicitan ayuda para la eutanasia es Dignitas, también suiza. Esas asociaciones están cada vez más solicitadas para asistir suicidios. En 2011 asistieron a 465 personas, 111 más que un año antes.
Varias de estas personas procedían de Alemania, donde algunos médicos y la Iglesia Católica están radicalmente en contra de esta práctica y contra el proyecto de ley que prepara la ministra de Justicia alemana, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, que prevé sancionar la eutanasia comercial, pero no el suicidio asistido por motivos desinteresados.
En Suiza es así desde hace tiempo. Todo aquel que "por motivos egoístas" ayude en una eutanasia tendrá que contar con cinco años de prisión. El personal que asiste en los suicidios de Dignitas explica: "Quien asista un suicidio sin tener motivos egoístas estará actuando de forma legal". Las autoridades y los tribunales así lo permiten. A nadie se le persigue por entregar el "cóctel mortal" a una persona que desea morir y cómo tiene que tomarlo.
La ministra suiza de Justicia, Simonetta Sommaruga, participa en el congreso como una de las oradoras invitadas. Su gobierno rechazó hace un año limitar la eutanasia. Ahora disertará sobre el tema en la ponencia "¿Cuánta decisión propia hay al final de la vida? El modelo suizo".
Controversia. El derecho a decidir sigue siendo altamente valorado en Suiza. Sin embargo resulta objeto de controversia hasta dónde se puede llegar en el tema de la vida y la muerte.
Incluso algunas personas que están a favor de decidir sobre su propia muerte, una tendencia que ha ganado adeptos en los últimos años, se preocupan por el hecho de que haya ancianos que no padecen ninguna enfermedad terminal pero que deciden dejar de vivir porque consideran que su vida ya no tiene sentido. Los investigadores indican que constituye una tercera parte de los casos de eutanasia.
"La decisión sobre si la vida todavía vale la pena vivirla y si vale la pena seguir adelante le incumbe a cada uno", afirman especialialistas críticos a la práctica. Pero no se debería abusar de ello. "No se debería convertirse en normal morir por suicidio", advierten.