Martes 11 de Enero de 2011
Científicos cubanos registraron la primera vacuna terapéutica a nivel mundial contra el cáncer de pulmón avanzado, resultado de 15 años de investigaciones y con la que han sido tratados hasta el momento más de mil pacientes en la isla caribeña, indicó ayer el semanario Trabajadores.
La jefa de proyecto de dicha vacuna en el Centro de Inmunología Nuclear (CIM) de La Habana, Gisela González, dijo que Cimavax-EGF, permite “convertir el cáncer avanzado en una enfermedad crónica controlable, no provoca efectos adversos severos y ha demostrado ser seguro”.
“A diferencia de las quimioterapias y las radioterapias —usualmente empleadas en la atención del cáncer—, que desencadenan una elevada toxicidad, pues son inespecíficas y atacan tanto a las células malignas como a las normales, la Cimavax- EGF va dirigida hacia el sistema relacionado con el tumor”, afirmó.
La experta explicó que la vacuna terapéutica “ayuda a controlar el crecimiento del tumor sin toxicidad asociada”, y comienza a aplicarse “una vez que el paciente concluye el tratamiento con radioterapias o quimioterapias y es considerado un paciente terminal sin alternativa terapéutica”.
González afirmó que el producto está basado en una proteína que tenemos: el factor de crecimiento epidérmico, relacionado con los procesos de proliferación celular, que cuando hay cáncer están descontrolados”, y dijo que “puede ser utilizada como un tratamiento crónico que aumenta las expectativas y la calidad de vida del paciente”.
Según la experta, tras el registro en Cuba, “progresa” su inscripción en otros países y “se evalúa la forma de emplear el principio de esta vacuna en otros tumores sólidos”, como los de próstata, útero o mamas
Dado que el organismo tolera “lo propio” y reacciona contra “lo extraño”, fue necesario hacer “una composición tal que lograra generar anticuerpos contra esta proteína”, indicó.
Esta vacuna se aplica en el momento en el que el paciente concluye el tratamiento con radioterapias o quimioterapias y es considerada “terminal sin alternativa terapéutica” porque ayuda a “controlar el crecimiento del tumor sin toxicidad asociada”, precisó la especialista. Además, agregó, puede ser utilizada como un tratamiento “crónico que aumenta las expectativas y la calidad de vida del paciente”. (DPA)