Un grupo de 40 bomberos santafesinos viajará a Venezuela para colaborar tras la tragedia

Son especialistas en búsqueda y rescate urbano. Despegarán en la madrugada del sábado de El Palomar y estarán diez días en el país afectado por la tragedia

22:41 hs - Jueves 02 de Julio de 2026

Un equipo de 40 bomberos voluntarios de la provincia de Santa Fe viajará este sábado a Venezuela para colaborar con la búsqueda de sobrevivientes luego de los terremotos sufridos el pasado 24 de junio, que hasta el momento dejaron un saldo de 2.295 fallecidos registrados oficialmente y 11.267 heridos.

El jefe de bomberos de Santa Fe, Walter Corsetti, confirmó que viajarán a Venezuela 40 bomberos especializados en búsqueda y rescate urbano (Usar, por sus siglas en inglés, Urban Search and Rescue), que irán acompañados por personal médico, de comunicación y tecnología.

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"Van a llevar aparatos tecnológicos de búsqueda en estructuras colapsadas", detalló Corsetti, quien adelantó que el contingente despegará del aeropuerto de Palomar a las 3 de la madrugada del sábado.

Cuando arriben a Venezuela serán enviados al destino que les asigne el comando de operaciones local.

Según adelantó Corsetti, los bomberos santafesinos estarán diez días en Venezuela.

Milagro y desesperanza en La Guaira

Desesperados por obtener buenas noticias, este jueves trabajadores de emergencia venezolanos e internacionales celebraron el rescate casi milagroso de un guardia de seguridad de 43 años, hallado con vida después de casi ocho días bajo los escombros. Fueron cinco días más del umbral crítico de 72 horas tras un sismo, cuando los expertos dicen que es más probable encontrar sobrevivientes.

Las televisoras nacionales repitieron durante todo el día las imágenes del momento en que fue extraído de un centro comercial derrumbado y colocado en una camilla mientras multitudes —incluidos rescatistas de diez países— se abrazaban y celebraban. Atrapado en una bolsa de aire bajo el concreto, Hernán Alberto Gil Flores sobrevivió con el agua y los alimentos que los rescatistas lograron pasarle a través de las grietas.

Pero en otras partes del estado de La Guaira, el más afectado y en el que miles de personas siguen desaparecidas, se instalaba un aire de desesperanza. La ciudad portuaria de Catia La Mar se pudo ver a empleados municipales que trasladaban bolsas para cadáveres y apilaban ataúdes. A lo largo del día, curiosos se agolparon alrededor de equipos internacionales de rescate que examinaban edificios derrumbados en respuesta a avisos sobre posibles sobrevivientes, y que se retiraban desanimados cuando los sensores sísmicos del equipo no detectaban señales de vida.

Miles de personas duermen en refugios abarrotados o al aire libre, ante lo cual los médicos manifestaron su preocupación de que las secuelas puedan allanar el camino hacia una creciente crisis médica de lesiones sin tratar y enfermedades infecciosas, en un sistema de salud que ya de antemano se encontraba ampliamente colapsado.