Un empresario chino tiene un ejército de robots cocineros
“Los cocineros jóvenes dicen que cortar fideos es agotador”, dice Cui Runguan, el promotor de la iniciativa de cambiar a los encargados de realizar la tarea en la cocina por autómatas.  .

Miércoles 29 de Agosto de 2012

"Trabajamos como negros" dice un viejo dicho surgido de la época de apogeo de la esclavitud y que hoy podría ameritar denuncias al Inadi, podría actualizarse diciendo que hoy existen robots que trabajan como chinos… incluso más y mejor, según asegura su orgulloso inventor.

Con aspecto de astronautas, de cuerpo blanco, ojos amarillos y cejas y orejas rojas, los robots manejan veloces una cuchilla. Lucen brazos fuertes, pero en vez de piernas tienen un cajón donde depositan los fideos que van saliendo como hilos de la masa. Y también echan el material al agua hirviendo. Su cara tiene aspecto de concentración, no hay lugar para la sonrisa.

“Los cocineros jóvenes dicen que cortar fideos es agotador”, dice Cui Runguan. Así que para conseguir mano de obra que trabaje a destajo sin chistar, Runguan emplea un ejército de robots, a los que llama Chef Cui. Y además da razones económicas para preferir su labor: “Salen más baratos que un humano”. Argumenta que un robot cortador de fideos cuesta unos 1.600 euros y el salario anual de un chef (en China) es de 3.741 euros.


Los consumidores dicen que las sopas y platos de fideos robóticos saben tan ricos como los hechos por manos humanas. Y su creador se muestra muy contento. “Los robots se irán imponiendo en las fábricas y restaurantes”, pronostica Runguan. Desde primavera, cuando empezó a cundir la noticia como la pólvora por las webs chinas, se han vendido ya 3.000 unidades de los robots maestros del fideo.

Pero este invento chino no es el único relacionado con la alimentación. Los japoneses, emperadores de la robótica tienen todo un plantel de cocineros inanimados. Ya en 2009 se presentó en una feria de automatización una máquina japonesa amasadora y cortadora de pasta al estilo chino y nipón. Pero no es de diseño humanoide. Es un aparato acristalado que permite ver el proceso a los consumidores “para que coman y se entretengan”, dicen sus creadores.

También en 2009 se dio a conocer Supersakanaya-san, un cortador automático de pescado (con todas las piezas iguales, del mismo tamaño y peso), que alcanza 2.500 trozos por hora.
Siguiendo especialidades de la gastronomía japonesa, hay robots que sirven sushi y pasteles (con unas manos de silicona espeluznantes de tan perfectas) y otros, los Motoman, que elaboran las tortillas okonomiyaki, que llevan un pañuelo en la cabeza. Tienen unos largos y con potentes brazos metálicos, con articulaciones al modo humano que le permiten cambiar de postura. Hace la masa, echa el aceite, mueve las espátulas y además es charlatán, ya que interactúa con la clientela, les consulta qué salsa añade y toma las comandas, mientras incluso canta. Casi un Marcelo Megna, un Francis Malman o un Carlos Arguiñano robochef.