Crece el uso de celulares "tontos" que no tienen internet y también las estrategias para reducir el tiempo en pantalla. La ansiedad de desconexión, el motivo
13:32 hs - Jueves 07 de Mayo de 2026
En un contexto donde el celular se volvió una extensión permanente de la vida cotidiana, cada vez más personas empiezan a buscar formas de desconectarse. Algunos eligen medidas moderadas, como apagar notificaciones o limitar el tiempo en redes sociales. Otros van más allá y vuelven a usar los llamados “dumb phones”, celulares básicos sin acceso a internet ni aplicaciones.
La tendencia, impulsada especialmente entre jóvenes de la Generación Z, aparece como una respuesta al cansancio digital, la sobreestimulación y la sensación de dependencia permanente de las pantallas.
En las últimas se viralizó un posteo en X del usuario @facundortega que se mostraba satisfecho al usar uno de estos dispositivos. "Funciona la app del colectivo, funciona Naranja X (transferencias y QR), funciona Maps, Gmail, y me resta probar Uber Lite. Una masacre anti-scrolleo", contó. En los comentarios, muchas personas le preguntaban por el modelo, dónde lo compró y si realmente le fue útil. La intriga está servida.
Qué son los “dumb phones”
Los “dumb phones”, o “teléfonos tontos”, son dispositivos con funciones limitadas: permiten llamar, enviar mensajes de texto y usar herramientas simples como alarma o calculadora, pero no tienen redes sociales ni navegación web.
El fenómeno volvió a crecer en distintos países y algunas empresas incluso relanzaron modelos inspirados en celulares de los años 2000, aunque con baterías más duraderas y algunas mejoras técnicas.
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Uno de los casos más comentados fue el del presidente chileno Gabriel Boric, quien contó públicamente que comenzó a usar un teléfono con tapa para reducir su nivel de hiperconectividad. “No se trata de negar la tecnología, sino de que no controle nuestras decisiones”, planteó durante una exposición pública.
El impacto de las pantallas
La preocupación por el uso excesivo del celular también empieza a reflejarse en estudios y relevamientos. Según una encuesta realizada por la Defensoría del Pueblo bonaerense, el 36% de las personas reconoce tener un uso problemático del teléfono, mientras que más del 30% considera que afecta negativamente sus vínculos sociales.
Además, el 37% de los adultos usa el celular más de seis horas por día y el 62% admite usarlo incluso durante reuniones familiares o encuentros con amigos.
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No todos quienes buscan reducir el uso de pantallas optan por abandonar el smartphone. Muchos prefieren estrategias intermedias como desactivar notificaciones, poner límites de tiempo a ciertas aplicaciones, evitar el uso nocturno y dejar el teléfono fuera de algunos espacios sociales.
Aunque todavía es un fenómeno minoritario, el regreso de los celulares básicos y las estrategias para limitar el uso digital muestran un cambio de clima respecto de la tecnología.